Salamanca, Guanajuato.- El sonido de los cohetes volvió a romper el silencio en San José Temascatío de Salamanca, mientras el llanto y la música acompañaron, desde el templo y hasta el panteón de la comunidad, el último adiós a Carlos “Charly” Moreno Ramírez.
Familiares, amigos y vecinos se reunieron este miércoles para despedir al joven músico, estudiante y deportista, cuyo sepelio se convirtió en una caminata cargada de tristeza, pero también de amor y solidaridad.
A las 10:30 de la mañana se celebró la misa de cuerpo presente en el templo de San José Temascatío. El recinto se llenó de personas que conocieron a Carlos en alguna de sus muchas facetas: como amigo, como compañero de estudios, como baterista del grupo “Reencuentro” o como jugador de futbol americano.
Dentro del templo, los rezos se mezclaron con sollozos contenidos, abrazos largos y miradas perdidas, de esas que no alcanzan a entender la masacre en Salamanca de la ausencia repentina.



Tras la ceremonia religiosa, el féretro blanco salió del templo y comenzó el cortejo fúnebre rumbo al panteón de la comunidad. Fueron cerca de dos kilómetros los que se recorrieron a pie, bajo el sol y en completo acompañamiento.
Durante el trayecto, los cohetes estallaban en el aire, la música sonaba en honor a “Charly” y el llanto se hacía presente entre quienes caminaban a veces en silencio, y otras entonando las canciones a todo pulmón, aferrados al recuerdo del joven que partía demasiado pronto.
El cortejo avanzó de manera lenta y ordenada, resguardado por elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, quienes acompañaron el recorrido hasta el panteón de San José Temascatío.


La presencia de los uniformados marcó una diferencia con respecto a otros funerales recientes derivados de la violencia en la región, como los de Luis Alberto y María del Carmen, también víctimas de la matanza registrada en los campos de futbol Cabañas de la comunidad de Loma de Flores, cuyos cortejos no contaron con este tipo de acompañamiento.
Carlos “Charly” Moreno era baterista del grupo “Reencuentro”, una actividad que lo llenaba de entusiasmo y lo mantenía cercano a la música, una de sus grandes pasiones. También era estudiante de la Universidad Incarnate Word Bajío, con sede en Irapuato, donde cursaba su carrera de medicina, y había construido amistades que este miércoles se sumaron al duelo, mientras en el ámbito deportivo, era jugador de futbol americano, disciplina que practicaba con dedicación y que formaba parte importante de su vida cotidiana.
El joven fue velado desde el martes a unas cuadras de la casa de Brayan, en la calle Emiliano Zapata. Desde las primeras horas, el lugar se convirtió en punto de reunión para quienes llegaron a despedirse, llevar flores, encender veladoras y acompañar a la familia en uno de los momentos más difíciles.
Finalmente, al llegar al panteón de San José Temascatío, el ambiente se volvió aún más pesado. Entre lágrimas, oraciones y aplausos, el féretro fue llevado hasta su última morada.
Algunos se quedaron en silencio, otros rompieron en llanto, mientras la música seguía sonando como un último homenaje.
Este miércoles, tanto Carlos como Brayan fueron sepultados en el mismo panteón, dejando a la comunidad sumida en el luto. San José Temascatío despidió así a dos de sus jóvenes, en una jornada marcada por el dolor, pero también por el acompañamiento colectivo, la memoria y el deseo compartido de que la violencia no siga arrebatando vidas ni sueños.
Despiden a Brayan Daniel, el joven que salvó a un niño en la masacre en Salamanca
Entre muestras de dolor, oraciones y un fuerte despliegue de seguridad, familiares, amigos y habitantes de la comunidad de San José Temascatío dieron el último adiós a Brayan Daniel Ramírez Gutiérrez, de 21 años de edad, quien perdió la vida tras el ataque armado registrado en la cancha de futbol de la comunidad.
Los servicios funerarios se realizaron en su domicilio y posteriormente su misa de cuerpo presente en el templo de San José Temascatío, donde el cuerpo fue velado por varias horas.
Posteriormente, cerca de las 11 de la mañana el cortejo fúnebre se trasladó al panteón de la misma comunidad, donde Brayan Daniel fue sepultado.


De acuerdo con versiones recabadas en el lugar, durante el ataque armado el joven utilizó su cuerpo para proteger a un niño de aproximadamente un año de edad y a una mujer, quienes resultaron ilesos gracias a esta acción.
Brayan Daniel falleció a consecuencia de las lesiones producidas por impactos de arma de fuego.
Familiares lo describieron como un joven tranquilo, trabajador y sin antecedentes de consumo de alcohol o drogas.
Señalaron que, junto con su padre, se dedicaba a la venta de tacos desde su domicilio para obtener el sustento diario.
La comunidad donde ocurrió el ataque
El 16 de marzo de 2025, ocho personas murieron tras un ataque a balazos contra jóvenes de la parroquia de San José de Mendoza en Salamanca. Dicho ataque marcó un precedente en materia de violencia en la zona.
San José Temascatío es una comunidad ubicada en la franja limítrofe entre los municipios de Salamanca e Irapuato.
Se trata de una zona rural donde la mayoría de sus habitantes se dedicaron a actividades agrícolas y comercio local, y donde espacios como la cancha de usos múltiples y el templo parroquial son puntos de reunión comunitaria.
Cabe señalar que, mientras se realizaba el entierro de Brayan Daniel, se llevaban a cabo de manera simultánea los entierros de otras dos personas que también perdieron la vida en el mismo ataque armado, lo que generó un ambiente de tensión y consternación entre los habitantes.
HLL