Los ciudadanos ya no reclamamos desde la confianza en nuestros derechos, sino desde el cálculo de cuál podría ser el castigo o represalia posible. Hemos aprendido a hablar bajito en los hospitales, al igual que se habla bajito en las oficinas públicas o frente a las “autoridades”.
Archivo del Autor: Juan Manuel Cisneros Carrasco
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