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Cuando lloraban los bronces

Grandes, pensativos y cautivadores eran los ojos de doña Guadalupe Ceballos y Monterde, Cossío, Albarrán, Antillón, González del Pinal, Alcega y Medina. Era hermosa doña Guadalupe. Por sus quince años parecían resbalar todos los dones de la naturaleza. Su cabello era de color dorado, bruñido, brillante, de ese oro lacio y sedoso que es hoy […]

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