Guanajuato.- La pasión por el Mundial 2026 paralizó diversos municipios de Guanajuato este miércoles, durante el partido entre la Selección Mexicana y la República Checa.

Con el pase asegurado, ciudades como León, Celaya, Moroleón, Uriangato y San Francisco del Rincón vivieron una jornada de júbilo, fe tricolor y convivencia.

En León, la Fan Zone de la Plaza Expiatorio desbordó su máxima capacidad con más de 2 mil aficionados, mientras que en Celaya la explanada del Parque Morelos y los mercados se convirtieron en un pretexto para pausar las actividades cotidianas y reactivar el comercio local.

Las emociones del Mundial 2026 en Guanajuato

El optimismo se desbordó en Moroleón y Uriangato, donde un sondeo reveló que la mayoría de los habitantes visualiza al conjunto azteca superando el quinto partido e instalándose en las semifinales del torneo.

En estas localidades vecinas, los patios de las Presidencias Municipales y plazas comerciales lucieron repletos de aficionados vistiendo la playera nacional en un ambiente totalmente familiar.

Por su parte, en San Francisco del Rincón la expectativa se vivió intensamente en restaurantes y en el Jardín Principal.

La tensión acumulada estalló en júbilo unánime al minuto 55, cuando el gol de Mateo Chávez desató los abrazos y festejos entre los asistentes, consolidando una tarde donde el futbol reafirmó la identidad y la unión comunitaria en la región.

León

La Plaza Expiatorio volvió a ser el epicentro de la pasión mundialista. Más de 2 mil aficionados fueron testigos del pase de la Selección Mexicana a los dieciseisavos de final en el Mundial de Futbol 2026, en una noche cargada de emoción, nervios y júbilo desbordado.

La cita comenzó dos horas antes del partido, cuando miles de aficionados se concentraron en las inmediaciones del recinto eucarístico a la espera de poder ingresar.

Sin embargo, en punto de las 6:20 de la tarde, con poco más de 20 minutos de haber iniciado el acceso, la Fan Zone alcanzó su máxima capacidad. Lo que vino después fue una celebración completa en torno al icónico Arco de la Calzada.

Dentro del evento, la fiesta era total. Los aficionados desbordaban pasión tricolor desde el primer minuto, aunque esta se fue transformando en nerviosismo conforme las llegadas a puerta de ambas escuadras. Una tensión que pareció dispersarse tras el pitazo final del primer tiempo, en el cual los aficionados aprovecharon para estirar las piernas.

Aunque el resultado era incierto, la fe por la victoria nacional nunca se perdió, tal como lo dijeron Magali, Natalie y Marisela, quienes se lanzaron desde Las Joyas para apoyar al país.

Confiamos en que hoy ganamos. Hoy se tiene que ganar como dé lugar. Meten a Jiménez y Quiñones para el descuento”, comentaron.

Tras regresar del descanso, el gol mexicano desató el júbilo entre los aficionados presentes. Algunos de ellos abrazaron al extraño sentado a su lado, mientras que otros trataban de capturar con imágenes lo que sus palabras no podían describir.

Celaya

Con el boleto a la siguiente ronda asegurado y el liderato del grupo en la bolsa, el partido de esta tarde entre México y la República Checa no se vivió en Celaya con el cuchillo entre los dientes, sino como un pretexto colectivo para detener el reloj, bajar la cortina y celebrar.

Como se ha vuelto costumbre en esta Copa del Mundo, la explanada del Parque Morelos se transformó en una celebración. Las pantallas gigantes, puestas en marcha por el gobierno municipal para fomentar el tejido social, fueron el punto de reunión de familias, estudiantes y trabajadores que, por un par de horas, olvidaron el tráfico y los pendientes.

El “Mundial Social” cumplió su cometido: convertir el espacio público en una sala de estar gigante. Entre gritos, banderas y el sonido de las cornetas, el futbol pasó a segundo plano para dar paso a la convivencia.

No es lo mismo estar encerrado en la oficina o viendo el juego en tu celular en tu casa, aquí la energía se siente desde que llegas. Mis hijos querían venir desde que supieron que el municipio pondría la pantalla. Venimos a disfrutar, a ver el ambiente y a saludar al vecino que no habías visto en toda la semana”, expresó Roberto Martínez, empleado administrativo que acudió al Parque Morelos con su familia.

