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Las maravillas de Noruega

Auroras boreales, vida silvestre, montañas, pueblitos encantadores y ciudades nórdicas son algunos atractivos que se disfrutan

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Autor: Enrique Suárez

Noruega, es uno de los países nórdicos más hermosos, y es la quinta potencia financiera del mundo, debido a su producción de petróleo y gas. El turismo se convierte cada vez más en otra fuente importante de ingresos, lo mismo que el pescado, en especial el salmón. Para quienes disfrutan de la nieve y el clima helado, vale la pena planear desde ahora un viaje a futuro, para mí el inicio de octubre es un gran mes para navegar por el norte de Europa. 

Fue en ese mes en el que hice un viaje a esta zona. Llegué inicialmente a Copenhague para ahí abordar el barco Silver Dawn de la naviera Silversea rumbo a Noruega. A bordo conocí al gran escritor Paul Theroux, quien iba a estar a cargo de ofrecer un par de lecturas durante el recorrido, y a su encantadora esposa, Sheila Donelly. Pasamos una tarde de risas y anécdotas y como aún teníamos puesta ropa informal para ir a uno de los restaurantes, decidimos ir a su silver suite solicitar servicio de room service para cenar juntos ordenando canapés de ceviche, coctel de camarones y, desde luego, onzas y onzas de caviar acompañada de champaña. 

Tren de los años 50’s en Flam. Foto: Cortesía

Ese día verifiqué las excursiones en tierra que tomaría a lo largo del viaje y conocí la  boutique del barco, con joyería y otros artículos de súper lujo. Me sentía en Bergdorf Goodman 

El Silver Dawn seguía su camino y después de algunos días llegamos a la ciudad de Alesund, con solo 3,000 habitantes y con 7 grados. Alesund fue destruida en 1904 por un incendio provocado en una fábrica de mantequilla que se propagó de manera masiva. 

La ciudad tardó tres años en reconstruirse. Algo maravilloso es que las principales calles comerciales tienen agua caliente por debajo, de modo que nunca hay nieve ni hielo en ellas. Así, las personas pueden pasear cómodamente a pesar del clima gélido. Ingenioso, ¿verdad?

Un par de días después visitamos Narvik, una ciudad montañosa muy golpeada por la Segunda Guerra Mundial que se reconstruyó. Es ideal para actividades al aire libre como esquí y senderismo. 

Barco ‘Silver Dawn’ de la naviera Sil versea. Foto: Cortesía

Aquí visitamos divertidos centros comerciales y un fish market. En la carretera, fue posible ver alces y renos, algo muy sorpresivo y emocionante. Cenamos en un mágico hotelito manejado por una familia muy cálida. El lugar se llamaba Fjellkysten. Degustamos una entrada con salmón y crema, con panecito crujiente. Después, nos sirvieron ¡reno! Sí, ahí tienen criaderos controlados de renos, y la carne es suave y deliciosa. 

Otra expedición que realicé fue a Tromso. Subí a la montaña de Fjellheisen por teleférico para ver montañas con hielo, espejos del mar y fiordos. Pasamos al museo de Tromso y, en lugarcito acogedor llamado Helmersen, comimos panini con queso de la región.

A la mañana siguiente hicimos una expedición al campamento de los huskies, donde tras ver a estos perritos pasamos a unas cabañas y corrimos con la suerte de ver la primera aurora boreal del viaje con tonalidades verdes y algunos tintes rojos; fue algo único.

Aurora Boreal. Foto: Cortesía

Tras más tiempo en altamar, llegamos a Alta, a 2 grados... una ciudad localizada en el último meridiano de la tierra,  con jardines preciosos. Nos llevaron al museo de los jeroglíficos y a la catedral, construida hace 10 años. Aproveché para probar un waffle típico de la región, con mermelada de fresas crema y un queso delgadito color café que le daba un toque salado único.

El siguiente destino fue Sortland, un sitio que puede presumir de unos  lagos maravillosos y con unas puestas de sol impresionantes a través de las montañas llenas de nieve. Goza de unas especiales auroras boreales que bailan sin parar. 

Otro día visité Flam, un lugar espectacular. Tomamos un tren de los años 50 pero en perfecto estado. Los paisajes son de película, con ríos, cascadas, casitas muy pintorescas, montañas nevadas y fiordos. El tren paró brevemente en la ciudad de Voss, donde pude entrar a un par de comercios para conocer el tipo de  lana fabricado en la región. 

Días después visitamos Bergen, un puerto lleno de color y movimiento. Esa mañana tenía agendado un recorrido en hidroplano. El piloto nos dio algunas indicaciones que distintas a un vuelo normal ya que este avión carece de frenos y reversa, todo es al tanteo ya que para el acuatizaje con la pierna izquierda medio que dirige el avioncito y medio que lo frena. 

Paseo por la nieve. Foto: Cortesía 

Las caricaturas de los picapiedras hechas realidad… Éramos sólo cinco personas y me tocó de copiloto del hidroplano. 

Vi y observé todo… el despegue fue delicia, lo mismo que ir subiendo. El recorrido duró hora y media. Vimos fiordos, ríos, casitas, montañas verdes y glaciares. Se van percibiendo impresionantes cambios de colores y texturas. Me fascinaron los glaciares, es algo que el mexicano realmente valora. El acuatizaje fue suave y profesional aunque si se siente el sopetón. Disfruté muchísimo esta actividad. 

Luego caminamos por la ciudad. Ese día el sol brillaba y fuimos a comer al fish market, un lugar que nunca olvidaré. Comí caviar, un sushi super fresco, camaroncitos de la zona y las mejores patas de cangrejo que jamás había probado. La vista que teníamos de las montañas y del mar era única. 

Despedirse tras 15 días maravillosos fue emotivo. Simplemente recordar el día a día de lo que sucede desde que sales de tu suite, viendo a todos los huéspedes super arreglados, bien vestidos, siempre una sonrisa, dispuestos a entablar una amistad, compartir con ellos en los restaurantes, en las excursiones es algo que alimenta el alma, todos buscando la satisfacción de vivir una gran viaje a bordo y en tierra.  

La inolvidable experiencia estuvo repleta de cariño, lujo, belleza, profesionalismo, conocimiento y diversión. El impecable servicio desde que llegas al barco que te reciben con champaña, la recepción, el mayordomo y la recamarera, los meseros que se recuerdan perfectamente como te gusta que te sirvan la comida o las bebidas e incluso la directora de las excursiones Ina Einspanier, siempre pendiente de que todo este en orden por temas climáticos. 

Una maravilla. Recomiendo plenamente este recorrido, sin embargo, para quienes gustan más de un clima menos frío, cálido con vistas de praderas verdes a partir del mes de mayo a septiembre podría ser una buena opción para navegar. 



 

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