“Nos salvamos de ser como Venezuela”
Francisco Santos, exvicepresidente de Colombia
Apenas fueron 250 mil votos la diferencia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda en la elección en Colombia. Después de una dura campaña, la pequeña diferencia —menos del 1% del total de electores— hizo perder la calma y la cordura al presidente Gustavo Petro, quien debe de tener un gran espanto ante la agresividad de los partidiarios de De la Espriella.
Iván Cepeda, el candidato de la izquierda, aceptó el resultado en un acto de patriotismo y responsabilidad. Mientras Petro escribía una diatriba tras otra en las redes sociales, Cepeda, quien será senador por ley, calmaba las aguas y la turbulencia entre los bandos.
De la Espriella amenazó a Petro con ir hasta donde fuera necesario para hacer valer su triunfo. El tipo es todo un personaje del que se hablará mucho en las próximas semanas, y más aún cuando tome el poder en agosto. Es un Najib Bukele recargado. Admirador de Donald Trump, promete designar a las organizaciones criminales de narcotraficantes como “terroristas” y advierte que bombardeará sus laboratorios y que irá por ellos con toda la fuerza del Estado.
Comenzará por fumigar con herbicidas todos los cultivos de coca y, además, amenazó a los miembros de cárteles mexicanos que operan en su país con la misma receta que el presidente norteamericano: destruirlos con violencia.
Desde su cápsula anti atentados, el recién electo presidente puede incendiar a su país y regresarlo a la guerra interminable entre guerrilla y autodefensas, y entre ejército y narcotraficantes. O puede lograr lo que Najib Bukele, pacificar a Colombia con mano dura al costo que sea.
El abogado penalista quiere imprimir firmeza al gobierno como nunca antes se había hecho, incluso con mayor reciedumbre que la de Álvaro Uribe, quien pudo pacificar al país hace dos décadas con su proyecto “Seguridad democrática”. De entrada, investigará la administración de Petro, de la cual se sabe que permitió una gran corrupción.
Cuando Felipe Calderón ganó las elecciones en 2006 con 244 mil votos sobre Andrés Manuel López Obrador, eligió el camino de la lucha frontal contra el crimen organizado, tal como lo ordena la ley. Aunque la decisión era la correcta, nunca contó con la determinación para llevarla hasta las últimas consecuencias. Una medida que ningún presidente en México se ha atrevido a tomar es el toque de queda, la suspensión de garantías en las zonas tomadas o gobernadas por bandas criminales. El éxito de Bukele en El Salvador fue precisamente eso que tanto se critica desde el exterior, pero que la población aplaude porque trajo de nuevo la paz al país.
Vaticino que de la Espriella en Colombia comenzará con esa medida en algunas zonas cocacoleras, controladas por ex guerrilleros convertidos en prósperos productores y traficantes. Si “El tigre” logra, en cuatro años, dar un giro de 180 grados a su país; si logra pacificar toda su geografía nacional, revivirá el ánimo de una oposición dominada por las izquierdas de alto calado ideológico.
En México, el personaje que más se identifica con las ideas de la derecha radical es Ricardo Salinas Pliego, mejor conocido como el “Tío Richi”. Él enfrenta al gobierno izquierdista de la 4T con todos sus medios, comenzando por TV Azteca, una cadena de televisión abierta que ha ganado audiencia con una postura adversaria. Veremos cómo responde el empresario ante el ascenso de la derecha en el hemisferio.