León.- Las apuestas y juegos de azar no son actividades malas o peligrosas si se utilizan como una forma de entretenimiento; sin embargo, cuando la persona es incapaz de controlar sus impulsos, se vuelve un problema, una adicción conocida como ludopatía.
En el caso de Tomás (nombre ficticio), fue en un juego de Tigres Vs. Veracruz cuando sintió la “cosquillita”. Un casino en línea lo anunció como “El Partido” de la Jornada y él apostó por primera vez. Pese a que él es fanático del León, esa primera apuesta la vivió intensamente y, aunque perdió, lo enganchó.
Ese gusto evolucionó al grado de que afectó sus finanzas personales y familiares, al involucrar a su padre en el pago de deudas, y hasta sus planes de vida: cuando llegó a apostar y perder los ahorros para su viaje de luna de miel, la boda se pospuso.

Jugadores Anónimos
Fueron seis años de sufrimiento, pero ahora, ya casado y padre de familia, ve la vida diferente, con esperanza, pues sigue fiel a su grupo de apoyo.
“Jugadores Anónimos del Bajío es un grupo que ayuda a dejar de jugar siguiendo un programa de 12 pasos similar a Alcohólicos Anónimos; primero es aceptar que tenemos un problema, de ahí parte, de la aceptación”.
Explicó que es un programa gratuito, con sesiones tipo AA, donde un grupo de personas comparte el mismo deseo de apostar y los mismos problemas por apostar, pero al platicar sobre su día a día logran calmar esas ansias. “Yo ya tengo seis años sin jugar”, dijo, orgulloso.
Para él fue un alivio saber que no era el único con ese problema, que gente con problemas similares o peores los había resuelto o iban en vías de resolverse, viviendo en paz, sabiendo que el éxito y el respeto no proceden de tener para apostar, sino de hacerse responsable de sus propios actos y de disfrutar del dinero dándole su valor justo: un premio al esfuerzo.
Normalizan las apuestas
No obstante, Tomás reconoce que es una adicción muy peligrosa porque las apuestas son algo socialmente aceptado, y aunque los jugadores compulsivos son como cualquier otro adicto (manipulan a sus seres queridos, evaden su responsabilidad y se sienten muy culpables por caer una y otra vez en su adicción sin control) siguen siendo funcionales y lucen “normales”.
Con él coincide José Isaac Aguirre Navidad, encargado del Área de Hospitalización de Mujeres del Hospital Psiquiátrico Caisame (Centro de Atención Integral a la Salud Mental de León), quien afirma que el proceso de diagnóstico y de tratamiento de una persona con problemas de adicción al juego es igual de complejo que con adicciones con sustancias.

Control de impulsos
Explicó que los seres humanos tenemos en la corteza prefrontal el llamado control de impulsos, que nos permite la planificación: identificar y realizar acciones que mantengan el llamado “Circuito de recompensa”.
Pero cuando ese circuito se rompe, es decir, cuando una actividad que antes nos daba placer deja de dárnoslo, comienzan a romperse los límites o tolerancia social que se tenían sobre esas acciones, porque la persona es incapaz de controlar sus impulsos para satisfacer esa necesidad.
Es entonces cuando vienen las conductas abusivas, contra sí mismo o contra seres queridos, sea usando drogas, alcohol o máquinas tragamonedas, juegos de casino o quinielas deportivas.
“Hay una cuestión muy importante que tiene que ver con que no es una emoción lo que le invade y va a apostar, es cuestión de que ya el sistema de recompensas empieza a perderse”, entonces viene con una reacción física (en la química cerebral) ante la falta de recompensa.
Rehabilitación
Pero existe la rehabilitación con tratamiento psiquiátrico, es decir, medicamentos exclusivos para cada paciente así como terapia conductual.
“Si tienes la capacidad de decir, bueno se me pasó, ni modo, es como una cuestión cultural, como las personas que cada 16 de septiembre compran la lotería”, pero en el caso de alguien sin control de impulsos, pierde su capacidad de engranaje, va haciendo una pérdida cada vez mayor, en términos sociales. En ocasiones, esto lleva más allá de la ideación suicida.
Apostar sin perder el control
En el Día Internacional del Juego Responsable, este 17 de febrero, ¿es posible apostar sin perder el control del impulso? Paco, otro joven entrevistado por AM, cree que sí.
“Nunca me ha llamado la atención jugar en línea, yo empecé a jugar de estas apuestas (quinielas deportivas) por un amigo, él metía sus pronósticos y empezamos a meter algunos y de ahí agarré el gusto. A veces nada más meto puros fines de semana”.
Paco envía por WhatsApp sus quinielas de los juegos de Primera División de la Liga MX y entre semana, a veces los de ligas de otros países. Suelen ser 700 pesos por semana, a veces, 1,600 pesos, con pago previo en efectivo. Si le queda saldo a favor, ese mismo lo apuesta.
La emoción
Él no lo considera un problema, lleva años sin salirse de esos límites, pero tampoco le preocupa si gana o pierde, pues en ocasiones, las personas que registran sus pronósticos se equivocan de equipo, a él no le importa, lo que quiere es seguir los partidos con emoción.
“Si ves -fríamente- esa cantidad, si dices, estás invirtiendo como 1,600 pesos en quinielas y pronósticos, pero no pierdo todo eso, yo llego a recuperar, si a lo mucho por semana llego a perder 300, 400 pesos, cuando me va mal. Hay semanas que salgo a mano, ganando poquito y otras donde gano más de lo que invierto”.
E insiste, si no registra apuestas entre semana, tampoco pasa nada, ni “recupera” o sube la apuesta en el siguiente fin de semana. Incluso hay domingos que no alcanza a meter pronósticos y no se altera. Es un pasatiempo, dice, no algo que le preocupe especialmente.
Publicitar las apuestas: el reto legislativo

El diputado federal Juan Ignacio Zavala (MC, CDMX) quien a fines de 2025 presentó en la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a la Ley de Juegos y Sorteos en materia de publicidad, dijo que es muy importante legislar para prevenir las apuestas en menores de edad, que cada vez tienen más acceso a distintas herramientas para acceder a juegos y sorteos.
(Es preocupante) el hecho de que no haya ningún tipo de límite ni restricción para que se puedan publicitar anuncios relativos al juego en un partido de futbol, que es horario familiar, está absolutamente invadido de anuncios sobre los juegos (las apuestas), los beneficios de los juegos.
“Tengo la absoluta convicción de que esa manera de promocionar el juego es lo que ha hecho que muchos menores de edad tengan la idea de que jugar es una manera de alcanzar el éxito, la riqueza”, causando en ellos un problema de adicción a las apuestas.
Advierte que también los mecanismos de verificación no son tan efectivos como para asegurarse de que quien participa no son menores de 18 años. El legislador dejó en claro que no tiene problemas con los juegos y apuestas si es para entretenimiento adulto, pero sí es muy peligroso cuando un menor de edad lo relaciona con visiones de éxito, por lo que espera que en breve la iniciativa se discuta y se apruebe.
RAA