Aunque poco más de 125 kilómetros nos separaban en la charla, la felicidad y emoción por hablar sobre su carrera profesional se puede percibir a cualquier distancia.
Con curiosidad y entusiasmo permanentes, Axel Gael Quiroz, guardameta leonés de 19 años de edad, habla de una travesía llena de tumbos, pero, a su vez, de felicidad. Hoy trabaja por una oportunidad para debutar en Primera División, como parte de los Rayos del Necaxa.
El descubrimiento de la pasión por el futbol
Su padre fue el responsable de inculcar una pasión que va de la alegría a la tristeza, del regocijo a la frustración.
Francisco Quiroz, su esposa e hijos, fueron testigos de la incursión de Axel a la natación, la gimnasia y el ajedrez, sin embargo, el destino ya estaba escrito.
“Recuerdo que siempre veía los partidos del América con mi papá y hermanos, incluso hasta los observaba jugar futbol, entonces como que siempre estuvo allí ese interés, por eso a los cuatro años comencé en una escuela de las Águilas, pero como centro delantero”, cuenta el leonés en entrevista con Súper Deportivo.

La vida cambia prácticamente a cada segundo y el leonés lo vivió en carne propia cuando después de un largo proceso celebrando goles, Vicente Trujillo, reconocido cazatalentos de León, le cambió la labor en el campo para que, a partir de ese momento, se dedicara a ahogar los gritos de gol.
“Fue un día cualquiera, yo entrenaba como delantero y esa vez no teníamos portero. Él (Vicente Trujillo) estaba hablando con nosotros y después habla solamente conmigo y me pregunta ‘¿no quieres ser portero con tu hermano?’, me dijo que me veía muchas cualidades y pues yo, sin pensarlo, dije que sí”.

Su trabajo en León
Después de un largo proceso en la escuela de Trujillo, la primera gran oportunidad se dio mientras su hermano también buscaba el sueño en la naciente Sub-13 del Club León, que empezaba una nueva era en Grupo Pachuca.
Con dedicación, fue formándose un camino en las inferiores del equipo hasta llegar a la Sub-16, eso sí, su respectivo ascenso de categoría trajo una competencia intensa y complicada.
“Desde que inicié había mucha competencia, bastantes porteros. Fue muy complicado, tenía compañeros que ya desde chiquitos tenían un largo proceso y eran muy buenos. Sí fue complicado, pero tuve profesores que me apoyaron y fue hasta los 14 años que decidieron registrarme”.

2020: el año que lo cambió todo
Pero, como a millones de personas en el mundo, la pandemia por el COVID-19 se encargó de cambiar la manera de vivir y Axel tuvo que marcharse de la institución esmeralda con tristeza, pero siempre con una fortaleza mental que lo ha hecho persistir.
“Los primeros días sí me afectó porque me sentí muy mal conmigo mismo, quería estar en el equipo de mi ciudad, cerca de mi familia, de todos los que quieres, pero yo creo que después de ello jamás pensé en bajar los brazos. Jamás pensé en rendirme y tomé la primera oportunidad que se me presentó”.

Y así fue ya que, sin importar los más de mil 500 kilómetros de distancia, buscó saciar su sed de trascender viajando hasta una tierra desconocida: Etchojoa, ubicada al sur de Sonora.
“Un profesor me alentó a no bajar los brazos y seguir dándolo todo y él mismo me dio la chance de ir para allá a jugar en Tercera División, porque buscaban un arquero. Sin dudarlo dije que sí y fue lindo vivir la experiencia porque fue un futbol de muchísima lucha y sumamente aguerrido”.
Con trabajo, pudo solventar la distancia de la mejor manera.
“Nunca había salido de casa y estaba muy lejos. Me agarré de hablar mucho con mis papás y mis hermanos, les marcaba diario y hacíamos videollamada. Eso fue lo principal. Yo siempre los sentí cerca”.

Muy cerca del sueño
Después de doce meses, Axel regresó a León para el proyecto del Club Zapateros de León en la Tercera División Profesional.
No obstante, su paso fue efímero gracias a Tomás Toxqui, entrenador de porteros que le consiguió una prueba de una semana completa en los Rayos del Necaxa.
El cierre de año fue fenomenal para él y tras estar a prueba en una de las cuatro semanas de diciembre del 2021, fue aceptado en el cuadro hidrocálido.
“Es un privilegio estar en Necaxa. A diferencia de otros clubes, las instalaciones son muy buenas. Mi estancia en Aguascalientes ha sido buenísima, acabo de cumplir un año acá y me han tratado muy bien. Muy agradecido con ellos por la oportunidad”.
Consciente de una persistente competencia, Axel dice sentirse tranquilo y dispuesto a seguir peleando por lograr ese sueño por el que ha luchado tanto.
“Todos los porteros en Primera División son de calidad, lo que toca es ser paciente. Yo estoy tranquilo y trabajando. Los compañeros me ayudan y me dan consejos en todo lo que pueden. La competencia es sana y la relación con Andrés Lillini (el entrenador del primer equipo) es muy buena, es muy grato saber que hay un técnico que se fija en fuerzas básicas y eso te da mucha confianza”.

La más grande meta de su vida persiste en su mente, sin embargo, hay algo enormemente poderoso que le otorga una mayor fortaleza mental y moral para superar los golpes de la vida: el apoyo de su familia.
“He logrado esta fortaleza mental principalmente viendo a mi familia, los quiero ayudar, sacarlos adelante y darles una vida mucho mejor. Eso es lo principal y, a partir de eso, el cumplir mi sueño y el saber que tengo un objetivo siempre me da motivos para seguir”.
Con el dorsal 189, Axel Gael Quiroz ya suma 24 juegos y 2 mil 160 minutos en las inferiores desde su llegada al equipo de Aguascalientes en el Clausura 2022.
El sueño está más cerca que nunca, pues tras tener actividad en la pretemporada del Clausura 2023, está contemplado en la mente de Andrés Lillini, el actual estratega quien, con todo y que hoy cuenta con Hugo González, Raúl Gudiño y Rafael Ramírez, podría decantarse, en algún momento, por el resiliente arquero leonés.