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“No intentes tener un gobierno barato. El dinero y la política darán como resultado un grupo mediocre de diputados (funcionarios), además de mucha hipocresía, chanchullos y, finalmente, deshonestidad y corrupción.”
Lee Kuan Yew, fundador de Singapur

A México lo amamos porque es nuestra cuna, nuestra raza y nuestro futuro. Hoy celebramos su independencia y libertad, así como el ideal de su soberanía. Pero lo queremos con los ojos bien abiertos porque no podemos vivir contentos como estamos. Nos urge un cambio de cultura, algo que es responsabilidad de todos, pero sobre todo de quienes nos gobiernan. 

La más grande transformación cultural de nuestro tiempo se dio en China, inspirada por el éxito de los tigres asiáticos, en particular el de Singapur. El líder que más cambió a su pueblo y a quien podemos considerar el mayor visionario del siglo XX es Deng Xiaoping. A la muerte de Mao Zedong, cambió la organización del país más poblado del mundo con una frase tan sencilla que parece imposible: “La verdad está en los hechos”. Resumen del pragmatismo estratégico implementado por Lee Kuan Yew en Singapur. Deng supo lo que podía ser China cuando visitó por primera vez a Lee en Singapur. 

Cuando Deng llegó al poder en 1978, había heredado dos mantras del maoísmo: la verdad está en lo que piensa Mao; la verdad está en lo que hace Mao. Dogmas políticos que habían hundido a China en la miseria provocada por dos fracasos: “El gran salto adelante” y la “Revolución cultural”, que costaron 30 o 40 millones de vidas y la miseria de todos. El ingreso anual era de 200 dólares por habitante. Deng salió al mundo y comprendió que, para acabar con la pobreza, había que permitir que algunos se hicieran ricos; que no importaba que el gato fuera blanco o negro, sino que atrapara ratones; supo también que sería “glorioso” que su país se hiciera rico. Mató al comunismo en los hechos.

Viene a cuento porque hace unos días, en Singapur, decidieron elevar los ingresos de su primer ministro y de los ministros de las dependencias más importantes. Desde 2012 no se había modificado el tabulador; incluso ese año habían decidido reducir los ingresos de los ministros debido a cierto malestar popular. A partir del 15 de octubre de 2026, el primer ministro, Lawrence Wong, ganará 2.2 millones de dólares estadounidenses al año, lo que equivale a unos 3 millones de pesos mensuales. Los ministros ganarán la mitad. 

Los salarios se incrementarán con base en los resultados y a lo largo de varios meses. Para llegar a un puesto de nivel ministerial, la mayoría tuvo una larga carrera en el servicio público, cursó una o más carreras y especialidades, y demostró su competencia mediante resultados medibles de su gestión. Un sistema de meritocracia, donde sólo los más capaces gobiernan. El resultado es honestidad, eficiencia y eficacia. 

La remuneración se determina por el mercado laboral. El gobierno mide cuánto ganan los 100 directores de empresa mejor pagados del país, calcula un promedio y descuenta el 40% de esa cifra. Wong es el líder con el mejor sueldo del mundo. Unas cinco veces lo que gana Donald Trump y 17 veces más que nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. Singapur siempre está entre los 5 países con el menor nivel de corrupción, crece a más del 5% y el ingreso per cápita supera los 100 mil dólares anuales. La verdad está en los hechos.

(Continuará)

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