Historia 450
Esta es la historia 450 de 450 que te contaremos sobre León
Hace trece años, Roberto Novoa Tamez dejó la dirección de R Novoa y Cía. en manos de sus hijos. Tenía 65 años y llevaba cuatro décadas al frente.
“Creo que uno educa a sus hijos para dirigir, ser líderes, y llega el momento de permitirles tomar sus propias decisiones”, afirma.
Tuvo cuatro hijos: Roberto, David, Miguel Ángel y Daniela, quien falleció en un accidente. Roberto y David asumieron la responsabilidad; Miguel Ángel tomó otro camino.
Al frente de R Novoa y Cía., enfrentó bonanzas y crisis. Fabricó maquinaria para responder a las restricciones del Gobierno de México e incursionó, junto con su hermano Ricardo, en la producción de calzado. Además, presidió en dos ocasiones la Asociación Nacional de Proveedores de la Industria del Calzado (ANPIC).
Uno de sus secretos para vender era detectar las necesidades de los fabricantes. Sin que se lo pidieran, les enviaba las máquinas a prueba, “a vistas”, y les ofrecía financiamiento a 18 meses.
“Pocas veces me las regresaban”, recuerda.
Llega a León
Roberto Novoa Tamez nació en la Ciudad de México en 1948. Sus padres fueron Roberto Novoa Centeno y María del Carmen Tamez Barraza.

En 1970 se recibió como contador y trabajó en un despacho. “En realidad nunca me gustó… me gustaban las ventas”, dice.
Su padre había sido empleado de una peletería antes de abrir un negocio, en 1945. Lo llamó Casa Novoa. Comenzó como peletería y, con los años, incorporó la venta de máquinas para la industria del calzado. Comercializaba bancos de acabado y máquinas para coser suela.
Luego agregó equipos españoles para cortar piel y otras máquinas. El negocio cambió su nombre a Máquinas y Refacciones para Zapateros.
En 1972 invitó a su hijo Roberto a abrir un negocio similar en León.
Yo pretendía entrar al Instituto Mexicano de Comercio Exterior (IMCE) para trabajar en el extranjero, pero acepté la propuesta”.
Roberto quería viajar por el mundo. A los 18 años ganó un concurso en la Embajada de Estados Unidos, experiencia que despertó su deseo de viajar.
“Ahí nació mi inquietud de viajar y conocer el mundo”, afirma.
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El inicio de R Novoa y Cía. en León
Roberto no tenía dinero para iniciar el negocio en León, por lo que su padre se lo prestó.
“Nunca me cobró; al contrario, cada vez me apoyaba, aconsejaba y guiaba. Mi padre siempre fue mi ejemplo, mi guía”.
Ramiro de la Garza, representante de R Novoa y Cía. en León, se convirtió en su socio.
Se casó en 1973 y, tras su viaje de bodas, se instaló en la ciudad.
R Novoa y Cía. abrió aquí el 20 de julio de 1973.

Tras tres buenos años, en agosto de 1976 el gobierno de Luis Echeverría devaluó el peso. El socio decidió irse a Estados Unidos porque consideró que México no tenía futuro.
Roberto le compró su parte. “Le pagué con mucho esfuerzo y me quedé solo”.
La empresa tenía la representación de Aguilar Maquinaria, así como de Vitel Pedersen, de Dinamarca; Pasanqui e Industrias Mecánicas Unidas, de España, y de fabricantes estadounidenses de máquinas reconstruidas para coser suelas.
En 1976, Aguilar les retiró la representación.

Inicia la fabricación de máquinas
En esos años, México exigía permisos para importar maquinaria como medida de protección a la industria nacional.
Ante las complicaciones para importar, Roberto decidió fabricar máquinas.
Empezó con un ingeniero y un taller. Armaba pegadoras, desviradoras, tecolotas, cardadoras y cortadoras de avíos, pero su objetivo era producir las clicking, o cortadoras, que se importaban de Dinamarca.
Viajó a ese país y los dueños de la compañía accedieron a venderle el know-how del modelo 283H, que se convirtió en el más exitoso de Novoa. Vendió más de cuatro mil unidades.
Actualmente muchas máquinas se encuentran aún trabajando y muchos fabricantes siguen prefiriéndonos”, asegura.
La empresa exportó máquinas clicking a Estados Unidos, Centroamérica y Sudamérica. “Era mi máquina estrella”.
La fábrica también produjo máquinas para centrar y montar puntas mediante inyección de termoplástico, así como hornos y enfriadores en colaboración con Elettrotecnica BCATOM y Molina & Blanchi, de Italia.
En el año 2000, el euro bajó a 85 centavos de dólar. Esto dificultó la competencia con los fabricantes italianos y llevó al cierre de la fábrica.
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La crisis de De la Madrid
En 1986, durante el gobierno de Miguel de la Madrid, México enfrentó otra devaluación.
Ante la falta de ventas, viajó a Nueva York y consiguió representar en México a H. H. Brown. El objetivo era promover a las fábricas de calzado de León para que exportaran a Estados Unidos. Ganaba una comisión.
Durante años enlazó empresas de León, Ciudad de México, Pachuca y Guadalajara con H. H. Brown.
“Fue una época realmente difícil que, cuando la recuerdo, me lleva a dar gracias a Dios por haber sobrevivido”.
Aventura en la fabricación de tenis
En 1976, Ricardo, uno de sus tres hermanos, llegó a León y, junto con Roberto, puso una fábrica de calzado. La empresa fue pionera en México en la producción de tenis de piel con suela de poliuretano.
Roberto viajó a Argentina y observó la tendencia de los tenis de piel. “Regresé y nos pusimos a hacerlos, vendimos mucho”.
En 1983, la empresa adoptó el nombre de Euroamericana de Calzado, especializada en tenis para niños y mujeres.
En 1988, la fábrica se incendió. Tuvieron que reconstruirla.
En 1995, los hermanos se separaron. Ricardo continuó con la fabricación de calzado con la marca Euroamericana, mientras que Roberto siguió con la venta de maquinaria.
Dos veces presidente de ANPIC
También participó en actividades empresariales y sociales.
Presidió ANPIC en dos periodos y encabezó la organización de exposiciones de la asociación.
Apoyó la construcción del Centro de Convenciones, fue consejero de instituciones bancarias como Inverlat, Somex y Banco del Atlántico.
También ocupó las vicepresidencias de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación y del Consejo de la Cruz Roja de León. Además, junto con Armando Garza López, fundó la clínica La Esperanza, para personas con adicciones a las drogas, al alcohol y al juego.

Recibió la Charola de Plata, otorgada por la Cámara del Calzado al mejor proveedor de la industria.
A los 78 años, Roberto Novoa Tamez no se arrepiente de la decisión de retirarse y cumple su deseo de viajar. “Creo que tomé la decisión correcta de dejar a mis hijos la dirección de las empresas”.
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