Opinión

Me declaro ultraconservador

Si por el hecho de haberme opuesto a la cancelación de las estancias infantiles, al consecuente desamparo de cientos de miles de pequeñitos

Avatar del

Por: Francisco Martín Moreno

Si por el hecho de haberme opuesto a la cancelación de las estancias infantiles, al consecuente desamparo de cientos de miles de pequeñitos; si por haber rechazado rabiosamente la clausura de los refugios para mujeres golpeadas, la desaparición de los comedores comunitarios, donde se alimentaban los mexicanos solo dueños de su miseria, si todo ello me convierte en un conservador, entonces bienvenido el honroso calificativo. Si por haber combatido la derogación suicida de la reforma educativa, denunciado los recortes en materia de política cultural y criticado rabiosamente la destrucción del sistema nacional de salud que abandona sin atención médica a los sectores más desvalidos de la sociedad, si por dichas razones seré encasillado como conservador, entonces ningún título más apropiado para definir mi posición política y social.

¡Claro que soy un ultraconservador porque estuve y estoy a favor del NAIM al representar una derrama económica de 100 mil millones de dólares al año, además de la contratación de medio millón de empleos para México! ¿Soy conservador porque apoyo la tecnología del fracking y porque me niego a prescindir de las inmensas ventajas de continuar con las rondas petroleras y con las inversiones en energías limpias que significarían ingresos por más de 200 mil millones de dólares en el largo plazo? ¡Lo soy, sí, y no dejaré de protestar por la cancelación de Pro México y del Consejo de Promoción Turística, la eficaz herramienta publicitaria que ayudó a captar 192 mil millones de dólares en el sexenio anterior!

Me llaman conservador por apoyar los subsidios a nuestras universidades y por atacar la patética e ineficiente “estrategia” para combatir a los envenenadores de la sociedad, al narco, con el absurdo lema de “abrazos, no balazos”, un motivo de escándalo entre la opinión pública y de alarma para el inquilino de la Casa Blanca. Por supuesto que me opongo y me opondré a la gradual extinción de los contrapesos imprescindibles para la supervivencia de nuestra democracia, como cuando se atenta contra los organismos autónomos como la CNDH, el INE, el INAI, la CNH, la CRE, Cofece, el INEE, el Inadem y Conabio, varios de ellos ya en proceso de extinción. Soy un conservador que lucha por garantizar la autonomía de Banxico y de la Corte para no convertirnos en el país de un solo hombre, si no se pierde de vista que el Poder Legislativo casi es dominado por una mayoría morenista que somete a billetazos o a amenazas a una insignificante oposición.

Rechazo y rechazaré por ilegales y tramposas, las consultas “patito”, así como denunciaré el incumplimiento de las promesas de campaña de AMLO, al no encarcelar a la Mafia del Poder ni utilizar el poder del Estado para hacer respetar la voluntad de los bajacalifornianos e impedir que un presunto tiranozuelo se mantenga ilegalmente 5 años en el poder. ¿Soy conservador porque rechazo el asilo concedido a Evo Morales, un delincuente electoral y traficante de cocaína, cuando antes se asilaba a personas perseguidas por las dictaduras mundiales? 

Ahora bien, si un liberal es lo opuesto a un conservador y la concepción del liberalismo de AMLO implica paralizar la economía, desplomar la generación de empleos, dividir a la nación, comprar sin licitaciones a través de asignaciones corruptas, estimular la inseguridad entre los inversionistas domésticos y foráneos, concentrar en su puño el poder político, insultar a la prensa, comprar electores con los recursos del erario, asilar a tiranos, apartar a México de las democracias latinoamericanas, combatir al narcotráfico con besos y abrazos sin recurrir a la ley y a la fuerza pública, mentir descaradamente con “otros datos”, sembrar desconcierto con la muerte de Moreno Valle, ignorar las peticiones de la sociedad para construir un Estado de Derecho, es decir, si el liberalismo de AMLO consiste en impartir justicia selectiva, privilegiar el beisbol en lugar de financiar los servicios sanitarios y someterse incondicionalmente a los dictados de Trump, entonces renuncio a mis convicciones liberales y me declaro conservador hasta el último de mis días.

En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?