Guanajuato, Gto.- Después de más de tres décadas en silencio, la fuente ubicada a las afueras de la parroquia de San José y Santiago, en la zona de Marfil, conocida como “el templo de arriba”, volvió a funcionar, en un hecho que ha sido celebrado por vecinos y fieles que durante años la vieron deteriorarse.

La recuperación fue posible gracias al trabajo comunitario y la cooperación entre habitantes cercanos y la propia parroquia, quienes impulsaron su rehabilitación tras 33 años sin servicio.

El párroco Óscar destacó el esfuerzo colectivo:

Esto fue gracias a los vecinos de la comunidad de Marfil. Hemos estado trabajando para volverle a dar vida. Para nuestra parroquia es un día importante… encendemos la fuente para darle más vida al entorno”.

El proceso no fue sencillo. Durante años, la estructura permaneció en malas condiciones, por lo que requirió intervención y mantenimiento antes de poder ser reactivada. Así lo reconocen también habitantes en redes sociales, donde la noticia generó una ola de reacciones.

No sólo la llenaron, la rehabilitaron ya que se encontraba en mal estado, muchas gracias”, escribió Carmen Gutiérrez.

Mientras que otros usuarios recordaron el pasado del lugar:

Sí me acuerdo de ese lugar cuando iba a vender campechanas y polvorones, me ponía en la mera entrada de ese templo”, compartió Juan Arturo.

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Impulsaron su rehabilitación tras 33 años sin servicio. Foto: Javier Huerta.

Llaman a no repetir el abandono

El entusiasmo también vino acompañado de llamados al cuidado del espacio. “Cuidémosla, es un privilegio volver a verla funcionando después de muchos años olvidada, se ve muy bonita”, comentó Teresa Tran. En el mismo sentido, Fatys Sandoval pidió corresponsabilidad: “Por favor a toda la comunidad cuidemos de ella… manteniendo limpia tan hermosa fuente”.

Algunos destacaron que nunca la habían visto en funcionamiento: “En 30 años nunca la había visto con agua”, señaló Manuel Jalpa, mientras que otros celebraron el resultado colectivo: “Qué hermoso ver la fuente funcionando, gracias a todos los que lo hicieron posible”, escribió Meche Vargas.

También hubo mensajes dirigidos al párroco y a quienes colaboraron: “Gracias Padre Óscar, Dios lo bendiga… y a todos los que cooperaron”, publicó Lara María Elena, y “Más personas como usted… felicidades”, agregó Jc Guerrero Tavares.

El regreso de la fuente no sólo rescata un elemento del paisaje urbano, sino también la memoria de la comunidad. Sin embargo, entre los comentarios persiste una constante: el llamado a no repetir el abandono. “Ojalá que se mantenga así de limpia” y “que la cuidemos todos”, coinciden vecinos que hoy ven en este espacio un símbolo de unión y participación ciudadana.

¿Por qué es tan importante en la comunidad de Marfil?

Marfil, en Guanajuato, se desarrolló como un asentamiento minero durante la época virreinal, lo que originó la construcción de caminos, haciendas y templos que estructuraron el territorio. El templo de la comunidad se convirtió en un eje central, funcionando tanto como espacio religioso como punto de referencia social y urbano. A su alrededor se organizaban actividades cotidianas, festividades y encuentros comunitarios.

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Fuente del Marfil. Foto: Javier Huerta.

La Fuente de Templo Arriba formaba parte del sistema hidráulico colonial, abasteciendo de agua a los habitantes. Además de su función práctica, la fuente era un espacio de convivencia y de interacción social, integrándose al entorno simbólico y cotidiano del barrio.

En 1903 y 1905, el templo se inundó por el desbordamiento de un río cercano, quedando en total abandono y, con el pasar del tiempo, se fue deteriorando. En 1990, el templo fue nuevamente restaurado con la participación de sacerdotes, habitantes de la comunidad y especialistas, y así se logró rescatar el espacio, según el sitio web Editorial Restauro.

SS

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