El viernes 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, por la tarde, la senadora “Kikis” Magaña, quien lo auspició, presentará mi libro “León ante el futuro: por una agenda de desarrollo sostenible para nuestra ciudad”. Esto se da, 12 años después de que el Partido Verde Ecologista patrocinara “León verde” libro que, con una mirada ciudadana y crítica evaluó el futuro del ecosistema leonés, imaginando proyectos, algunos de los cuales se concretaron y otros, siguen pendiente en la agenda del futuro. “León ante el futuro”, está estructurado desde los 17 objetivos del desarrollo sustentable de la ONU Organización de las Naciones Unidas.
Nos tocó ser la generación de los 450 años de la ciudad y sin poder siquiera negar la realidad de la desesperanza por la realidad social que todavía tenemos o las razones históricas, económicas y sociales que la explican, no se puede entender la existencia humana y la necesaria lucha por mejorar el mundo, sin imaginar el mañana. Más allá de las pandemias, las injusticias, los abusos, las extorsiones, las ganancias ilícitas, la corrupción nacional, o los falsos discursos políticos o la explotación humana, la humanidad ha sobrevivido siempre por imaginar el mañana que brota la confianza de que es posible transformar el mundo dando la vida a cambio, y así, cambiar milimétricamente la realidad, pero cambiarla al fin. Aún con los terribles indicadores económicos y de inseguridad que vive el País, el futuro es una promesa de que podremos superar las condiciones adversas en la medida en que busquemos las coincidencias.
“León ante el futuro” no es un diagnóstico, pues hay muchos. Es la recopilación de iniciativas ciudadanas que se han hecho realidad en diferentes partes de León; ya en la construcción sustentable de escuelas, en los pozos de absorción, en la infiltración de agua en la Sierra de Lobos, en proyectos de energías renovables, en los programas académicos sobre medio ambiente, en la forestación obsesiva resistiéndonos a las olas de calor. Es una recopilación de artículos y conferencias que siempre encuentran eco y apoyo en personas como la senadora “Kikis” Magaña, a quien conocí desde los espacios de la ciudadanía y que ahora como senadora, puede elevar la voz y concretar iniciativas en bien de las mayorías. Le conozco y sé de su integridad y amor al pueblo y a la madre naturaleza. A ella le debo que desde el Senado volteara para auspiciar este texto.
Considero que el libro es una obra colectiva, pues es la recopilación de trabajos que fueron construidos en un contexto grupal. Los aglutiné en 17 capítulos, tantos como los ODS de la ONU, buscando que reflejaran los avances y pendientes en la agenda mundial. Lo más crítico, es al agua; los estudios de prospectiva disponibles sitúan las reservas a agua, entre las más agotadas del país, en el nivel más crítico de abatimiento de los mantos freáticos; la temperatura aumenta con el calentamiento global hasta 2.5 grados en 50 años; tenemos contingencias ambientales por la mala calidad del aire; la cultura de reciclamiento es muy reducida; las lluvias escasean porque los bosques siguen siendo devastados y todavía las multas no logran contener nuestra voracidad cuando debería todo salir del corazón. León tiene sed y se está convirtiendo en un desierto. León, aun así, camina en actividad con los retos de su ecosistema y nos hemos inyectado una buena dosis de confianza para no tener miedo al mañana.
Será ésta, una generación de sobrevivientes que deberán contar con una gran energía para transmitirnos que lo que verá nuestra descendencia, será formidable y la economía local, seguirá creciendo. La concordia será indispensable para reconocernos todos como iguales para que volvamos a ser uno solo. Consumir, invertir, arriesgar, emprender, deberá ser parte de nuestra educación y manera de plantarnos frente a la vida, pues debemos generar riqueza y compartirla y construir acuerdos entre todos, ricos y pobres, zurdos y derechos. Cuando la realidad nos quiere convencer de lo contrario y pareciera que las mayorías están vencidas; cuando el ecosistema parece llegar a su capacidad de aguante; cuando el pesimismo merodea los corazones; cuando muchos jóvenes pierden la esperanza; cuando la brecha entre ricos y pobres es grande; cuando las riquezas naturales son destruidas, hoy es necesario, proyectar en las siguientes generaciones, que el mañana más allá de los 450, será un lugar maravilloso para vivir en León.