Persiguen a Libia los lastres de Diego
El exgobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo dejó a la gobernadora Libia García Muñoz Ledo una herencia de programas fallidos y proyectos cuestionados que poco a poco, en estos primeros dos años de su gobierno, la mandataria ha ido eliminando, aunque no todos.
Ahí tiene usted el fallido proyecto de Planet Youth, modelo islandés de prevención de adicciones con el cual el gobierno de Diego Sinhué Rodríguez Vallejo prometió disminuir las adicciones en Guanajuato, más de 300 millones de pesos se gastaron en su sexenio sin resultados.
Vaya, el programa que se operó desde la Secretaría de Salud de Guanajuato, a cargo en ese momento de Daniel Díaz Martínez, no sirvió ni siquiera para tener una medición estatal propia y confiable, del consumo de adicciones entre los adolescentes, por eso a su llegada la gobernadora puso fin al despilfarro y ordenó suspender el programa.
Otra de las herencias del exgobernador fue el programa Guanajuato Leasing, la Secretaría de Finanzas a cargo de Héctor Salgado Banda y el ISSEG diseñaron este modelo de arrendamientos de automóviles para la movilidad de los mismos burócratas. A la fecha se desconoce a ciencia cierta quién ganó con este proyecto, la renta de vehículos no fue la más barata y la poca transparencia sobre la participación de privados como socios del ISSEG dejó seria dudas sobre el beneficio para el Estado. Al asumir la gubernatura, Libia García también suspendió este proyecto debido a su baja rentabilidad.
Pero hay un proyecto que la gobernadora defiende y se esfuerza por explicar, porque no ha podido mover ni una coma; y por sus recientes declaraciones, todo indica que tampoco tiene intenciones de hacerlo, la concesión de la carretera Silao- San Miguel de Allende, que se asignó a la Concesionaria Valle de la Independencia, S.A. de C.V. (integrada por las empresas VISE y Construcciones Rubau) bajo un modelo financiero que incluyó regalarles la operación y administración de la carretera Guanajuato- Silao que representaba un ingreso para el estado de alrededor de 250 millones de pesos al año.
En entrevista reciente, la gobernadora afirmó que las obligaciones contractuales establecidas en el título de concesión deben asumirse por el estado, y en eso tiene razón, el detalle es que ya son dos años de dicha concesión que el el exgobernador otorgó un día antes de dejar el cargo y hoy Guanajuato no tienen ni un centímetro construido de esa nueva carretera prometida, pero sí 436 millones de pesos menos y contando, por concepto de peaje que ya no ingresa a las finanzas estatales.
La gobernadora sostiene que la concesión se mantiene tal cual está, no se harán cambios, tampoco hay sanciones a pesar del retraso de dos años, pues lo que ha frenado el inicio de la obra es la falta de permisos federales y la liberación del 100 % del derecho de vía.
Por lo visto Libia García no podrá eliminar todos los fantasmas que le heredó su antecesor, si los tiempos juegan a su favor, con suerte podrá inaugurar esa carretera, aunque tampoco se ve posible, pues la obra llevará al menos cinco años, así está establecido en el proyecto.
Hasta ahora no hay ni siquiera una fecha de arranque de la obra, el mes pasado el secretario de Obra Pública, Juan Pablo Pérez Beltrán, al cumplirse dos años de esta concesión, declaró que esperaban que para noviembre se pudieran tener ya todos los permisos federales y que eso les daría la posibilidad de iniciar la obra.
El DIF para aferrarse al poder

En las propias narices del Instituto Estatal Electoral (IEEG), que preside Brenda Canchola Elizarraraz, el matrimonio formado por la alcaldesa panista Samantha Smith Gutiérrez y su marido, el exalcalde también del PAN, Alejandro Navarro Saldaña, hacen de las suyas.
Llevan a cabo eventos y actividades, que para la oposición son descarados actos anticipados, muy anticipados, de campaña electoral rumbo al 2027.
Ahí está la “Elotada del Padrino”, que realizó el exalcalde en Plaza Las Ranas, el pasado 10 de septiembre por la noche y que, según sus porristas, reunió a más de cuatro mil personas, que se la pasaron de maravilla en la verbena, con elotes asados, hubo juegos mecánicos y hasta inflables.
¿Quién pagó el evento?, pues Alejandro Navarro Saldaña, quien presumió que fue con su dinero. Es un próspero empresario de la capital. Ni duda cabe, muy próspero. Fue alcalde seis años.
La elotiza del “Padrino”, así se autonombra el ahora exalcalde panista más pintoresco y dicharachero que ha tenido capital, fue solo una respuesta dirigida a su partido, el PAN estatal, que comanda Juanita de la Cruz Martínez Andrade.
Quiso mostrar su popularidad, su músculo político, por encima de las encuestas confusas y pasarelas que el blanquiazul llevó a cabo para designar a sus llamados Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad, que no son otra cosa, sino sus anticipados posibles candidatos a presidentes municipales en nueve municipios estratégicos. Entre estos, la capital.
En Guanajuato capital ganó, bueno eso es un decir… lo designaron, al diputado local exgobernador y exrector de la Universidad de Guanajuato (UG), Juan Carlos Romero Hicks, quien no duerme tranquilo por culpa del señor y la señora Smith.
Navarro Saldaña se quejó, pero no se registró como aspirante a defensor panista. No tuvo necesidad. La alcaldesa Samantha Smith Gutiérrez tenía otros planes, faltaba más.
El pasado jueves, la presidenta municipal de la capital movió sus piezas familiares y municipales. Desplazó a su hijo, Saúl Navarro Smith, como presidente del DIF municipal y en su lugar nombró a su esposo, Alejandro Navarro Saldaña.
