Celaya.- El cierre de colegios particulares en Celaya obligó a la reubicación de 397 estudiantes para el presente ciclo escolar, dejando a decenas de familias ante gastos no planeados, la búsqueda de nuevos planteles a marchas forzadas y la pérdida de dinero por cobros no devueltos.
De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG), un total de siete escuelas particulares del municipio de Celaya, equivalentes a nueve CCT (Centros de Trabajo), notificaron formalmente la intención de cierre voluntario. Sin embargo, en el Catálogo Educativo Oficial se contabilizan hasta 16 planteles que dejaron de operar o se quedaron sin matrícula en la ciudad.
Según la ficha informativa emitida por la SEG, la matrícula inscrita para el ciclo escolar 2025-2026 en esas siete escuelas, correspondientes a nueve CCT, fue de 423 alumnos: 120 de nivel preescolar, 200 de primaria y 103 de secundaria.
De los 423 estudiantes afectados en total, 26 concluyeron la educación secundaria y 397 requirieron un proceso de reubicación escolar. La dependencia precisó que 89 % de ellos logró reinscribirse en otras escuelas particulares, mientras que 11 % optó por migrar al sistema público.
“Fue una doble inversión”: impacto en los bolsillos
Para familias como la de Karla Castro, madre de dos niños -una niña que ingresó a primero de primaria y un niño a segundo de preescolar-, el cese de actividades del Centro Escolar Luz María implicó un duro golpe patrimonial y la pérdida de recursos pagados por anticipado.
“La escuela como tal no nos apoyó para conseguir una nueva institución. Nos notifican el 6 de agosto que cerraban, a tres semanas de empezar el ciclo escolar. Para nosotros fue como hacer una doble inversión: en el Luz María yo ya había pagado mis inscripciones con un total de 9 mil 200 pesos, y tuve que volver a hacer otro gasto en el nuevo colegio de 8 mil 500 pesos tan solo de las inscripciones”, relató Castro.
A pesar de que algunas instituciones privadas ofrecieron promociones a los padres afectados, el impacto en las finanzas familiares se mantuvo elevado debido a los costos fijos de las colegiaturas.
“Todos los colegios particulares empezaron a sacar su publicidad de ‘si vienes del colegio Luz María se te hace descuento’, pero más allá de un descuento en la inscripción, nosotros evaluamos el costo posterior de las colegiaturas. En mi caso los cambié cerca de mi casa; nos hicieron descuento en la inscripción, pero la colegiatura quedó normal. Tuve que usar el dinero que tenía reservado para los libros y recibir apoyo de mi mamá para completar los gastos”, explicó.
Cobros irregulares y denuncias sin respuesta
Los padres de familia acusaron que en algunos planteles se realizaron cobros de última hora antes de anunciar la suspensión definitiva de actividades.
“A mí la directora me mandó un mensaje de WhatsApp el 28 de julio pidiéndome el pago de las inscripciones de mis hijos, y el día 6 de agosto manda el comunicado de cierre. Fue como una broma. Desde mayo nos pidió que no pagáramos por la plataforma escolar oficial (Matilda), sino directamente a la cuenta bancaria de su hija; más aparte, hubo mamás que todavía el 3 de agosto se presentaron al colegio a hacer pagos en efectivo y se los recibieron. Si ya iban a cerrar el 6, ¿por qué recibieron dinero el 3 de agosto?”, cuestionó.
A la fecha, las vías de contacto con la administración de dicha institución se encuentran cerradas. Tan solo en un grupo de coordinación de padres afectados se contabilizan 94 familias en la misma situación de incertidumbre.
“Hay una queja ante Profeco de la cual no hemos tenido respuesta. Nos presentamos en Justicia Alternativa para hacer conciliaciones, pero la exdirectora no se ha presentado. En el teléfono de WhatsApp donde nos daban respuesta ya ni llegan los mensajes. Siendo honestos, todos damos por perdido nuestro dinero, pero pedimos a las autoridades que si saben dónde está, nos ayuden a que se presente a responder o que se proceda legalmente contra quienes recibieron el dinero en sus cuentas”, añadió.
Los antecedentes
El conflicto en el Centro Escolar Luz María detonó el pasado 6 de agosto, cuando la institución, con más de 60 años de trayectoria en Celaya, anunció mediante sus redes sociales el cese definitivo de sus actividades educativas, atribuyendo la decisión a un proceso de análisis por circunstancias institucionales.
La noticia provocó la indignación inmediata de los padres de familia, quienes el 11 de agosto realizaron manifestaciones públicas para exigir la devolución de pagos adelantados por concepto de inscripciones, uniformes y libros, además de presentar denuncias formales ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) por presunto fraude.
A pesar de que trascendió que la exdirectora del plantel buscó defenderse e incluso amagó con emprender acciones legales por presunta difamación, las familias afectadas rechazaron esta postura ante la falta de reembolsos y su inasistencia a las conciliaciones ante las autoridades.
“Ella había hecho una réplica donde inclusive quería demandar porque estábamos diciendo que era fraude; pero yo quisiera decirle que haga conciencia: si no hay respuesta, si no se presenta a las conciliaciones y no ha dado ni siquiera una parte del dinero correspondiente, cumple con todas las características de ello”, enfatizó Karla Castro.
AM buscó la postura de las directivas del plantel a través de la línea telefónica utilizada para la atención a padres de familia; sin embargo, no se obtuvo respuesta.
Transición emocional y la alternativa del sector público
El cambio brusco de colegio también generó un impacto emocional en los estudiantes, quienes debieron abandonar sus entornos habituales de convivencia.
“Para los niños fue un choque emocional porque no entraron a su escuela ni vieron a sus amigos; el primer día fue verlos llorar de que no se querían quedar. Mi hija de primero tenía el miedo de ‘mamá, ¿y si las niñas no me juntan o las maestras son malas?’. Hablamos de niños cambiados por cuestiones de una persona que no pensó en la estabilidad emocional de los alumnos”, comentó Karla Castro.
Ante la contingencia, la Secretaría de Educación ofreció alternativas de reubicación en escuelas públicas. Sin embargo, la mayoría de los padres prefirió realizar sacrificios económicos adicionales o recurrir a préstamos para mantener a sus hijos en el sector privado, en busca de grupos más reducidos y atención personalizada.
“Hay papás que tuvieron que hacer préstamos, otras alternativas. Afortunadamente, no fue mi caso, yo no le había hecho el pago de los libros a la directora, entonces yo tenía ese monto de los libros y pues lo tuve que usar”, comentó.
Los planteles
En Celaya, entre los planteles que notificaron formalmente su cierre voluntario se encuentran, en nivel preescolar, el Jardín de Niños Aladino, Colegio Hispano y Luz María. En educación primaria dejaron de operar el Instituto Chaurand, Instituto Sir Winston Churchill y Centro Educativo María Enriqueta. Mientras que en secundaria se reportó el cierre del Instituto Chaurand y Sir Winston Churchill.
Además, la SEG tiene registrados otros planteles que actualmente no cuentan con matrícula ni actividad en los Catálogos Educativos Oficiales.
De acuerdo con información de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG), en todo el estado 61 escuelas particulares cerraron para este ciclo escolar, concentrándose más de 80 % de los casos entre León y Celaya.
León encabeza la lista con 34 planteles que dejaron de operar, mientras que Celaya ocupa el segundo lugar con 16 escuelas cerradas.
AM