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Historia 410

Esta es la historia 410 de 450 que te contaremos sobre León

Luis Fernández Vega respondía “Apenas sé sumar” cuando le hacían una pregunta de negocios.

“No era cierto”, afirma su hijo Carlos Fernández Castellanos. “Mi padre era muy capaz”.

El fundador de Industrial San Sebastián, empresa que actualmente celebra 60 años, solo cursó la primaria porque sus padres no podían pagar su educación.

A los 16 años comenzó a vender en otras ciudades los productos que fabricaba su papá. Recorría la frontera ofreciendo cinturones, carteras y portafolios de piel.

Carlos Fernández Castellanos, director general de Industrial San Sebastián. Foto: Arcelia Becerra

Años después encabezó la Asociación de Industriales de Guanajuato, colaboró con Carlos Medina y Vicente Fox en sus campañas por la Presidencia Municipal de León, la gubernatura del estado y la Presidencia de México, y fue regidor de León y diputado federal.

De una familia de comerciantes

Nació en León, en 1934. Fue hijo de Jesús Fernández de la Parra y Elena Vega Zermeño.

Su padre era comerciante. Viajaba a Estados Unidos para comprar mercancía que después vendía en León, como utensilios de cocina y aparatos electrónicos.

Más tarde instaló un taller donde fabricaba artículos de piel.

Luis era uno de cinco hermanos. Los dos mayores pudieron continuar sus estudios; los otros tres dejaron la escuela por las limitaciones económicas de la familia. Él tomaba cursos de contabilidad.

Inicia su propia empresa

En 1958 entró a trabajar con los Montes de Oca en la fábrica textil Cordelera Los Fuertes. Ahí permaneció dos años como gerente. Tenía 24 años.

Ese mismo año se casó con Luz María Castellanos. Tuvieron seis hijos: Luis, Mariana, Martha, Carlos, Óscar y Marcela.

A la entrada de la compañía, hay un mural del fundador Luis Fernández Vega y su esposa Luz María Castellanos.

La experiencia en Cordelera Los Fuertes le sirvió para dar el siguiente paso. Viajaba a Puebla, ciudad que consideraba la capital de la industria textil, para capacitarse.

Con apoyo de su tío Rafael de la Parra, en 1960 creó Cordelera Leonesa, una pequeña fábrica instalada cerca de la estación del ferrocarril. Ahí comenzó la historia de Industrial San Sebastián, con la fabricación de cintas y cordones para zapatos.

La primera maquinaria fue japonesa. Después adquirió equipo estadounidense que producía hilo para coser suelas y cortes.

En uno de sus viajes a Estados Unidos llegó a Massachusetts, donde encontró una fábrica que tenía máquinas punteadoras para agujetas. Eran equipos poco comunes. Llegó a tener 14 máquinas.

Entre 1961 y 1962 se independizó, pagó a su tío el préstamo y, en 1966, ya como único dueño de la fábrica, adoptó el nombre de Industrial San Sebastián, en honor al patrono de la ciudad.

La empresa creció y el local cercano a la estación dejó de ser suficiente. Fernández Vega adquirió un terreno de más de 3 mil metros cuadrados en la zona de Alonso Espino y comenzó la construcción de la nueva planta.

En una entrevista que circula en YouTube, Luis recuerda que el terreno había sido parte de una granja y que compró una superficie mayor para construir poco a poco.

En 1971, Industrial San Sebastián comenzó actividades en las instalaciones de Alonso Espino, donde permanece.

Una fábrica ligada al Barrio de San Miguel

La ubicación de la empresa se relacionó desde sus primeros años con el Barrio de San Miguel.

Fernández Vega encontró en esa zona trabajadores que buscaban empleo y que no tenían muchas opciones para hacerlo cerca de sus viviendas.

La fábrica producía agujetas planas y redondas, cintas de refuerzo para el calzado cosido a mano e hilos de nylon y algodón.

Entre sus clientes estuvieron Flexi, Emyco, Dingo, Raudi, Destroyer, Gecesa, Juguetón, Mickey, Coloso, Dunlop, Puma y Duramax.

El empresario sostenía que una fábrica también debía cuidar las condiciones en las que trabajaba su personal, porque eso repercutía en la productividad.

La participación de las mujeres también fue importante en algunos procesos de la fábrica. Fernández Vega consideraba que la destreza de sus manos era adecuada para trabajar con hilos muy delgados.

Años después, sus productos comenzaron a venderse en distintos puntos del Bajío y llegaron al mercado de Estados Unidos.

De la fábrica al supermercado

A finales de 1974, Fernández Vega buscó otra forma de vender sus productos.

Hasta entonces, quien necesitaba comprar agujetas, cintas o hilos acudía principalmente a establecimientos especializados. Decidió empaquetar las agujetas y colocarlas directamente en tiendas de autoservicio.

Compró maquinaria para el empaque y comenzó a distribuir sus productos en supermercados. La presentación permitía que el consumidor encontrar las agujetas fácilmente, sin tener que acudir a una tienda de artículos de piel o a una mercería.

En 1979 abrió una planta de empaquetado denominada EECSA, Empaques Especializados del Centro, que ahora forma parte de Industrial San Sebastián. También fundó Hilos y Cordeles del Bajío.

Empresario y dirigente

Su participación directa en organismos empresariales se dio entre 1985 y 1988, como presidente de la Asociación de Industriales de Guanajuato. Participó en proyectos como Mi Tienda, una tienda de autoservicio creada a mediados de los ochenta.

Carlos Fernández Castellanos, actual director de Industrial San Sebastián, dice que a su padre le gustaba crear fuentes de empleo y apoyaba causas sociales.

Encontré en su escritorio un folder con cartas de agradecimiento de personas e instituciones que recibieron su ayuda. Nunca nos lo dijo”, recuerda Carlos.

Llamado de la política

La actividad empresarial lo acercó a la política.

En 1984 se registró como miembro activo del Partido Acción Nacional. En 1988 apareció entre los precandidatos a la candidatura para la Presidencia Municipal de León.

Fernández Vega se integró al Ayuntamiento como regidor durante el periodo 1989-1991. Posteriormente, fue diputado federal de 1991 a 1994.

Después decidió no continuar en la política. “No quería seguir en ese ambiente”.

En una de sus participaciones en la tribuna del Congreso de la Unión. Foto: Familia Vega Castellanos

En 1997 recibió la Charola de Plata que otorga la Cámara de la Industria del Calzado al mejor proveedor del año.

Llega la tercera generación

Mientras Fernández Vega participaba en actividades empresariales y políticas, su hijo Carlos se sumó a Industrial San Sebastián.

Carlos nació en 1966 y estudió Administración de Empresas. Entró a la empresa en 1988.

Actualmente, tres nietos del fundador, Carlos, Marcelo y Daniel, están al frente de las áreas de producción y administración.

Carlos Fernández Castellanos, director general de Industrial San Sebastián con sus hijos Carlos y Marcelo, gerentes de Producción y Administración, respectivamente. Foto: Arcelia Becerra

Seis décadas de trabajo

Fernández Vega consideraba a los trabajadores de Industrial San Sebastián como sus compañeros.

Recordaba especialmente a quienes habían estado con él desde los primeros años.

En una de sus reflexiones sobre el trabajo empresarial, resumió esa relación con los colaboradores como una de las partes más importantes de una compañía.

Luis Fernández Vega murió en 2023, a los 89 años.

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