Historia 281

Esta es la historia 281 de 450 que te contaremos sobre León

Cuando General Motors buscaba el mejor lugar para instalar una planta fuera de Estados Unidos, dos estados disputaban la inversión: Guanajuato y Durango.

La decisión cambiaría el rumbo económico de la región que convenciera a la armadora.

Del lado guanajuatense, uno de los responsables de la gestión fue Joaquín Yamín Saade, entonces secretario de Desarrollo Económico del Estado.

La negociación fue larga y compleja. Había que demostrar que Guanajuato ofrecía mejores condiciones de infraestructura, ubicación geográfica y mano de obra.

Yamín encabezó buena parte de ese esfuerzo y dejó encaminadas las gestiones que permitieron que la empresa decidiera establecerse en 203 hectáreas del municipio de Silao. La colocación de la primera piedra ocurrió en 1992, pero el trabajo político, técnico y administrativo se había desarrollado durante los años anteriores.

La llegada de General Motors marcó un antes y un después para Guanajuato. Aquella inversión detonó el nacimiento del clúster automotriz del estado y abrió el camino para la instalación de otras armadoras.

Promovió el fortalecimiento del corredor industrial, la reactivación de las ciudades industriales de León y Celaya, la ampliación de la infraestructura carretera, la consolidación del Aeropuerto Internacional de Guanajuato como plataforma para el desarrollo económico, los programas de promoción de exportaciones y la coordinación entre el gobierno estatal y la entonces Secretaría de Comercio y Fomento Industrial para atraer inversiones y fomentar el comercio exterior.

Joaquín Yamín Saade. Foto: Cortesía de la familia

De Líbano a León

Detrás del funcionario existía una familia de inmigrantes libaneses que llegó a México buscando una oportunidad.

Cuando Máximo Yamín y Sara Saade desembarcaron en Veracruz en 1924, ambos cumplían apenas 15 años. Procedían de Zgharta, una población del norte del Líbano, y habían contraído matrimonio por decisión de sus familias antes de emprender el largo viaje hacia un país que apenas salía de la Revolución Mexicana y comenzaba a recibir inmigrantes europeos y de Medio Oriente.

Los acompañaban la tía Yamile y sus hijos Halim y José. Primero se establecieron en la Ciudad de México, donde encontraron una comunidad libanesa solidaria, trabajadora y empeñada en conservar su idioma.

Mientras Máximo trabajaba en un almacén de ropa, nació su primer hijo, Joaquín, en 1925. Poco después, la familia se trasladó a Puebla, atraída por el crecimiento de la industria textil. Allí nació Rafael, el segundo de los hermanos, en 1927. Después de permanecer algunos años, regresaron a la capital del país y posteriormente se establecieron en Chihuahua.

Fue en Chihuahua donde Joaquín y Rafael cursaron la primaria y descubrieron su afición por el basquetbol. También allí Máximo comenzó a relacionarse con empresarios zapateros de León, vínculo que terminaría cambiando el destino de la familia.

Su llegada a León

En 1938 los Yamín Saade llegaron a León, donde la fabricación de calzado se realizaba principalmente en talleres familiares. Máximo abrió un taller de calzado en 1944 junto con Joaquín.

Al concluir la primaria, Rafael regresó a la Ciudad de México para trabajar en un almacén de telas propiedad de su primo Halim. Joaquín permaneció en León ayudando a su padre.

Aunque se integraron plenamente a la vida leonesa, la familia conservó sus raíces libanesas. Los hermanos aprendieron árabe desde niños y lo utilizaban para conversar entre ellos. Sabían preparar platillos tradicionales de su país de origen, como carne de carnero y huevos fritos con aceite de oliva, y mantenían vivas costumbres como la danza Dakke.

Años después, Rafael recordaría el profundo vínculo que lo unía con su hermano en su memoria escrita por Juan Pablo Torres.

Joaquín fue un gran hermano, fue muy importante en mi vida y con quien siempre tuve un lazo especial, un cariño indiscutible; desde niños creamos vínculos importantes, desde los afectivos hasta los cotidianos, como el idioma”.

Por Nueva York y Chicago

En 1945, Joaquín emprendió una aventura junto con su hermano Rafael y sus amigos Armando López y Moisés Andrade. Viajaron a Nueva York con la intención de encontrar fabricantes de envases de plástico para pasta dental y traer esa innovación a México. El proyecto no prosperó, pero el viaje amplió su visión empresarial.

En 1947, Rafael inició la distribución de periódicos nacionales en León y otras ciudades del estado mediante la empresa Correo y Prensa. Joaquín colaboró en aquella etapa de crecimiento. Muy pronto el negocio se diversificó hacia el servicio de paquetería. Los camiones transportaban quesos, pan Bimbo y otros productos hacia la Ciudad de México y regresaban cargados con periódicos y revistas como Excélsior, La Prensa, Novedades, La Afición, Esto, El Universal y Ovaciones, abasteciendo diversas poblaciones hasta llegar a León.

De empresario a político y benefactor

Con el tiempo, Joaquín eligió un camino distinto. Junto con su padre fundó, en 1956, la fábrica de cajas La Fe, empresa que se convirtió en una de las mayores proveedoras de la industria del calzado.

Se casó con Amalia Morales Sánchez de Tagle —conocida como Tita— en 1954 y tuvieron siete hijos: Sara Amalia, Joaquín, Jorge, Aurelio, Ana Lilia, María Regina y Martín.

Joaquín con sus hijos Joaquín, Aurelio y Martín. Foto: Cortesía de la familia

Su trayectoria como empresario lo llevó a participar en la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación e impulsar la creación de ANPIC, organismo que con el paso de los años se consolidó como uno de los principales escaparates de la proveeduría para la industria del calzado.

Su liderazgo llamó la atención del Partido Revolucionario Institucional. En 1988 fue postulado como candidato a la Presidencia Municipal de León. Perdió la elección frente a Carlos Medina Plascencia, candidato del Partido Acción Nacional, en una contienda que reflejó el cambio político que comenzaba a vivir el estado.

Joaquín Yamin Sade con su hija Regina, destacada atleta internacional. Foto: Cortesía de la familia

Llega a Desarrollo Económico

Ese mismo año fue invitado por el gobernador Rafael Corrales Ayala a incorporarse al gabinete estatal como secretario de Desarrollo Económico. Además de su experiencia empresarial, Joaquín hablaba árabe e inglés, cualidades que facilitaron el diálogo con inversionistas extranjeros.

En el ámbito social, Joaquín formó parte del Club Rotario durante 52 años, desde donde apoyó causas sociales, en especial la educación.

A partir de su campaña como candidato a la alcaldía, su deseo de apoyar la educación se acrecentó luego de conocer las carencias en las escuelas públicas de colonias y comunidades alejadas. Joaquín murió en 2021, a los 87 años de edad.

DAR

En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.

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