Guanajuato.- La inconformidad en el reparto de utilidades en Guanajuato desató tensiones en el Corredor Industrial del estado durante esta temporada, provocando un paro total en las líneas de producción de la empresa Hirotec y forzando negociaciones de emergencia por bonos compensatorios en la planta de Fränkische debido a la nula entrega de recursos bursátiles.
En el primer caso, la protesta de los operarios paralizó las actividades de la planta durante varias horas.
Alejandro Rangel, subsecretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Metal Mecánica Automotriz Similares y Conexos de la República Mexicana (SITIMM-CTM) —organismo encargado de representar legalmente a la plantilla de Hirotec—, señaló que el corporativo ofreció originalmente un promedio de 20 mil pesos por concepto de Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU).
Dicha cantidad representaba una disminución del 50 % en comparación con los montos distribuidos durante el ejercicio fiscal del 2024, lo que encendió las alarmas entre el personal técnico.
La compañía automotriz cuenta con una fuerza laboral de 800 trabajadores en la entidad y se enfoca de manera especializada en la fabricación de puertas para vehículos, teniendo entre sus clientes comerciales más importantes a la armadora Mazda.
El representante sindical informó que días antes se llevó a cabo la reunión formal de la comisión mixta de PTU, espacio en el que se analizó de forma minuciosa la declaración anual de impuestos presentada por la parte patronal ante las autoridades hacendarias.
Ante el descontento generalizado de los obreros, el sindicato entregó un oficio formal a la directiva para solicitar un bono compensatorio por concepto de baja o nula PTU. En ese momento, la administración de la compañía desglosaba su propuesta en la entrega de 17 mil pesos en efectivo combinados con un bono de 3 mil pesos en vales de despensa, sumando los 20 mil pesos promedio rechazados.
“Esta cifra resultó casi la mitad de lo que habían recibido el año pasado”, expresó el subsecretario de SITIMM-CTM.
Una vez que las bases operativas conocieron la propuesta económica, los trabajadores reaccionaron el pasado jueves con el inicio de una huelga de facto que congeló las actividades fabriles durante todo el día. Las mesas de negociación formal iniciaron a las 14:00 horas y concluyeron a las 23:00 horas de esa misma jornada.
La negociación dejó un resultado satisfactorio para los colaboradores, informó Rangel, debido a que se logró restituir un acuerdo de garantía previamente establecido en dicho centro de trabajo.
El convenio final estipula el pago de 72.5 días bajo el concepto de bono de garantía, lo que representa un beneficio económico de 32 mil pesos en promedio por empleado. El monto final presentará variaciones individuales debido a que el cálculo matemático se encuentra directamente ligado al tabulador de ingresos de cada puesto.
El argumento legal del sindicato consistió en hacer valer el bono de garantía pactado años atrás, cuando desapareció formalmente la figura del outsourcing (subcontratación) en el País y se prometieron utilidades reales con un mayor beneficio para la base trabajadora.
“Es frecuente que presentemos un oficio a las empresas que tienen estas características, que pretenden reducir su resultado fiscal para efecto de PTU”, manifestó.
En este sentido, señaló que las corporaciones de la región han comenzado a comprender que mientras los ritmos de producción sean normales ante la percepción diaria de los obreros, las declaraciones fiscales no pueden reflejar bajas injustificadas en las utilidades. Para prever estos escenarios, sugirió que las firmas deben constituir fondos de previsión financiera que permitan subsanar los márgenes de ganancia y evitar pérdidas mayores por paros de brazos caídos.
“Prácticamente perdieron la producción de un día y eso es mucho más costoso que lo que estaban pretendiendo dejar de darle a los trabajadores”, concluyó.
El líder de SITIMM-CTM recordó que durante el ciclo anterior se registraron 4 incidencias de esta misma naturaleza en el sector manufacturero, siendo esta la primera protesta de la presente temporada.
Fränkische va a negociar
Por otro lado, el personal de la empresa Fränkische fue notificado formalmente por la administración de que la carátula fiscal del ejercicio reportó cero pesos disponibles para el reparto de PTU.
“De tres años para acá, la operación de la empresa ha sido complicada”, admitió Karina Abundis Castro, representante sindical en la planta de Fränkische por parte del Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Automotriz (Sinttia).
La portavoz gremial detalló que desde hace varias semanas iniciaron la revisión de los documentos fiscales entregados por la corporación. Recordó que el año pasado el sindicato se vio obligado a acudir a las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para auditar los ejercicios financieros debido a la opacidad de la empresa, la cual no comparte de forma transparente la información de sus resultados de producción.
No obstante, desde el año 2025 los propios trabajadores implementaron un sistema interno de monitoreo sobre los volúmenes de producción y embarques para dar seguimiento a los flujos reales de mercancía. Abundis reconoció que en periodos recientes la fábrica sufrió la pérdida de clientes comerciales, recortes paulatinos de personal y una baja general en sus niveles de productividad.
Explicó que en el ejercicio anterior las utilidades fiscales también fueron sumamente bajas, lo que obligó a pactar un bono de mitigación de 12 mil pesos en efectivo complementado con 2 mil pesos en vales de despensa. Tomando como base ese antecedente, la plantilla esperaba recibir un estímulo económico similar para el presente año.
Sin embargo, el pasado miércoles la dirección general del corporativo ofreció únicamente un bono de 6 mil pesos pagadero en vales de despensa, mientras que la comisión sindical busca que la compensación alcance un piso mínimo de 10 mil pesos en efectivo.
Por el momento, la oferta institucional se mantiene en fase de análisis por parte de las bases operativas, ya que existe un interés colectivo por salvaguardar las fuentes de empleo y priorizar la estabilidad laboral en la zona.
Durante este fin de semana, los trabajadores convocarán a una asamblea general extraordinaria para definir las acciones legales e institucionales que se adoptarán, tomando en cuenta que cualquier mecanismo de inconformidad requiere el respaldo unánime de la plantilla.
La fábrica de capital extranjero cuenta con una nómina de 900 operarios y enfoca sus procesos industriales en la manufactura especializada de tubos de conducción para diversos fluidos líquidos.
HLL