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Un gran periplo polar

A mediados de 2019, por primera vez en la historia de la naviera Silversea, los huéspedes cruzaron el emblemático Pasaje del Noreste en el Polo Norte.

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Por: Redacción

Durante el trayecto se pueden observar osos polares.

Durante el trayecto se pueden observar osos polares.

El Silver Explorer marcó una primicia para la naviera Silversea en este año, ya que realizó por primera vez un recorrido de 5 mil 19 millas náuticas entre Nome y Tromsø, visitando 27 increíbles destinos en tres países

Gran variedad de aves.

Stefan Kredel, líder de expedición de la naviera para este cruce nos platica la gran experiencia, que fue un viaje que definió la vida para muchos donde nada estuvo garantizado en este extremo norte, pero que tuvieron  una gran suerte con el clima, las condiciones de hielo y por lo que lograron observar.

En Ostrov Isachenko los huéspedes pudieron entrar a las gélidas aguas.

Durante todo el viaje, expertos como historiadores, biólogos, botánicos, geológos, entre otros, ofrecieron casi 50 conferencias inspiradas en el destino, lo que permitió a los huéspedes aprendieran información perspicaz que enriqueció más aún sus experiencias.

Aquellos con una inclinación por la observación de aves disfrutaron de una gran actividad fuera del Cabo Dezhnev en sus lanchas zodiacs, con shearwaters de cola corta, auklets con cresta, guillemots de Brunnich, puffins con cuernos y con mechones, kittiwakes de patas negras, gaviotas glaucas y gaviotas de Vega que ofrecen amplio entretenimiento. El ornitólogo Dr. Danaë Sheehan estuvo presente para identificar las diversas especies y compartir información sobre cada una.

Cerca de la impresionante isla de Kolyuchin, los recorridos guiados por los zodiac permitieron a los huéspedes presenciar con seguridad siete osos polares en solo una hora, así como una gran cantidad de morsas. Posteriormente, el biólogo marino Robin Aiello organizó una conferencia sobre los osos polares una vez a bordo, enriqueciendo las experiencias de los huéspedes con una visión científica sobre el comportamiento de los animales.

Los niños de la isla Ayon buscan interactuar con los visitantes.

Cerca de la isla de Ayon, en el mar de Siberia oriental, los huéspedes se levantaron a las 6 de la mañana para buscar vida salvaje en los témpanos de hielo circundantes. Además de ver muchas morsas descansando sobre el hielo, los invitados disfrutaron de un espectacular avistamiento de osos polares, en el que una hembra y sus dos cachorros navegaban por el hielo. Después de esto, los invitados visitaron el asentamiento aislado en la isla de Ayon, que alberga una pequeña ciudad de edificios antiguos de estilo soviético y está habitada por aproximadamente 300 residentes. Los niños locales estaban ansiosos por interactuar con los huéspedes, interpretando canciones y bailes tradicionales en una exhibición auténtica de la cultura histórica de la región.

Dos semanas después del viaje, el Silver Explorer llegó al hielo del Ártico y comenzó a seguir su borde hacia el norte, acompañado por un barco rompehielos ruso forjando un camino despejado para el barco de expedición, los invitados pudieron viajar al hielo más espeso para una experiencia verdaderamente inolvidable. Las condiciones climáticas fueron excepcionales y el agua estaba perfectamente tranquila. Además de las conferencias y las sesiones de observación en cubierta con el equipo de expedición, los invitados aprovecharon la oportunidad para disfrutar de las diversas características de lujo que enriquecen todos los viajes de esta gran naviera, incluido el servicio personalizado de mayordomos; cocina excepcional, con comidas en la habitación las 24 horas y bebidas de cortesía en todo el barco.

Aventura polar.

Como gran sorpresa, en la costa remota de Ostrov Isachenko se ofreció una experiencia única para los huéspedes. El equipo del barco se aventuró a tierra para establecer un bar temporal cerca de una estación meteorológica abandonada, desde donde el grupo disfrutó de champán y blinis con caviar, mientras exploraban los edificios abandonados y la tundra circundante a una temperatura de solo 3 grados centígrados.

En adicional, a la experiencia culinaria única en el remoto Ostrov Isachenko, los huéspedes se animaron a echarse una muy buena zambullida en el agua polar que fue algo muy divertido para reactivar el cuerpo después de ver tanta belleza y tranquilidad en el fascinante Polo Norte. 

www.silversea.com

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