Con el agua hasta el cuello

Tristes, desesperados, enojados… y desatendidos. Así están y así sufren los tabasqueños no sólo los embates de las torrenciales lluvias, sino las malas decisiones de la 4Ty la sorprendente poca atención de su paisano y ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

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Por: Jorge Arturo Hidalgo

Tristes, desesperados, enojados… y desatendidos. Así están y así sufren los tabasqueños no sólo los embates de las torrenciales lluvias, sino las malas decisiones de la 4T y la sorprendente poca atención de su paisano y ahora presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Hasta el momento se registran 8 muertos y más de 150 mil damnificados, que no han recibido la ayuda federal que necesitan. Y mientras tanto la disputa mediática está en otro lado, en el enfrentamiento entre el gobernador morenista Adán Augusto López y el titular de la morenista CFE, Manuel Bartlett.

La historia está así, el Gobernador  acusó en sus redes sociales el “cinismo” de Bartlett, quien primero reconoció que por un “ error de cálculo” en la operación de la Presa Peñitas terminaron inundando Nacajuca, Jalpa y Cunduacán, 3 de los 17 municipios del estado.

“Nadie podrá esgrimir el absurdo argumento de “la luna llena”, él y sus burócratas desfogaron la Presa Peñitas a más de 1,500 metros cúbicos por segundo y con ello inundaron criminalmente la planicie tabasqueña. Señor Bartlett eso no se llama torpeza, se llama irresponsabilidad y negligencia criminal”, lo acusó el Gobernador, quien incluso amagó con denunciarlo, a lo que el funcionario de la 4T le respondió que le daba risa su demanda.

Lo que no da risa es que frente a la desesperación de perder bienes, casas y familiares los paisanos de López Obrador se encuentren con que el Presidente cercano al pueblo decidió revisar las afectaciones por helicóptero y dedicarle poco tiempo al caso en sus mañaneras de la semana en las que incluso arremetió contra los medios que enviaron reporteros a hablar con la gente afectada y que han documentado su dolor, tristeza y enojo, algo que el Primer Mandatario no hizo.

Ahora dice el Presidente que este fin de semana estará de nuevo en Tabasco y en Chiapas por los damnificados y para “ver cómo están las presas, cómo está la inundación, si ya está bajando el agua, en dónde, cuánto tiempo nos va llevar así”. Veremos si ahora sí recorre los lugares afectados y escucha los reclamos de sus paisanos.

Con el agua hasta el cuello también estamos los ciudadanos de todo el país por la inseguridad y la violencia que no se ha detenido en este sexenio sólo con abrazos.

Esta semana se dio a conocer el más reciente reporte de T-ResearchMX, en el que se detalla que del 1 de diciembre de 2018 al 12 de noviembre de este año se han registrado 67 mil homicidios dolosos en el País.

Las cifras están sustentadas en datos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Tan sólo para poner en perspectiva este dato, hay que recordar que en el mismo periodo de tiempo en el sexenio de Enrique Peña Nieto se habían registrado menos de la mitad de homicidios dolosos, 30 mil 321, y en el de Felipe Calderón, en plena “guerra contra el narco”, la cifra era de 19 mil 571 muertes violentas. 

Esta misma semana la organización Impunidad Cero presentó su estudio “Impunidad en Homicidio Doloso y Feminicidio: Reporte 2020”. En su documento concluyen que sólo 1 de cada 10 homicidios dolosos fue castigado en el País durante 2019, es decir la impunidad de este delito fue de 89.6% el año pasado,el nivel más alto registrado en el país.

Sólo para tener una referencia, destacan que la impunidad de este delito a nivel internacional es del 37% y las tasas más bajas rondan el 25%.

Con el agua hasta el cuello también estamos los ciudadanos porque la economía nacional nomás no “rebrota”.

Quienes perdieron sus empleos, cerraron sus negocios, dejaron sus proyectos a medio terminar, ya no pudieron invertir y se quedaron sin recibir recursos, ven con desánimo que la economía que ya venía de caída no se recupera.

Esta semana la buena noticia fue que la calificadora Fitch, ¡No nos rebajó la calificación! Y la dejó en “BBB-” con perspectiva “estable”, a un paso de estar en grado especulativo.

Incluso AMLO que había arremetido, también, contra esta calificadora en febrero, ahora hasta presumió sus resultados en la mañanera del jueves y dijo que era un reconocimiento al manejo responsable de las finanzas públicas.

Lo que no se dijo en esa conferencia fue que Fitch en su nota informativa destacó que la calificación estaba “restringida por una gobernanza relativamente débil y un desempeño moderado del crecimiento a largo plazo”.

La calificadora espera una contracción económica general del 8.9% en 2020, el doble que en el momento de la última revisión de la calificación y destaca que aunque haya una recuperación es previsible que la economía mexicana podría permanecer por debajo de su nivel anterior a la pandemia hasta mediados de 2024.

Así estamos con el agua hasta el cuello, y todavía falta mucha lluvia por caer.

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