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Celaya.- La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como una herramienta inevitable en la vida cotidiana, pero su uso indiscriminado como “refugio emocional”, soporte psicológico 24/7 o instrumento de autodiagnóstico entre adolescentes y jóvenes ha encendido las alertas de los profesionales de la salud mental.

Tanto el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Celaya como la Universidad de Guanajuato (UG) Campus Celaya-Salvatierra coincidieron en que, aunque los algoritmos ofrecen una apariencia de anonimato, rapidez y no juzgan, jamás podrán sustituir un proceso psicoterapéutico humano ni intervenir de manera segura ante crisis emocionales graves.

Los especialistas de ambas instituciones advirtieron sobre el riesgo de la “validación excesiva” de los chatbots gratuitos, la cual puede reforzar conductas dañinas o retrasar la atención clínica especializada que requieren las juventudes.

Para el psicólogo Gerardo Abraham Bustos Rendón, director del CIJ Celaya, y el doctor Jonathan Alejandro Galindo Soto, profesor investigador de la UG Campus Celaya-Salvatierra y responsable del consultorio de psicología de su clínica universitaria, el auge de la IA en la salud mental no se explica porque los usuarios confíen más en una máquina, sino por el temor a exponer su vulnerabilidad frente a otras personas.

El director del CIJ señaló que en el trabajo preventivo e institucional con planteles de media superior ya se identifica un cambio en el uso de los servicios de IA: pasaron de resolver tareas escolares a convertirse en un orientador afectivo inmediato.

“Ahora lo que hacen los estudiantes es que le piden a los múltiples servidores de inteligencia artificial que hay inclusive ya en las redes sociales, que les respondan cierto tipo de preguntas, que les atiendan cierto tipo de problemas o que inclusive también se ha detectado que este tipo de herramientas la utilizan los jóvenes como un soporte emocional. Es decir, cuando el joven emocionalmente siente algo que no le gusta, acude a la inteligencia artificial para recibir algún tipo de orientación”, advirtió Bustos Rendón.

Por su parte, el doctor Galindo Soto puntualizó que el término “refugio” describe con precisión este fenómeno: una protección inmediata frente a un malestar en un espacio que parece seguro.

“La mayor parte de las personas que utilizan la inteligencia artificial lo hacen más bien por temor, a ser juzgadas, a ser estigmatizadas, a que se burlen de ellas o a quedar expuestos en su intimidad frente a otra persona, ya sea un profesional o no. Entonces es algo que ofrece la IA, esta apariencia de anonimato y de disponibilidad absoluta”, explicó el investigador de la UG, quien sumó a estos factores la accesibilidad frente a la saturación de agendas en el sector público y los costos en el sector privado.

Este contacto constante con los algoritmos ha generado una problemática que ya toca las puertas de los consultorios en Celaya: jóvenes, adultos e incluso familias enteras que se autodiagnostican con ayuda de chatbots generales y evitan o postergan la valoración clínica oficial.

“Llegan inclusive muchos jóvenes o inclusive adultos a consulta y ellos ya traen un diagnóstico que les dio ChatGPT o cualquier otro servidor de inteligencia artificial”, detalló Bustos Rendón respecto a la experiencia en el CIJ.

Bustos Rendón advirtió que asumir etiquetas clínicas sin una valoración integral resulta altamente peligroso.

“Sí es algo peligroso primero porque se estigmatiza, se crea un estigma sobre la salud mental como tal, se pueden llegar a normalizar cierto tipo de comportamientos, o se pueden dejar pasar por alto cierto tipo de comportamientos”, alertó Bustos.

El doctor Galindo Soto concordó con esta preocupación, al remarcar que el peligro no solo radica en un diagnóstico mal planteado, sino en que el usuario intente autotratarse con las recomendaciones de un bot.

“Si yo leo un libro de cirugía, puedo ver ahí todas las indicaciones de cómo hacer una cirugía. Sin embargo, al intentar hacerla yo, voy a hacerla muy mal porque no tengo la práctica, porque no tengo la supervisión y el seguimiento para desarrollar la habilidad”, ilustró el psicólogo de la UG.

El peligro de la “validación excesiva”, el aislamiento y las crisis emergentes

Ambos profesionales subrayaron que un software carece del juicio crítico para contrastar la realidad del paciente. El profesor investigador de la UG advirtió que modelos de lenguaje estándar en sus versiones gratuitas (como ChatGPT, Gemini o Claude) tienden a dar “por su lado” al usuario.

