En su análisis de mayo de 2026, Jesús Silva-Herzog desmitifica el perfil académico de la presidenta Claudia Sheinbaum, argumentando que su administración ha sepultado el rigor de la ciencia para entregarse al dogma y a la fidelidad sectaria. El autor destaca que, lejos de emular el método empírico de figuras como Angela Merkel, Sheinbaum gobierna mediante la negación de crisis históricas —como la actual tensión con Estados Unidos— y el capricho político. Silva-Herzog ejemplifica este descontrol con el reciente relevo en Pemex, revelando que la designación de un amigo de la UNAM sin experiencia operativa, bajo la condición de permanecer solo un año, expone una profunda irresponsabilidad que ha dejado la imagen de autoridad presidencial en ruinas.
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