“La Presidenta enviará una iniciativa para crear una Comisión de Verificación de Integridad que opere como ‘filtro’ para evitar la llegada de narcocandidatos.
La Comisión consultaría información con el Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía General de la República, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Las autoridades revisarán si existe ‘riesgo razonable’ de vínculos con delincuencia organizada”.
¡Wow, se acabó el problema!
Felicidades Presidenta.
Aprovechando que vamos con vuelito, aquí le van otras propuestas para más comités que faltan. Las Comisiones Nacionales Integrales…
- Para arreglar el desmadre en Pemex.
- Para que el IMSS funcione y tenga medicinas.
- Para que se acabe el control territorial del crimen.
- Para calmar a Donald Trump.
- Para proteger a narcopolíticos sin arriesgar al T-MEC.
- Para convencer a la IP de que invierta.
- Para hacer que los jueces del bienestar funcionen.
- Para arreglar a la nueva escuela mexicana.
- Para dejar de hablar tanto y escuchar más.
- Para lograr que la CFE produzca toda la luz que se requiera.
- Para acabar con el huachicol físico y fiscal.
- Para invertir eso de 90% lealtad y 10% capacidad.
- Para dejar de insultar.
- Para dejar de acaparar a la mala.
- Para restaurar reglas del juego claras y árbitros independientes.
Dichos ilustres comités podrán acceder a la voluntad transformadora de la 4T y contarán con la maquinaria propagandística para asegurar su éxito.
¿Cómo ve, Presidenta?
¡Anímese de una vez!
Ya en serio, las comisiones y los comités rara vez funcionan. Y no sólo en la política, sino también en los negocios.
Por eso siempre que anuncian un nuevo comité o comisión me entra un escepticismo que para qué te cuento.
Quizá también te pase.
La burra no era arisca, la hicieron. Curiosamente, mis dudas tienen fundamento científico.
Aquí alguna vez ya te platiqué sobre la Ley de Parkinson.
Cyril Northcote Parkinson fue un historiador inglés autor de unos 60 libros y reconocido por sus estudios sobre la burocracia.
Quizá hayas escuchado su máxima con la que empieza un artículo sobre la burocracia británica que publicó The Economist en 1955: “es una observación común que el trabajo se expande para agotar el tiempo disponible para completar una tarea”.
Considera estas 3 tristes perlas de sabiduría de Parkinson: - No hay relación entre el tamaño de la burocracia y el tamaño de la tarea.
- Un burócrata busca multiplicar subordinados.
- El burócrata crea trabajo para sus compañeros burócratas.
Ufff, para carcajearse… si no fueran ciertas.
Pero Parkinson no se quedó en máximas chispeantes. Sus escritos incluyen análisis estadísticos que derivó en fórmulas y leyes (como la de la Multiplicación de los Subordinados y del Trabajo) que explican por qué las burocracias públicas crecen como gremlins.
Bueno, pues te cuento que otro de los temas que analizó Parkinson fue precisamente el de los comités.
Exploró el tamaño -en número de miembros- en el que un comité se vuelve inoperante, lo que bautizó como el “coeficiente de ineficiencia”.
Encontró (resultados después verificados por otros estudios) que cuando un comité sobrepasa 20 participantes, la burocracia toma las riendas y el objetivo para el que fue creado se vuelve irrelevante. Y nace un nuevo objetivo: ¡perpetuar el comité!
Muy interesante. Seguro que esto te servirá la próxima vez que armes uno en tu empresa.
Pero, por favor, apúntenle políticos: asuntos relevantes no se resuelven con comisiones o comités bien intencionados.
No importa que ahora sí se levanten temprano. No importa que ahora digan que son honestos y “diferentes”.
La real diferencia no viene de un comité, sino de la ejecución ingenieril, buenas ideas, con la gente apropiada, a través de largos periodos de tiempo.
Ni el comité más picudo encontrará soluciones rápidas y fáciles a problemas añejos y complejos.
Y no las podrá encontrar simplemente porque no las hay.
Una transformación real y para bien no tiene atajos.
En pocas palabras…
“Un comité es un grupo de gentes que no hacen nada y se juntan para no hacer nada”.
Fred Allen, comediante estadounidense
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