Pocas estrofas del Himno Nacional sintetizan con tanta fuerza uno de los sentimientos nacionalistas más poderosos entre los mexicanos: “Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo”. La defensa de la patria frente a una amenaza exterior. Desde la Independencia hasta nuestros días, la soberanía nacional ha sido uno de los valores capaces de despertar las emociones colectivas más intensas. Cuando el pueblo percibe que un poder extranjero pretende influir en su destino, el orgullo nacional adquiere una fuerza política extraordinaria y los símbolos patrios recuperan una singular capacidad de convocatoria.

Pocas fuerzas resultan tan eficaces para unificar a una sociedad y fortalecer al gobierno en turno como una amenaza proveniente del exterior. Más allá de que esa amenaza sea real, exagerada o incluso imaginaria, su eficacia radica en su capacidad para despertar emociones profundas y convertir un proyecto político en una causa nacional.

Justo esa lógica parece estar presente en el discurso pronunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum el pasado 31 de mayo en el Zócalo capitalino. Más que una celebración partidista o un informe de gobierno, el mensaje perfiló la estrategia política que marcará el resto de su sexenio. Fue una exaltación de identidad y nacionalismo.

La Presidenta dejó entrever que el principal desafío para su proyecto ya no se encuentra en la oposición mexicana, debilitada y sin capacidad para articular una alternativa política sólida. La amenaza, según su narrativa, proviene del exterior: de los sectores políticos estadounidenses que han convertido a México en tema recurrente de campaña y de lo que considera una ofensiva de la ultraderecha nacional e internacional contra su gobierno.

A partir de esa interpretación, la defensa de la soberanía nacional se convierte en un discurso políticamente muy rentable. La narrativa construye una lógica casi dialéctica: de un lado están quienes defienden la soberanía; del otro, quienes convocan la injerencia extranjera. Así, el Gobierno estableció la agenda del debate público que controla y se siente cómodo.

Bajo esa lógica, episodios como la cena organizada el 8 de junio por Ricardo Salinas Pliego con la American Society y dirigentes del PRI y del PAN sirvieron a Morena para acusar a la oposición de alentar una eventual intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de México.

La estrategia no es nueva ni ajena a la historia de México. Durante décadas, el PRI utilizó el discurso del nacionalismo revolucionario para unificar y exaltar la defensa de la soberanía, que funcionó como un poderoso aglutinante social. Por ello, no debe sorprender que la misma estrategia parezca convertirse en el eje articulador de la Cuarta Transformación.

Frente a una oposición fragmentada, la construcción de un adversario externo amenazante ofrece al oficialismo un discurso prácticamente imbatible. La narrativa permite fortalecer la identidad de Morena, mantener movilizadas a sus bases y reagrupar a las distintas corrientes internas bajo una causa común: la defensa de la soberanía nacional frente a la amenaza extranjera. “Vayan y llenen las plazas e informen al pueblo lo que está pasando”, exhortó Sheinbaum.

Paradójicamente, el principal aliado de esta narrativa podría terminar siendo Donald Trump. Con cada amenaza arancelaria o insinuación de intervención contra el crimen organizado, resultará más sencillo para Morena activar la memoria histórica de un pueblo que conserva las cicatrices de invasiones, intervenciones y pérdidas territoriales.

Presentar a la oposición como aliada de intereses extranjeros, dentro de una narrativa nacionalista centrada en la defensa de la soberanía, muestra ya sus frutos en Chihuahua. Una encuesta reciente de “El Financiero” coloca a Morena con el 45% de la intención de voto, frente a apenas un 25% del PAN. La gobernadora Maru Campos acumula, además, un 57% de desaprobación. La colaboración de su gobierno con agentes encubiertos de la CIA tuvo un costo político. Mientras tanto, Vicente Fox promueve a Maru Campos como aspirante presidencial, pero felicita al PRI por su triunfo en Coahuila, sin advertir que, precisamente en ese estado, el PAN prácticamente ha desaparecido del escenario político.

“Mas si osare un extraño enemigo…” no será sólo una estrofa del Himno Nacional; será la narrativa dominante del sexenio. Es una de las fórmulas más antiguas y eficaces del poder: convertir la defensa de la patria en el eje de la movilización política.

alejandropohls@prodigy.net.mx

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.