Lo importante no es el destino, sino el camino que recorremos. La frase encaja a la perfección con la esencia del parkour, disciplina que consiste en desplazarse de un punto a otro de la manera más rápida y eficiente posible mediante movimientos ágiles, saltos y control corporal.
Originario de Francia y convertido en fenómeno global en internet durante la década de 2010, el parkour encontró en Pedro Delgado, mejor conocido como “Peter Jumper”, a uno de sus principales impulsores en León. Su historia con esta disciplina comenzó después de años de formación en otras actividades físicas y deportivas.
“De niño practicaba deportes como gimnasia artística, capoeira, artes marciales mixtas y porra. Incluso llegué a ser seleccionado nacional y campeón mundial en 2015. Me encantaba la acrobacia, pero no me enfoqué sólo en eso. Fue hasta 2018 cuando conocí el parkour gracias a videos de personalidades francesas que empezaron a crear contenido, y también por un videoclip de Madonna en el que aparecían personas saltando. Investigué más y eso me motivó a seguir practicándolo”, relató.

Aunque hoy el parkour ha ganado popularidad entre niñas, niños y adolescentes, los primeros pasos de Peter no fueron sencillos. En una ciudad ajena a la cultura del deporte urbano, tuvo que enfrentar el escepticismo de vecinos y autoridades, e incluso fue expulsado de algunos espacios donde intentaba entrenar.
Por ello, hace más de 15 años impulsó originalmente Nómadas, un espacio libre que surgió para que él y un grupo de 15 amigos pudieran practicar sin restricciones. Con el tiempo, aquel proyecto evolucionó hasta convertirse en Lycans Academy, instalada actualmente en Plaza Metropolitano, donde ofrecen clases a niñas, niños, adolescentes y adultos que buscan mejorar su agilidad, fuerza, control corporal, disciplina y percepción del espacio.
“Siempre teníamos que estar buscando parques o lugares donde a veces nos corrían, porque un grupo de chicos haciendo cosas raras no era muy bien visto y hasta llamaban a la policía. A veces teníamos que hablar con la gente y explicarles que lo que hacíamos era entrenamiento, tratar de que entendieran que estábamos haciendo deporte. Eso me motivó poco a poco a pensar que necesitábamos un espacio. Entonces empezamos a rentar en gimnasios que nos dieran la oportunidad y, poco a poco, la comunidad fue creciendo hasta tener grupos de niños dispuestos a aprender la disciplina”, comentó.
Con el paso del tiempo, el parkour ha encontrado más espacios en León, como la Torre Nextel y unidades deportivas como la Enrique Fernández Martínez, donde cada vez más jóvenes practican esta disciplina gracias también al impulso de las redes sociales.
“De mi parte, el parkour siempre ha estado presente y he seguido enseñándolo generación tras generación. Pero ahora noto que está creciendo más, y mucho tiene que ver con las redes sociales, porque cuando los niños y los papás ven qué es esto, entienden que pueden escalar, saltar y hacer acrobacias. Es una mezcla de muchos deportes”, señaló.
Tras 15 años formando a practicantes de parkour, Peter mantiene el objetivo de seguir acercando esta disciplina a más personas, tanto a quienes buscan competir como a quienes sólo desean practicarla por recreación.
“Nuestra visión es seguir enseñando este deporte a nuevas generaciones. Algo que estamos viendo son las competencias, pero no queremos quedarnos sólo en torneos de parkour. Queremos hacerlo más familiar. Hacer competencias de carreras de obstáculos que incluyan parkour, pero que también permitan participar a personas que no tengan ni idea de lo que es el parkour, para así irlas introduciendo poco a poco en este mundo”, explicó.

Beneficios del parkour
Agilidad: Trabajas la fuerza funcional, resistencia, agilidad, velocidad y coordinación usando sólo tu propio peso corporal.
Equilibrio: Desarrollas una gran conciencia de tu cuerpo en el espacio y un control preciso de cada movimiento.
Fuerza: Al aprender a impactar y recepcionar correctamente (como el rodamiento o roll), fortaleces la densidad ósea y las articulaciones sin lesionarte.
Confianza: Enfrentar obstáculos reales te enseña a gestionar la vulnerabilidad, calcular riesgos y confiar en tus capacidades.
Resolución de problemas: Tu cerebro aprende a analizar rápidamente el entorno para trazar la ruta más eficiente de un punto A a un punto B.