León.- Los leoneses disfrutaron de la obra El peso del ladrillo, una puesta en escena dirigida por Isah Orta, con la actuación de Jocelyn Álvarez y la música de Diego Montes, que mantuvo al público al borde de la butaca.

Desde el arranque, los asistentes quedaron intrigados al escuchar el arrastre de una mesa hacia el centro del escenario. Un hábil juego de luces los llevó a escudriñar qué había dentro de esa mesa que se movía lentamente. En su interior, el cuerpo de una mujer joven se desplazaba en un espacio mínimo.

Ese peso sofocante —el interior mismo del ser humano— fue interpretado por Jocelyn Álvarez, quien, con un cuerpo grácil pero de piernas fuertes y bien adiestradas para el movimiento, representó la voluntad de liberación que sostiene a su personaje.

La función se realizó en Lagunera Café, en la calle Independencia 115, bajo la producción del colectivo Perro Pateado.

 Isah Orta, directora de la obra. Foto: Leopoldo Medina

Una reflexión sobre la violencia

De acuerdo con la directora Isah Orta, la escena representa una relación tóxica y violenta entre madre e hija, “esa losa que se carga en relaciones destructivas”, comentó al finalizar la representación de la obra El peso del ladrillo.

Jocelyn comunicó toda la historia mediante el movimiento: ovillarse, palpar el contorno de la mesa, merodear ese espacio claustrofóbico y, finalmente, escapar. La intérprete logró desprenderse de esa cárcel invisible pero presente, salir al aire e intentar todos los vuelos posibles hasta encontrar la libertad.

La música fue precisa y orgánica: un arco para violín, una guitarra y un platillo generaron los efectos necesarios, especialmente cuando la protagonista rompe el ladrillo —símbolo de la madre que se hace odiar— en un acto que representa, en sentido figurado, la ruptura con la figura materna abusiva.

Escena de “El Peso del Ladrillo”, en Lagunera Café. Foto: Leopoldo Medina

El punto nodal: denunciar los efectos de la violencia intrafamiliar. El público, siempre en tensión, siguió cada movimiento, los pasos estaban medidos y el efecto fue contundente: inquietud, expectación y un mensaje claro.

El reducido escenario contenía solo lo indispensable: una guitarra, un arco, una silla, un platillo y la presencia del músico Diego Montes, quien marcó el pulso del performance.

El latir de la obra y el latir del músico crearon un ambiente propicio para subrayar el mensaje: alto a la violencia intrafamiliar.

La iluminación fue obra de Johan Martin, al igual que el soporte técnico. La obra, dirigida por Isah Orta, transita de la oscuridad a la luz y de la luz a la penumbra: un reflejo de la violencia familiar y sus consecuencias cotidianas.

A las 19:40 horas llegó el cierre: con luz plena, aplausos y un ambiente de satisfacción.

El colectivo Perro Pateado invita a su próxima presentación el 29 de noviembre, en el Foro Corazón de León, frente al Teatro Doblado.

¿Qué es Perro Pateado?

Es un colectivo multidisciplinar de arte en la ciudad de León, Gto., los cuales han desarrollado diversos eventos musicales, exposiciones de arte, talleres de dibujo y lecturas en voz alta.

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DMG

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