Salamanca.- Hace casi seis meses, una bala perdida irrumpió en la vida de Denisse, una joven salmantina de 27 años y madre de familia, cambiando de golpe sus proyectos y su movilidad, pero no sus ganas de salir adelante.
Hoy, tras pasar más de 50 días hospitalizada y recibir diagnósticos médicos desalentadores, ha vuelto a encender los fogones de su negocio de postres y botanas, ahora apoyada hombro a hombro por su familia.
El día que todo cambió
El 29 de abril pasaba como un día habitual de trabajo fuera de su domicilio en la colonia Guanajuato, donde unos cinco meses atrás había instalado un pequeño local de snacks para generar un ingreso extra sin descuidar la crianza de su pequeño hijo.
Ya casi al cierre de la jornada, ráfagas de arma de fuego irrumpieron en las inmediaciones de las calles Irapuato y Cortazar. Un ataque directo cobró la vida de un hombre en la zona, identificado posteriormente como Omar; sin embargo, uno de los proyectiles perdidos impactó a Denisse por la espalda.

“No fue un ataque directo hacia mí. Hubo un deceso de un chavo de por ahí, pero una bala perdida me alcanzó. Me entró por la espalda y me fracturó cervicales y vértebras”, relata la joven.
El diagnóstico inicial de los especialistas en urgencias preveía cuadriplejia irreversible al perder la sensibilidad y movilidad de extremidades. Además, debido a que el proyectil quedó alojado en su cuello muy cerca de la vena yugular, la intervención quirúrgica para extraerlo fue descartada por el alto riesgo que implicaba.
Una lenta recuperación
Contrario a los pronósticos médicos, la determinación de Denisse y el soporte incondicional de los suyos comenzaron a dar frutos durante los casi dos meses que permaneció internada entre hospitales de León y Salamanca.
A su regreso a casa en junio, apenas podía mover el brazo derecho. Hoy, a base de constantes terapias y el uso de un corsé rígido especial para permitir que sus vértebras me suelden, ha logrado recuperar el movimiento voluntario en los brazos y avances en la sensibilidad.
“El diagnóstico médico era cuadraplejia, pero gracias a Dios no fue así; hasta los doctores se equivocan (…). Hay esperanza de que pueda volver a caminar, es un proceso muy largo y ha sido muy difícil, pero hemos sabido sobrellevarlo”, expresó con firmeza.
El impacto de la agresión también modificó la dinámica familiar: al requerir cuidados constantes y equipamiento adaptado (como una cama tipo hospitalaria y grúas de traslado), tuvieron que reubicar su hogar. Asimismo, su hermana asumió el cuidado cotidiano de su hijo mientras Denisse continúa enfocado su esfuerzo en la rehabilitación.
Retorno al negocio y la fe en el futuro
Con la convicción de no dejarse vencer, Denisse y su hermana relanzaron esta semana su negocio en su nuevo domicilio, donde ofrecen frappés, crepas, waffles, fresas con crema, alitas y papas.
“Decidimos volver a retomar lo del negocio, pero ahora con mi hermana, porque yo por sí sola no puedo atenderlo; ya puedo mover mis manos pero mis dedos aún no. Es un proceso que va de poquito a poquito (…). Esperamos que despegue y que Dios bendiga nuestro negocio”, concluyó.
Aunque las autoridades investigadoras no han reportado detenidos ni avances sobre los responsables de aquel tiroteo de abril, la joven salmantina se enfoca en el día a día: entre la fisioterapia, el amor de su hijo y la fe puesta en la respuesta de los clientes que acuden a respaldar su emprendimiento.
DP

