Historia 359
Esta es la historia 359 de 450 que te contaremos sobre León
Antes de convertirse en uno de los primeros dentistas en León, Miguel Doblado Romo pasó por el seminario, intentó ser empresario, fabricó muñecas, fue agricultor y diputado. Su vida transcurrió entre el consultorio dental, el rancho y la actividad pública.
Nació en León en 1894, hijo de Manuel Doblado, originario de San Pedro Piedra Gorda, y de Margarita Romo, de Encarnación de Díaz. A los 12 años ingresó al Seminario de León, donde estudió teología, latín, griego, oratoria, música coral y canto gregoriano.
Permaneció cinco años ahí, hasta que decidió salir. Sus padres ya habían muerto y su única familia cercana era su hermana Socorro. Fuera del seminario comenzó a buscar qué hacer.
Primero instaló una fábrica de tachuelas, utilizadas entonces en las fábricas de calzado, pero el negocio terminó porque, según contaba, los empleados le robaban. Después probó con la fabricación de muñecas de aserrín. Las manos, los pies y los rostros eran de porcelana y llegaban desde Finlandia. La Primera Guerra Mundial interrumpió las importaciones y también ese negocio tuvo que cerrar.
Fue entonces cuando la agricultura entró en su vida.
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Su tía Guadalupe Doblado lo invitaba al rancho San Pedrito, en el municipio de Unión de San Antonio, donde le enseñó a sembrar y terminó convirtiéndose en agricultor. En 1936, su tía le vendió las 118 hectáreas del rancho.
La propiedad tenía una ventaja importante: el tren pasaba junto a ella, lo que permitía enviar las cosechas a distintos lugares. Doblado encontró ahí su forma de vida que lo mantuvo durante años.
Pero la agricultura tampoco fue su única ocupación.
Quería ser “artista dental”
En uno de sus viajes a la Ciudad de México conoció a un dentista que lo animó a aprender mecánica dental y odontología. Doblado tomó el consejo en serio. Viajaba constantemente a la capital para comprar libros de odontología, estudiar y adquirir material dental. También compró un sillón e instrumentos de fabricación alemana.
En 1920 ya aparecía como dentista en un directorio de la ciudad de León, con domicilio en avenida 5 de Mayo número 22. En el mismo documento figuraban el doctor Eduardo Maquiavelo y Timoteo Carpio.
Para entonces, la odontología todavía estaba en proceso de convertirse en una profesión formal. A principios del siglo XX, a los dentistas se les llamaba también «artistas dentales» y muchos recorrían pueblos y ciudades para ofrecer sus servicios. Instalaban consultorios provisionales bajo la sombra de un árbol o, en ocasiones, cerca de una iglesia.
Un sillón, un aguamanil, una mesa para los instrumentos y algunas sillas podían ser suficientes. Las extracciones eran uno de los procedimientos más frecuentes.
La enseñanza profesional comenzaba a institucionalizarse en el país. En 1904 se inauguró en la Ciudad de México el Consultorio Nacional de Enseñanza Dental, anexo a la Escuela Nacional de Medicina, que en 1914 se convirtió en la Escuela Odontológica Nacional. En Guanajuato todavía no existía una escuela especializada. Décadas después, en 1975, abrió sus puertas en León la Escuela de Odontología de la Universidad La Salle Bajío.
Miguel Doblado se formó en una época de transición. El doctor Carlos J. Vázquez de la Torres, autor de Historia de la Odontología en León, señala que para entonces los antiguos equipos de atención que se movían con un pedal comenzaban a ser sustituidos por motores eléctricos.
Doblado recibió su título de dentista en 1926.
El primer dentista del que se tiene registro en León fue el doctor Refugio Padilla Guerra, en 1895, aunque su estancia en la ciudad fue temporal. También llegaban dentistas procedentes de Guanajuato para atender durante algunos días. Se anunciaban en periódicos como El Observador, El Pueblo Católico y La Voz de Guanajuato, donde ofrecían extracciones, curaciones de caries con oro o plata y dientes artificiales. No se aclara si eran de oficio “artistas dentales” o habían obtenido un título de odontólogos fuera del país, porque en México aún no existía ninguna escuela de odontología.
Doblado convirtió la odontología en una profesión estable, pero no abandonó el campo. Combinó durante años el consultorio con el rancho.
La política llama a su puerta
También encontró tiempo para participar en la vida pública. Tenía amistad con el doctor Ignacio García Téllez, fundador del Seguro Social, y con el entonces gobernador Enrique Colunga. Sus amigos lo invitaron a participar en política, en parte por su interés en mejorar las condiciones de León.
Los fines de semana acostumbraba visitar rancherías para prestar gratuitamente sus servicios.
Durante la Revolución Cristera, el doctor Miguel Doblado y Tomás Vargas Donato intervinieron para salvar la vida de numerosos leoneses.
Durante el gobierno de Agustín Arroyo Ch. fue diputado por León. Desde ese cargo promovió la construcción de la primera sección del Malecón del Río.
En 1926 impulsó, además, la construcción de casas de madera para damnificados de una de las más grandes inundaciones de la ciudad. Su participación no terminó con la gestión: acudía a llevar ropa y comida a las familias.
En una entrevista publicada en la revista Rojo y Negro, en 1928, al referirse al movimiento revolucionario, Doblado sostuvo que había cumplido sus fines de progreso y civilización y que se había desarrollado un espíritu de equidad y justicia.
Después del asesinato del presidente Álvaro Obregón, en 1928, Miguel Doblado fue comisionado para develar la placa de la colonia Álvaro Obregón, en el Barrio Arriba.

Vida familiar
En su vida familiar también enfrentó momentos difíciles.
En 1924 se casó con Elvira Mena González, hija de Hilarión Mena y Concepción González. Tuvieron cuatro hijos: Ema, Angélica, Elvira y Vicente Miguel.
Cuando los niños eran pequeños, Elvira enfermó de tuberculosis. La enfermedad, entonces mortal y contagiosa, la llevó al rancho San Pedrito, donde murió.
Los cuatro hijos quedaron al cuidado de Socorro hasta que ella se casó. Entonces Miguel contrató a una joven descendiente de polacos, quien se hizo cargo de ellos.
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Su segundo matrimonio
Años después, durante uno de sus viajes, Miguel conoció a María Isabel Simoni Palomares. Con ella contrajo matrimonio por segunda ocasión en 1943, cuando tenía 49 años y ella 21.
Tuvieron cuatro hijos: Margarita, Miguel Manuel, María Isabel y Alejandro.
La casa familiar de la calle 5 de Mayo número 207 era también su consultorio y laboratorio dental. La vivienda contaba con un patio grande, recuerda su hija María Isabel, quien realizó una breve biografía de su padre.
El consultorio tenía un recibidor y, detrás, se encontraba el laboratorio dental. Una enorme tina de metal servía para almacenar agua, pues León padecía problemas de escasez.
Durante las vacaciones escolares, algunos amigos del doctor Doblado le pedían que ocupara a sus hijos en el laboratorio. Así, el espacio donde trabajaba se convirtió también en un lugar de aprendizaje para los jóvenes.
El teatro fue otra de sus aficiones, pero su gran pasión fue el fútbol. Junto con sus hijos Miguel y Alejandro llegó a patrocinar hasta tres equipos simultáneamente en la Liga Leonesa. Uno de ellos se llamó «Dental Doblado».
Miguel Doblado Romo murió en 1978, a los 84 años.
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