Me duele tanta mentira. Las llamadas “listas de Sheinbaum” surgieron con los gritos de la Consejera Jurídica de la Presidencia, Luis María Alcalde, el ejemplo del nepotismo mexicano, quien presentó un análisis sobre redes sociales, que incluye nombres de medios de comunicación, editorialistas y periodistas críticos del gobierno federal. Mas tarde, la Presidenta Claudia Sheinbaum negó que sea una lista “lista negra” o de censura, diciendo que solo fue un ejercicio para explicar la “amplificación digital de contenidos”. Ni que fuéramos tontos para creer esto que dicen. Una lista es una lista. Se exhibieron nombres, señalados de formar parte de una red orquestada de críticas y ahora dicen que el objetivo no era hostilizar, sino solo mostrar cómo operan tendencias y narrativas en plataformas digitales. Es una intimidación desde el poder, igual que lo hacían anteriores gobiernos: publicando listados de oponentes.
Lo peor es que lo hace un gobierno de izquierda, cuando hoy operan como antes, las “benditas redes sociales” como les llamaba AMLO y que fueron una pieza clave de su estrategia política, porque le permitieron saltarse a los medios tradicionales y comunicarse directamente con millones de personas, tanto que cuando ganó la Presidencia en 2018 les agradeció públicamente su contribución. Solo que ahora no les gusta que sigan siendo medio para el periodismo crítico. Las redes permiten cuestionar a los periodistas, desmentir a los periódicos, confrontar a los conductores de televisión y construir una versión alternativa de los acontecimientos. Son, una herramienta democratizadora que sirve para cuestionar al poder. Y como cuando éramos oposición, continúa hoy sirviendo exactamente para lo mismo, cuando la 4T es gobierno.
Y aquí comienzan las incomodidades para el régimen. Hoy, la concentración enorme de poder ha llevado a un control impresionante por parte de MORENA, de los tres poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y a instituciones claves como el INE. La tentación de controlar a la oposición y a los medios de comunicación tuvo su cúspide en los sexenios de Díaz Ordaz y de Echeverría, donde en la izquierda sufrimos represión, hostigamiento y amenazas a través de múltiples formas, que parece ahora vuelven a emerger en nuestro país con las “listas del miedo”. Asi de claro: las “listas” contra el periodismo, sirven para que alguien apunte al emisario y hoy, el periodismo sea un oficio de alto riesgo en México. Crear listas, recuerda al “macartismo”, la histeria anticomunista en Estados Unidos en los años cincuenta, provocado por el senador Joseph McCarthy, donde había acusaciones sin pruebas y listas contra personas sospechosas de ser comunistas, sin respetar las leyes ni el debido proceso.
Además, MORENA lo hace desde su enorme aparato de poder y de recursos públicos. Todo es parte de la guerra digital que hace el régimen y que también hace la oposición, pues así funcionan las redes sociales. Crear una “ley mordaza” para en teoría defender a las audiencias, es también, una estrategia para controlar, para silenciar. Las “listas” de Alcalde no fueron para explicar cómo funciona la amplificación artificial en las redes sociales. Aquí y en cualquier parte del mundo y con cualquier tipo de gobierno, generar listas de periodistas y medios, visibiliza y hace vulnerables a los atacados. Eso de decir que es un “ecosistema digital”, es una jalada mental para justificar que Luis María Alcalde con su lista del horror exponga a muchos. Una lista es una enumeración de elementos y eso es lo que hizo ella y que tanto criticamos que hacen los gobiernos de derecha, porque la discusión importante no consiste en decidir si debemos llamarle lista, mapa, análisis o ecosistema.
Por supuesto que el gobierno tiene derecho a responder si un medio de comunicación presenta información falsa. Si un periodista presenta datos incorrectos, debe corregirlos. Y si existen redes coordinadas de bots para manipular artificialmente una conversación, el gobierno la puede mostrar, pero que sea parejo, pues el gobierno federal también lo hace. Por más que mis amigos camaradas lo quieran defender, son listas negras, que se publican en un contexto donde el periodismo es atacado y colegas son perseguidos y desaparecidos. No es lo mismo demostrar que una información es falsa, que colocar al periodista que la difundió, en un mapa de adversarios digitales. Es inequitativo, pues el gobierno mexicano tiene recursos públicos, canales oficiales, conferencias transmitidas diariamente y una enorme capacidad para colocar cualquier nombre en el centro de la conversación y de ponerlo en la mira, para que sus aliados, jalen el gatillo.