“La IA no distingue de forma muy precisa cuando alguien necesita ser escuchado y cuando alguien necesita ser confrontado, cuando alguien necesita que se le demuestre que tiene una percepción equivocada. Entonces ese es un riesgo grave de la IA que puede validar de forma excesiva”, advirtió Galindo Soto, recordando que a nivel internacional se han documentado casos en los que esa validación sin filtros ha empujado a personas vulnerables al suicidio.

“Si uno va a estar buscando el apoyo de un bot, yo lo que recomendaría primero es que revise el usuario: ¿Quién diseñó ese bot o esa inteligencia? ¿Para qué lo diseñó? ¿Cuál es la política de privacidad? ¿Cómo se van a manejar los datos? Que no lo usen para diagnóstico”, añadió.

Asimismo, el investigador señaló que depender del algoritmo puede generar un aislamiento social que desplaza el contacto humano, además de que los agentes conversacionales no analizan el contexto completo ni saben responder a emergencias o crisis suicidas.

Al respecto, Bustos Rendón rescató como un avance mínimo que los buscadores e inteligencias artificiales integren leyendas de advertencia y arrojen de forma automática líneas oficiales de ayuda cuando identifican búsquedas sobre ansiedad, violencia o suicidio, canalizando a servicios 24/7 como Dinámicamente en el estado de Guanajuato, o la Línea de la Vida y Psicocontigo a nivel nacional.

Bots de apoyo vs. IA general: hacia un modelo clínico híbrido

Desde la perspectiva académica, Galindo Soto aclaró que no se trata de satanizar la tecnología. Estudios científicos y metanálisis globales publicados en revistas como Nature muestran que algunos chatbots especializados pueden ofrecer pequeñas mejorías (alrededor de un tercio) para atender síntomas leves de ansiedad o depresión y relajar al usuario, pero no resuelven problemáticas profundas.

El académico de la UG diferenció categóricamente dos tipos de herramientas:

  • No aptas para apoyo emocional: IA generalistas (ChatGPT, Gemini, Claude) o bots conversacionales/románticos comerciales (Replika, Character.ai), ya que están diseñados para generar enganche o texto general, no para terapia.
  • Herramientas con diseño clínico: Bots desarrollados por psicólogos para apoyo preventivo, registro emocional, psicoeducación o seguimiento guiado (como Woebot, Wysa, Therabot, Limbic o Jana).

“Un martillo puede ser un arma, puede lastimar, pero también puede ser muy útil si lo que quiero es introducir un clavo […] Es bueno que se haya desarrollado la inteligencia artificial, que es muy útil, pero hay que saber cuál se usa, para qué se usa y quién la usa”, concluyó Galindo Soto, anticipando que el futuro de la psicología en México apuntará a un modelo híbrido, donde la IA funcione como herramienta de apoyo, auditoría, seguimiento y agenda para los terapeutas, pero nunca en sustitución de la empatía y la intervención profesional humana.

Orienta CECyTEG en salud emocional

Frente al reto de garantizar espacios de apoyo humanos, confiables y profesionales para la juventud guanajuatense, el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato (CECyTEG) es un ejemplo que refuerza el bienestar integral del alumnado mediante el programa “Saludablemente Joven”, estrategia que opera en sus 56 planteles a nivel estatal, incluyendo el ubicado en el municipio de Celaya.

Actualmente, 840 estudiantes (492 mujeres y 348 hombres) de los 56 planteles del Colegio participan en este espacio virtual, el cual fue diseñado específicamente para brindar acompañamiento psicológico y promover herramientas que favorezcan la estabilidad personal, académica y social de las juventudes sin recurrir a plataformas digitales de dudosa procedencia.

A través de esta iniciativa, las y los jóvenes desarrollan competencias para el manejo sano de sus emociones, resolución pacífica de conflictos, toma de decisiones y construcción de proyectos de vida, fortaleciendo factores de protección para prevenir conductas de riesgo y deserción escolar.

La directora general del CECyTEG, Esther Angélica Medina Rivero, resaltó que “la atención a la salud mental constituye un pilar esencial en la formación estudiantil”, por lo que el Colegio consolida el respaldo de psicólogas y psicólogos que, mediante la operación de FOCITEG, brindan atención emocional cercana y acompañamiento especializado de acuerdo con las necesidades de cada comunidad educativa en Guanajuato.

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