León, Guanajuato.- Mito descubierto, maestro concebido; leyenda consagrada. Es lo que significó José Luis Lugo para niños que aspiran a ser jóvenes, jóvenes que aspiran a ser adultos, y adultos que anhelan regresar a ser niños. 

Su apodo de “Gato” comenzó siendo referente a sus elásticos lances bajo los tres palos, pero conforme los años avanzaron, los botines se colgaron y vino consigo un nuevo significado.  

“Gato” ya no sólo se aludía a sus vistosos lances; “Gato” se refería también a lo leal, fiel y agradecido que fue en su etapa como maestro, así como cual gato es con los que lo rodean y procuran. 

Quien vivió esto en carne propia fue Gabriel Castro. Él y su padre fueron entrenados por Lugo, cuando su carrera como arquero de Unión de Curtidores y auxiliar técnico del Atlético Morelia ya lo habían catapultado al pináculo del balompié leonés. 

“Nos formó como porteros, creamos un vínculo muy cercano con él y su familia, y nos ayudó a forjar lo que hoy somos como personas”. 

La mentoría de José Luis fue determinante para que la marca Rinat fuera fundada y se metiera en las entrañas del balompié nacional e internacional. 

Pero más allá del crecimiento exponencial como marca, Gabriel se queda con el tiempo en el que el mítico arquero se convirtió en referencia, no solo deportiva, sino también de vida. 

El profe siempre fue muy paciente, humano y motivador. Yo siempre lo vi como un abuelo, por eso duele mucho su pérdida, pero lo recordaremos con muchísimo cariño”. 

Sus palabras resonaron en la previa de una misa de cuerpo presente que sirvió para celebrar su vida y homenajearla como se hizo en vida. 

Alfonso Márquez ‘Borja’, recuerda a ‘Gato’ Lugo

Como sucedió en reiteradas ocasiones, amigos entrañables que lo acompañaron en su recorrido de vida se reunieron para recordar su presencia dentro y fuera de las canchas. 

Uno de ellos fue Alfonso Márquez, mejor conocido en los campos de futbol como “Borja”. 

Recuerdos con el “Gato” hay muchos, pero a Alfonso tiene muy bien guardado aquel que escribió con bondad cuando llegó a la ciudad como un extraño más. 

Cuando yo llegué de México, él siempre me recibió bien, con demasiado afecto y jamás les negó consejos a los chavos”. 

Para Márquez, “Gato” mantuvo el equilibrio de su vida personal y profesional con elegancia, al nivel que sólo él podía profesar. 

Fue una gran persona y un gran profesional; su calidad como ser humano y la que tuvo también como portero fue única y siempre lo vamos a recordar como lo que fue”. 

Fue una forma verbal conjugada de los vernos ser e ir que tomó una connotación profunda en las poco más de 100 personas que se dieron cita para despedir y honrar a José Luis Lugo.

Miguel Ángel Fuentes destaca legado de Lugo

Muy cercano a él antes, durante y después de colgar los botines, Miguel Ángel Fuentes aún sopesaba todo cuando le vinieron a la mente infinidad de recuerdos a lado de Lugo. 

Convivimos durante cinco años en las canchas, pero fuera de él lo hicimos toda la vida. Continuamos una amistad entrañable; los proyectos que compartimos siempre fueron muy cómodos”. 

En lo deportivo, “Pueblita” lo considera una leyenda del balompié leonés por su entrega total al deporte, su conservación y expansión en León. 

Eso, en aquel momento, penetró más que nunca en el ex jugador del Unión de Curtidores, quien jamás olvidará a su entrañable compañero de cancha y vida. 

“Dejó un gran legado a muchas personas y jugadores, y su memoria se mantendrá viva mientras nosotros lo sigamos recordando con amor”. 

Así, con una misa que duró cerca de una hora, la sociedad leonesa le dio un último adiós a José Luis “Gato” Lugo, quien desde la tarde del viernes 21 de noviembre de 2025, trascendió para ya nunca más marcharse.

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