En la historia del deporte León existe un deber de reconocer la figura de Flora Moreno, una atleta que trascendió de lo meramente competitivo para convertirse en símbolo de constancia, superación y orgullo local. 

Además de consolidar su nombre en el ámbito deportivo nacional e internacional, su trayectoria como maratonista abrió camino para las mujeres en un contexto entonces dominado por estereotipos y limitaciones de género. 

En ese sentido, Flora Moreno representa uno de los ejemplos más significativos del impacto que el deporte puede tener en la identidad y el prestigio de una ciudad.

Madre de seis hijos, para ella correr no fue solo una actividad recreativa, sino una vocación que, con el paso del tiempo, se transformó en una carrera deportiva sólida. 

El año de 1983 marcó un punto decisivo en su trayectoria cuando subió a lo más alto del pódium en la cuarta edición del Maratón Independencia, lo que conocemos hoy como Maratón León. 

A partir de entonces, Flora Moreno consolidó una presencia constante en competencias de alto nivel, ganándose el respeto de la comunidad deportiva y el reconocimiento del público. Su desempeño sobresaliente le valió el apodo de “La Monarca”.

La proyección de Flora Moreno alcanzó un nivel aún mayor en 1989, cuando participó en la séptima edición del Maratón Internacional de la Ciudad de México, competencia que ganó, reafirmando su calidad como atleta de élite. 

Uno de los logros más trascendentes de su carrera ocurrió un año después al representar a México en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En esta competencia obtuvo el oro y estableció un récord americano con un tiempo de 2 horas, 47 minutos y 38 segundos. 

Ese mismo año, Flora Moreno regresó al Maratón de la Ciudad de México para defender su título, logrando el bicampeonato y consolidando así su legado deportivo. 

Como reconocimiento a su destacada trayectoria, en 1991 fue invitada a participar en la ceremonia del Grito de Independencia en el Palacio Nacional. Este tipo de homenajes ponían en evidencia la relevancia de su figura más allá de las pistas.

Finalmente, en el 2000, Flora Moreno anunció su retiro durante la vigésima edición del Maratón Independencia, en la que aún demostró su vigencia deportiva al concluir en tercer lugar. 

Su legado permanece vivo en la memoria colectiva de León y del país. Prueba de esto es el galardón “Soy de León” que recibió de manos de nuestra presidenta municipal, Ale Gutiérrez, como símbolo de orgullo de ciudad.

Su legado continúa inspirando a nuevas atletas y reafirma la importancia del deporte en el que la mujer aporta a la construcción de toda una identidad. 

León encuentra en Flora Moreno un ejemplo imborrable de grandeza deportiva y humana.

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