En el primer cuadro de la ciudad, el fenómeno fue similar. En los mercados públicos, los locatarios colocaron pequeñas televisiones sobre los mostradores. Entre la venta de legumbres y carnes, los comerciantes hacían pausas constantes para seguir la jugada.

Aquí el negocio no para, pero sí se aminora el ritmo”, compartió doña Martha, dueña de un local en el centro.

En los restaurantes y bares de la zona de la Alameda Celaya, el flujo de comensales comenzó a notarse desde las 17:00 horas.

“Es el pretexto ideal para salir temprano”, mencionó Javier Herrera, quien junto a sus amigos de la oficina buscaba una mesa cerca de la pantalla.

“Ya no hay esa tensión de vida o muerte. Today es más bien de fiesta, de ver cómo el equipo se prepara para lo que viene”, agregó.

Para los comerciantes del primer cuadro, la llegada del partido es sinónimo de una inyección de energía económica. La expectativa no es solo llenar el local durante los 90 minutos, sino aprovechar la “oleada” de consumidores que se genera desde la previa.

Desde hace un par de horas empezamos a ver más movimiento. La gente llega por los snacks, el refresco o algo para botanear antes de irse al Parque Morelos o a sus casas”, comentó Raúl Sánchez, encargado de una tienda de abarrotes cerca de la zona centro.

Mientras México y Chequia disputaban el esférico en la capital del país, Celaya aprovechó el encuentro para reafirmar su identidad. Ya sea en la comodidad de una terraza, el bullicio de los mercados o en la explanada del Morelos, la ciudad confirmó que, más allá del resultado en la cancha, el Mundial ha logrado algo más importante para los celayenses: la oportunidad de pausar la tarde, encontrarse con el otro y celebrar la pasión que, al menos por hoy, puso a todos en la misma frecuencia.

Irapuato

La tarde de este miércoles 24 de junio en Irapuato tuvo dos ritmos distintos. Mientras en bares, restaurantes y comercios la atención estaba puesta en la cancha, en otros puntos de la ciudad la vida siguió su curso habitual, ajena por momentos a la euforia que genera un partido de la Selección Mexicana en una Copa del Mundo.

Desde una hora antes del silbatazo inicial entre México y la República Checa, los establecimientos que transmitieron el encuentro comenzaron a recibir a aficionados vestidos de verde, algunos con banderas al hombro y otros con la camiseta nacional que no dudaron en portar durante toda la jornada laboral.

En los alrededores del estadio Sergio León Chávez, donde el ambiente mundialista se ha instalado desde hace días, hubo quienes aprovecharon para adquirir algún recuerdo. Playeras, gorras, llaveros y hasta mascotas alusivas al torneo llamaban la atención de quienes caminaban por la zona antes del encuentro.

Los vendedores tampoco quisieron perderse el partido. Algunos colocaron pequeños televisores en sus puestos para seguir las acciones mientras atendían a los clientes.

La imagen del encuentro se convirtió en un imán para peatones que, al pasar, reducían el paso o se detenían unos minutos para observar una jugada o conocer el marcador.

La pasión futbolera también llegó a los bares de la ciudad, donde grupos de amigos aprovecharon la tarde para reunirse.

Entre bebidas, botanas y comentarios sobre las posibilidades del combinado nacional, el partido se convirtió en la excusa perfecta para convivir.

Vine con unos amigos porque queríamos pasar un rato divertido y ver el partido en un ambiente diferente. Aquí se vive más la emotion y se disfruta más el juego”, comentó José Ramírez, quien siguió el encuentro desde un bar en la zona del estadio Sergio León Chávez.

Pero no todos tuvieron la oportunidad de sentarse frente a una pantalla. Cuando comenzó el partido, cientos de trabajadores apenas salían de sus centros laborales y emprendían el regreso a casa.

Algunos escuchaban la transmisión en sus teléfonos; otros se enteraban de las incidencias mediante mensajes o conversaciones rápidas durante el trayecto.

El tráfico de media semana avanzaba con normalidad, mientras automovilistas y pasajeros intentaban mantenerse al tanto de lo que ocurría en la cancha.

La Selección Mexicana acaparaba conversaciones, pero no podía detener las obligaciones cotidianas.

Y si hubo un lugar donde el futbol pasó a segundo plano fue la zona hospitalaria. Afuera del Hospital General de Irapuato, la preocupación por la salud de un ser querido era mucho más importante que cualquier resultado deportivo.

