ALLÁ en Jalisco sucedió algo raro: a los emecistas se los tragó la tierra. Luego de los hechos violentos en la marcha por el agua, el único naranja que ha aparecido por esos rumbos es el gobernador Pablo Lemus. Y anda pagando todos los costos incluso con el gobierno federal.
TANTO los integrantes del gabinete estatal, como las diputadas y diputados de MC, así como la alcaldesa tapatía, Verónica Delgadillo, se esfumaron en el aire. Otro caso es el del secretario de Gobierno, Salvador Zamora, quien anda de vacaciones justo en medio de la peor crisis de la administración estatal. Dentro del equipo del gobernador le reprochan no haberse regresado de España para atender el broncón. Se ve difícil que mañana lo reciban con mariachis en el aeropuerto.
A TODO ESO hay que sumar las demandas para que los titulares de Seguridad Pública sean destituidos, debido a los “graves errores” que según reconoció Lemus se cometieron en el operativo del domingo.
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LUEGO del reciente revuelo por la figura de Omar García Harfuch y los elogios como posible candidato presidencial del Partido Verde, un fuerte sector del morenismo, gobernadores incluidos, se movilizó para cerrar filas con Clara Brugada, como queriendo darle un espaldarazo en respuesta.
ACUDIERON en tropel al segundo informe de la jefa de Gobierno, como para hacer contrapeso luego de que el senador verde Manuel Velasco calificó al secretario de Seguridad como el “Pedro Infante de la política” dada su popularidad. Llegaron, entre otros, Delfina Gómez, de Edomex; el hidalguense Julio Menchaca, Salomón Jara, de Oaxaca, y la veracruzana Rocío Nahle, así como el senador Gerardo Fernández Noroña y el “retirado” Pablo Gómez.
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EL CANCILLER Roberto Velasco pasó una mañana tensa y complicada en el Senado, pero al final salió bien librado en su comparecencia como parte de la glosa del Informe Presidencial. Lo que quedó claro es el dilema que tiene la política exterior mexicana: tomar iniciativas audaces de apertura o aferrarse a los aliados que andan perdiendo las elecciones.
ANTE LAS derrotas electorales de Gustavo Petro, en Colombia; de Gabriel Boric, en Chile; y eventualmente la de Lula en Brasil, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum algo tendrá que hacer para entenderse con los gobiernos de esos países, más allá de que sus nuevos presidentes no comulguen con las ideas de izquierda.
YA DIO un paso muy interesante el canciller al normalizar las relaciones con Keiko Fujimori, de Perú, y nombrar a una embajadora de carrera. La diplomacia mexicana debe ser de Estado y no de facción. Ahora ya nomás falta normalizar relaciones con Colombia, Argentina, Chile… y un largo y latinoamericano etcétera.