En Chula Vista, una pequeña ciudad cercana a San Diego, desde hace años se ha establecido la tecnología de drones como la primera respuesta al 911. Le llaman DFR (Drone as First Response). Consiste en enviar un dron al lugar de los hechos debido a su facilidad de traslado sin obstáculos y a su velocidad de hasta 96 km/h.  Chula Vista tiene una población de unos 250 mil habitantes y una superficie de 120 km².  Es la décima parte de León, que cuenta con 1220 km²  y 1,8 millones de habitantes. 

El sistema comenzó con un pequeño experimento: un dron y una central de despacho. La inversión inicial fue mínima con drones comerciales de DJI, el líder mundial de la tecnología. Con el tiempo, ampliaron la operación a centrales de despacho y la posibilidad de transmitir en vivo la escena del reporte. Accidentes, incendios, emergencias médicas, asaltos, inundaciones,  riñas o desapariciones de personas son atendidos de inmediato cuando la llamada llega al 911. 

El resultado fue muy bueno: los policías en tierra pueden ver, desde el celular, la transmisión en vivo de lo que sucede a su alrededor, gracias a la conexión con la central que les transmite el video. Pareciera algo muy sofisticado, pero en realidad consiste en establecer permisos con las autoridades de la aviación civil para el vuelo inmediato de los drones. El éxito puso a Chula Vista en el mapa de la seguridad pública de decenas de ciudades que han adoptado el modelo en Estados Unidos. 

La mayoría de las grandes ciudades de Estados Unidos cuentan con helicópteros para la vigilancia y, en ocasiones, para la persecución aérea de criminales que huyen. Siempre recordamos la persecución del O.J. Simpson en su Bronco por las carreteras de California. La operación de uno o varios helicópteros es muy costosa y no tan flexible como la de los drones. 

En Guanajuato varias ciudades podrían contar con este sistema de bajo costo (siempre que no contraten a empresas mochadoras). León, Irapuato, Salamanca y Celaya pueden instalar plataformas con el apoyo del Estado. La prueba piloto es muy sencilla. Sabemos que hay un gran problema con las llamadas de broma al 911, algo que se puede corregir si se cancelan los teléfonos que se usan y se multa a los ciudadanos que jueguen con algo que es vital para la seguridad y la atención de verdaderos problemas. 

La IA me sugirió hacer un proyecto para León a tres años, considerando la capacitación, la seguridad de los datos y los costos de implementación. También los ahorros en combustibles de las patrullas, y un estimado de otros beneficios, como la ubicación estratégica de la policía a partir de los cuadrantes que cubren los drones. 

Tenemos muchas limitaciones porque el número de policías en León, por ejemplo, es inferior a las recomendaciones internacionales de 3 policías por cada mil habitantes. Los drones pueden ayudar mucho a la policía, a los bomberos y a Protección Civil. Hace unos días, un motociclista murió en la calle tras un accidente por falta de atención. La ayuda nunca llegó. 

Antes, el gasto en seguridad pública no alcanzaba a un cuarto del presupuesto de las ciudades como León, y hoy se acerca a la mitad. De un presupuesto cercano a 9 mil millones, poco más de la mitad se destinan a la seguridad pública. Eso debe cambiar porque llegará el día en que todo el presupuesto no alcanzará para vivir en paz. 

Continuará