Sentada en una banca, esperando noticias de un familiar internado, María Hernández reconoció que desconocía incluso cómo iba el marcador.

La verdad no he visto nada del partido. Ahorita lo único que me importa es saber cómo está mi familiar y que salga bien”, expresó.

Así, mientras algunos celebraban cada llegada de México al área rival y otros buscaban adquirir un recuerdo mundialista, en otra parte de la ciudad las horas transcurrían entre la incertidumbre y la esperanza.

La tarde dejó una postal de contrastes: por un lado, la pasión que despierta el futbol y la capacidad de reunir a familias, amigos y aficionados alrededor de una pantalla.

Por otro lado, la realidad cotidiana de quienes continuaron trabajando, viajando o enfrentando situaciones personales que hicieron que el partido quedara en segundo término.

Porque en Irapuato, como en cualquier ciudad, un Mundial puede detener por momentos la rutina, pero nunca por completo. Mientras el balón rodaba en la cancha, la vida seguía su propio partido.

Aunque después del partido también hubo tiempo para celebrar la victoria de la Selección Nacional, y así lo hicieron los irapuatenses.

El lugar no fue otro que el Monumento a la Bandera de la avenida Guerrero, donde decenas de personas, una vez terminado el partido, salieron a celebrar.

Entre espuma, porras, banderas y alegría se siente el Mundial, y la algarabía por una victoria de la escuadra tricolor.

Guanajuato capital

La esperanza se mantiene en la escuadra representativa de México para avanzar a la siguiente ronda del Mundial, en la que ya aseguró su pase con un buen puntaje que lo colocó como líder absoluto del “Grupo A”; con ello, aviva la ilusión de toda la afición mexicana al concluir la fase de grupos como no lo había hecho antes.

Así lo expresaron algunos aficionados y turistas en Guanajuato capital durante el encuentro México vs. Chequia, el cual disfrutaron en la calle Alonso en el centro histórico de esta ciudad, en donde instalaron pantallas y se congregó una gran cantidad de personas de diferentes nacionalidades, unidas por la pasión al futbol.

Para el señor José Luis Ramos, originario de la Ciudad de México, la alineación con la que comenzó este encuentro fue muy acertada y todo indica que el objetivo fue ir a la ofensiva en todo momento.

Que México ratifique lo que ya tiene y que no baje la guardia para seguir avanzando.Por los jugadores que metieron como que sí están planteando un juego de más carga, más físico”, expresó José Luis Ramos.

“México tiene muchas posibilidades de ganar. Aunque ya está asegurado que ya pasaron a la siguiente ronda y van a seguir jugando en el estadio Azteca, aún no se sabe contra quién vamos. No se deben de confiar pero creo que si pueden ganarle a quien le toque enfrentar. Espero que México gane un cuarto partido y vaya por el quinto pero, hay equipos muy buenos, y es difícil que pasemos de ahí, depende del rival”, expresó Ramiro Ochoa.

Entre los aficionados reunidos en bares y en la calle Alonso, desde el minuto uno la emoción se reflejó en los rostros de los asistentes: un poco de ansiedad ante las jugadas fallidas y el gol que no llegaba, pero que corearon y disfrutaron hacia el segundo tiempo cuando cayeron dos tantos. Uno de Chávez García en el minuto 55 y el segundo ejecutado por Quiñones en el minuto 61 hicieron explotar las emociones.

Cabe mencionar que la mayoría de los bares en el centro histórico lucieron un poco desolados; al parecer, la gente optó por quedarse en sus hogares y disfrutar el juego en familia.

Moroleón y Uriangato

Pese a que México disputó su tercera y última jornada en este Mundial 2026, la fiebre mundialista de los aficionados de Moroleón y Uriangato está más viva que nunca, pues ven a la Selección Mexicana pasando al anhelado quinto partido; hasta lo ven en la semifinal.

Durante un sondeo realizado a 50 personas de los dos municipios vecinos, la mayoría de los habitantes ven a México llegando a cuartos de final. La ilusión en este mundial es tan grande que poco más de la mitad de los aficionados indicaron que ven a México en las semifinales.