Tras aclarar que su cargo es honorífico, es decir que no recibiría sueldo ni está en la nómina del gobierno municipal, le encomendó encabezar la estrategia “DIF Defiende”, para que en base a su experiencia y conocimiento, acerque los apoyos y programas sociales a la gente más pobre de los barrios, cerros y rancherías de la capital, actividades que le caen como anillo al dedo para sus aspiración.
Samantha Smith nombró así, sin necesidad del diputado federal Éctor Jaime Ramírez Barba ni de sus costosos asesores, a su propio defensor de la familia.
Para Fernanda Navarro Caudillo, la aguerrida regidora de Morena en el Cabildo de la capital, este movimiento es legal, pero inmoral. ”Alejandro Navarro dice que repartió elotes con su dinero… bueno, pues ahora lo va a hacer al amparo… con dinero del DIF Municipal”, expresó.
Pero reconoce que no va a pasar nada, pues en el PAN están acostumbrados a estas trampas y maniobras inmorales, para posicionar a sus candidatas y candidatos. Recordó los casos recientes, en 2024 del DIF en Cortázar, así como el actual en el DIF de Dolores Hidalgo, que preside la señora Michel Reyes Lucio, esposa del alcalde priista convertido al panismo, Adrián Hernández Alejandri.
Estos últimos, por cierto, sí fueron investigados y hasta multados por el IEEG por auto promocionarse a costa de programas sociales.
La regidora morenista critica que la familia Navarro-Smith se sienta dueña de Guanajuato capital. Pero anticipa que no les va a alcanzar. Que van a perder ellos o el diputado Romero Hicks.
”La gente de Guanajuato ya está cansada. Hay mucho hartazgo. A la gente le duele mucho ver que sus gobernantes se sigan haciendo ricos, únicamente ellos; mientras nuestras colonias siguen siendo un cochinero, falta de transporte, callejones oscuros”, resume.
La perpetuidad de una familia en el poder no le ha dado resultados a la ciudad, aclara la edil morenista. Un poder que le dieron los ciudadanos, pero que ellos lo han visto como un negocio familiar.
Así las cosas en los callejones, plazas y túneles de Guanajuato capital. “Cuévano”, como lo bautizó el escritor Jorge Ibargüengoitia, en su célebre colección de novelas que retratan la vida provinciana, así como el estilo de sus políticos en la capital. De la corrupción y la doble moral. Eran los tiempos del PRI.
Ubicadas a mediados de la década de los setentas, las historias dibujan de manera satírica a una clase política, que como ahora, parece no mostrar límites morales en sus excesos.
El panismo, que cumple 35 años en el poder en la entidad, debería tomar nota de lo que está pasando ahora en Guanajuato capital, y en otros municipios. Donde su modelo de gobernar ya está agotando a los ciudadanos.
Bien harían en reflexionar, si no quieren toparse en su cara, con el título de la novela más comentada del paisano Jorge Ibargüengoitia…
“Estas ruinas que ves”.
El Zapotillo… tristes recuerdos

Tras las violentas protestas ciudadanas en Guadalajara, Jalisco, exigiendo solución por el agua sucia que llega a miles de hogares de la capital y varios municipios aledaños, surgió una voz que resucitó el debate sobre la presa de “El Zapotillo”.
Sí, el proyecto que -a través de un acueducto- garantizaría el abasto de agua desde esa presa, hacia la ciudad de León durante los próximos 30 años.
Proyecto que lamentablemente fue cancelado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en un acuerdo de último momento con el exgobernador Enrique Alfaro Ramírez, de Movimiento Ciudadano (MC).
Modificaron el proyecto para que el agua solo beneficiara a la zona metropolitana de la capital tapatía y varios municipios de los Altos de Jalisco.
La voz surgió de José Luis Luege Tamargo, un consultor en temas hídricos, quien fue titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en el sexenio del panista de Felipe Calderón Hinojosa. Antes, con Vicente Fox Quesada, Luege encabezó la Secretaría de Medio Ambiente y luego la Procuraduría de Medio Ambiente.
A través de su cuenta de X (antes tuiter), Luege también recordó que la modificación de la presa “El Zapotillo” comenzó en el sexenio del priista Enrique Peña Nieto y del gobernador, también del PRI, Aristóteles Sandoval Díaz. Quienes lo frenaron.
”Esa interrupción dejó inconcluso un proyecto estratégico para Jalisco y Guanajuato y agravó el problema que hoy padecemos (en Guadalajara)”, apuntó en un hilo de seis mensajes.
”Pero López Obrador también mintió. Es responsable directo de no apoyar el proyecto integral”, precisa José Luege Tamargo. Recuerda que el exmandatario morenista ordenó perforar seis boquetes en “El Zapotillo”, llamadas ventanas, que inutilizaron sus objetivos originales.
”Resultado: sin agua para León, Los Altos ni Guadalajara”, resumió el consultor.
En su momento, Hugo Villalobos González, dijo que cancelar el proyecto de “El Zapotillo” fue un despojo y un agravio para los guanajuatenses. El empresario leonés, fue uno de los promotores iniciales -hace tres décadas- del proyecto que traería agua para la ciudad.
Villalobos, al igual que muchos otros empresarios guanajuatenses, han mostrado ahora su respaldo al nuevo proyecto de la Presa Solís, que también contempla un acueducto para traer agua para los leoneses.
Un proyecto que, por ahora, está en suspenso por el gobierno que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y que está revisando Efraín Morales López, director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Prometieron que pronto habría noticias.