En un viejo pueblo del oeste norteamericano, el dueño de un bar tuvo la idea de ganar una elección dando whisky gratis. Barrió con los adversarios pero cuenta la historia que no funcionó como alcalde. La cruda llegó pronto a sus electores. Esperemos que a México tarde la resaca de la herencia de AMLO.
En economía hay una ley llamada de rendimientos decrecientes marginales. Un ejemplo sencillo es la aportación de apoyos sociales universales a determinados grupos: gente mayor, estudiantes, mujeres o maestros de la CNTE. Cada que el gobierno expande las ayudas, su rendimiento político no tiene el mismo resultado que al principio.
Los ciudadanos asumen que el beneficio es un derecho y lo incorpora a su ingreso. Pasa el temor de que sea suspendido si vota por la oposición; otras necesidades no cubiertas como la salud pública se llevan parte del beneficio y una nueva “normalidad” sugiere que los votantes pueden salir de la “red política” de Morena.
Si a eso añadimos las dificultades de la economía nacional para crecer y generar mejores empleos, el encanto se disipa.
Lo mismo pasa con otros programas de contacto con la población. Uno de ello es el de “La mañanera”. Durante casi ocho años ha sido la forma en que informa y gobierna la 4T. Un espacio que le ayudó a tener el control de la conversación nacional. Andrés Manuel López Obrador tuvo el ingenio y el carisma para explicar su visión del país y del mundo. La mañanera era su forma de gobernar.
La presidenta Sheinbaum ha dicho que ese espacio no puede abandonarse porque sería dejar la conversación en manos de los adversarios. Puede ser. Pero en las últimas semanas parece que el rendimiento político de ese instrumento se va debilitando a medida que todo es más complejo. Tener que responder a cualquier tema a diario, por difícil que sea, lleva a la Presidenta a una presión que en no pocas ocasiones se refleja en su ánimo.
Otro ejemplo es la repetición de lugares comunes como la perversidad traidora de Genaro García Luna o del mismísimo Felipe Calderón. El tema agotado y desgastado no forma parte de un discurso que debe renovarse. Entre más lejano en el tiempo sea el tema, su rendimiento disminuye.
La captura de Ernesto Ruffo, acusado de traficar con combustibles (huachicolear), abre una ventana para que el gobierno guinda niegue la total paternidad del invento. Puede funcionar por algún tiempo pero creará un gran furor en la oposición. Si la Fiscalía tiene un caso sólido, nadie podrá alegar falla de la justicia.
Las elecciones del 2027 serán la gran prueba del control que aún puede tener el modelo de gobierno del llamado “segundo piso de la 4T”. La premura en designar “encargados” de Morena (precandidatos) es una muestra del colmillo de los viejos políticos que construyeron ese partido.
¿La correlación de apoyos sociales directos e intención de voto se mantendrá constante? ¿La oposición podrá capitalizar el desgaste de Morena con los escándalos de sus gobernantes? ¿Cuánto querrá meter la mano Donald Trump en nuestro destino?
La incertidumbre es un sentimiento que domina los mercados y la esperanza de crecimiento se debilita. El país se sostiene gracias a las enormes exportaciones, que podrían llegar a ser del 40 % de todo lo que producimos. Estamos en manos de Estados Unidos porque absorbe el 85 % de nuestras ventas. Si la confrontación continúa, el débil crecimiento se puede convertir en recesión. Sería la temible resaca.