Como una parte del Mundial es aquí en México, creo que la gente nos emocionamos más y se nota porque ves a todos con la playera de la selección, la presidencia está transmitiendo los partidos, hay más ambiente de esperanza, yo sí creo que llegan a semifinal fácil”, comentó Gerardo Villagómez, habitante de Uriangato.

“Ya con que pasen del quinto partido uno se conforma, somos cede de este mundial y quién sabe cuándo tocará de nuevo así que hay que tener esperanza ya siquiera a semifinales”, expresó Hugo Flores, ciudadano de Moroleón.

Como es ya costumbre, los patios de Presidencia lucieron una pantalla gigante para recibir a los cientos de aficionados que acudieron a dar ánimos en este último partido de fase de grupos a la Selección Mexicana.

Los asistentes, como es habitual, fueron recibidos con una bebida y unas frituras para poder disfrutar juntos del encuentro, pues la mayoría de los aficionados acudió con su playera de la selección, en un ambiente totalmente familiar.

Asimismo, los bares reportaron un pequeño repunte en los asistentes, en su mayoría jóvenes que indicaron que apoyarían al conjunto azteca hasta sus últimas instancias.

Ha estado tocando salir tarde de trabajar en estos días porque gracias a Dios sí hay un poco más de trabajo y como no habíamos comido, me traje a la familia aquí a la plaza para comer algo y nos dimos cuenta que están transmitiendo el partido, aquí nos quedamos mejor a verlo tranquilos, Yo sí veo a México en la semifinal al menos”, comentó Martín Cuellar, quien vio el partido en la plaza Galerías Metropolitana, en Uriangato.

En las dos ciudades vecinas una gran cantidad de gente lució el jersey del conjunto mexicano en este mundial, en colores verde, blanco y negro, dejando claro que la fiebre mundialista está más viva que nunca en esta región.

Pueblos del Rincón

La pasión por la Selección Mexicana volvió a hacerse presente este miércoles en San Francisco del Rincón, donde decenas de aficionados se reunieron tanto en restaurantes como en la explanada del Jardín Principal para seguir el encuentro entre México y Chequia.

Desde antes del silbatazo inicial, familias, grupos de amigos y aficionados comenzaron a ocupar los espacios disponibles para no perderse ningún detalle del partido. Más allá del resultado, el encuentro se convirtió en un motivo para convivir, compartir emociones y respaldar al representativo nacional.

En el restaurante Doña Lucha, ubicado en la colonia Purísima Concepción, el ambiente comenzó a encenderse conforme se acercaba la hora del partido. Entre platillos, bebidas y conversaciones sobre futbol, los asistentes siguieron atentos cada jugada.

Los rostros reflejaban claramente lo que ocurría en la cancha. Cuando México lograba generar peligro en el área rival, las sonrisas aparecían de inmediato y más de uno se levantaba de su asiento anticipando el festejo. Sin embargo, cuando Chequia se acercaba con peligro, las expresiones cambiaban por completo: miradas tensas, manos en la cabeza y gestos de preocupación acompañaban cada avance del rival.

Durante gran parte del encuentro, las conversaciones quedaron en segundo plano para dar paso a la emoción del partido, que mantuvo a todos pendientes de la pantalla.

Mientras tanto, en la explanada del Jardín Principal de San Francisco del Rincón, el ambiente fue creciendo conforme avanzaban los minutos. Decenas de personas siguieron el encuentro en pantalla gigante, compartiendo cada emoción como si estuvieran en el estadio.

Las reacciones eran inmediatas. Cada recuperación de balón, cada llegada al área y cada oportunidad generaban aplausos, gritos de aliento y muestras de nerviosismo. Los rostros de felicidad aparecían con cada jugada favorable para México, mientras que la incertidumbre y la preocupación se hacían evidentes cuando el rival amenazaba la portería nacional.

El momento más emotivo de la tarde llegó al minuto 55. Cuando Mateo Chávez envió el balón al fondo de las redes para abrir el marcador, la explanada explotó en júbilo.

Los aficionados se levantaron de sus lugares, se abrazaron, levantaron los brazos al cielo y celebraron al unísono el gol que desató la emoción entre los presentes.

Todos compartieron la misma alegría, unidos por los colores de la Selección Mexicana y por la emoción de ver a su equipo tomar ventaja en el marcador.

Así, entre festejos, aplausos y muestras de apoyo, el futbol volvió a demostrar su capacidad para reunir a francorrinconenses alrededor de una misma pasión.

AAK

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