EL DE AYER fue uno de los discursos más duros y claros de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque el sentido de sus palabras puede generar interpretaciones que no dejan a todos tranquilos.
ANUNCIADO COMO un “informe de resultados” a dos años de su triunfo en las urnas, se convirtió en un desplante contra las indagatorias que hay en Estados Unidos contra políticos, funcionarios y exfuncionarios mexicanos por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
ES IMPORTANTE hacer notar que la Presidenta fue cuidadosa de no achacar directamente a Donald Trump el origen de las presiones sino al Departamento de Justicia y lanzó un llamado para mantener la cooperación en materia de seguridad.
SIN EMBARGO, el matiz fue claro: las investigaciones y acusaciones contra narcopolíticos mexicanos son, simple y sencillamente, un intento de intervenir en los procesos electorales mexicanos.
ES CURIOSO porque la propia Sheinbaum ha reivindicado una y otra vez el encarcelamiento allá en EU de Genaro García Luna; y su gobierno le ha ofrendado a un centenar de delincuentes sin mediar juicio de extradición o deportación. Pero ahora que los señalamientos son contra morenistas, el asunto ya es un tema de soberanía.
ATENIÉNDOSE al discurso de la Jefa del Ejecutivo, se esperan más acusaciones y solicitudes de extradición desde Estados Unidos. Y eso, claramente, tensa mucho más la relación.
COMO SUELE suceder en estos espectáculos públicos, buena parte del show estuvo en el juego de las sillas para los asistentes. Para empezar ya no hubo selfies donde los líderes le dieran la espalda a la Presidenta y todo se organizó para que los asistentes VIP llegaran por un solo punto y no se distrajeran.
LLAMÓ la atención que en primera fila estaban el ministro presidente Hugo Aguilar y la ministra Lenia Batres para que fuera claro de qué lado juegan, pero no quedaron en el templete donde estuvo el gabinete presidencial.
ESO SÍ, las nuevas jefas en Morena, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, aparecieron hasta mero adelante, por si alguien tenía dudas del objetivo del mitin.
LOS QUE no iban a censurar, ya comenzaron a encarcelar a periodistas. En San Luis Potosí, donde gobierna Ricardo Gallardo, dos mujeres reporteras están en prisión gracias a una nueva ley que impuso la 4T en aquel estado.
LA LEY permite a las autoridades meter a la cárcel a quienes compartan imágenes modificadas digitalmente… aunque no sean los autores de las mismas. Y en este caso se criminalizó la difusión de un video en el que supuestos integrantes del CJNG revelan vínculos con Gallardo. El argumento es que el video fue realizado con inteligencia artificial, aunque más pareciera que el gobierno potosino con “su” ley en la mano no busca quién se la hizo, sino quién se la pague.