Opinión

¿Han asesinado a periodistas?

Con esta pregunta se estrena como Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario, frente al cuestionamiento de los periodistas que le cuestionan sobre la cifra de periodistas muertos este sexenio. No pudo iniciar de peor manera, desconociendo las cifras en el gobierno de AMLO y echando la culpa al pasado.

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Por: José Luis Palacios

Con esta pregunta se estrena como Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Rosario, frente al cuestionamiento de los periodistas que le cuestionan sobre la cifra de periodistas muertos este sexenio. No pudo iniciar de peor manera, desconociendo las cifras en el gobierno de AMLO y echando la culpa al pasado. No puede ser. Soy de los que reconoce a Rosario y a su mamá, Doña Rosario Ibarra de Piedra, como luchadoras sociales para entender la causa de los derechos humanos y en particular de los desaparecidos. Desde la izquierda las hemos reconocido y diría, que venerado.

La designación de Rosario se da en momentos difíciles. Un gobierno de izquierda que toma las mismas acciones de derecha del PRI y el PAN que siempre criticamos: mayoriteo en las cámaras, eliminación de los contrapesos, asignaciones directas en las compras y ahora, designaciones de sus mismos correligionarios en puestos claves que requieren de independencia. Todo, a pesar de que el reglamento de la CNDH incluye en el perfil que no haya sido militante de un partido político.

México es el único País de América Latina que no ha sufrido golpes de estado ni revoluciones violentas; nuestro sistema político se ha construido con frágiles consensos y uno de ellos han sido la necesidad de tener organismos independientes y el papel que tiene la sociedad civil, -aquellas organizaciones que no tienen adhesión a partidos políticos-. Los organismos independientes se han logrado por la presión social de décadas y el PRI-AN con presiones, los aprobaron. Con la designación de una militante de Morena, la CNDH es ahora afín al gobierno de AMLO, y una vez que se dio la desaparición del INEE, la cooptación de la CRE y de la CNH, veo inminente la intervención del INE, el Instituto Nacional Electoral, con Consejeros afines al gobierno.

Rosario, la amiga del Presidente, fue designada en medio de un proceso complicado donde Morena y sus aliados, sin tener los votos necesarios, la impusieron. ¿Qué les habría costado volver a votar y así legitimar la elección? Haber sido impuesta, no le quita mérito a su vida; ella ha sido efectivamente, una activista social, pero ahora es parte del poder y del partido en el poder y eso marcará su gestión. Está ahora del otro lado. No puede ser juez y parte. Esa independencia es por la que luchó siempre la izquierda. Así imposible que se enfrente al gobierno. Sus primeras declaraciones son desafortunadas: el Presidente no amenaza a los periodistas, solo emite su opinión.

El asunto de fondo es que en México se requiere de contrapesos al poder político. La experiencia de Evo Morales muestra el fracaso de la estrategia de acabar con ellos: el poder judicial, los organismos autónomos, el instituto electoral, los espacios para la sociedad civil, como una manera de perpetuarse en el poder. Es falso también que la CNDH en el pasado haya sido alcahueta de los regímenes; no lo fue en Ayotzinapa ni en Tlatlaya. Alcahuete sería ahora la CNDH si calla los asesinatos de periodistas en este régimen, con la cifra más alta de la historia: 18. O si, como ya lo afirmó Rosario, se calla cuando el Presidente AMLO no vulnera los derechos de los periodistas al estigmatizarlos y señalarlos por sus preguntas o el medio donde legítimamente laboran.

El que Rosario en la toma de posesión se escude en la foto de su hermano es triste. Llega en medio de un proceso mal hecho donde el Presidente AMLO abiertamente cabildeó para que llegara. El que en su primera declaración Rosario niegue que haya asesinatos de periodistas es incluso una violación a derechos humanos de las familias de los comunicadores asesinados en México.

Para acabarla, se da la renuncia de Consejeros de la CNDH en un gesto de dignidad. Cinco integrantes del Consejo Consultivo de ese organismo presentaron la renuncia a su cargo honorífico, con carácter de irrevocable. Alberto Manuel Athié Gallo, Mariclaire Acosta Urquidi, María Ampudia González, Angélica Cuellar y María Olga Noriega Sáenz, criticaron el proceso de elección por estar plagado de irregularidades y falta de apego a la legalidad. Difícil cuestionar el testimonio de vida y trayectoria de ellos. Mezquino sería el Presidente si los descalificara. En su carta de renuncia los consejeros en un ejercicio de congruencia afirmaron que, de permanecer en la comisión, estarían “en riesgo de incumplir el mandato de cumplir y hacer cumplir la Constitución”, al que se comprometieron cuando tomaron posesión del cargo como consejeros.

Opino que Rosario, la ombdusperson -por estar carente de legitimidad- tendrá complicada la interlocución con los actores involucrados en la observación, protección y promoción de los derechos humanos. Difícil que genere la confianza necesaria para su misión. Ojalá me equivoque, pero una militante del partido en el gobierno reflejará un sometimiento abierto del organismo al poder político. Lo que tanto criticamos y contra lo que luchamos desde la izquierda contra el PRI-AN, ahora MORENA lo hace. No lo puedo entender. Es el mismo discurso maniqueo que tiene el Presidente López Obrador: “Nosotros lo podemos hacer porque somos distintos”.  Si Rosario continúa como inició, cargará siempre frente a los asesinatos de periodistas, el pecado de la omisión al decir: “¿han asesinado a periodistas?”

* Director de la Universidad Meridiano

director@universidadmeridiano.edu.mx

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