León.- La artista Dorian Wood se presentó por primera vez en León como parte de la edición 29 del Festival Internacional de Arte Contemporáneo (FIACmx), con un concierto en Plaza de Gallos, donde los asistentes se sumergieron en una experiencia sensorial enmarcada por la “Maximalia”.
Durante su participación, la artista agradeció la invitación al festival y destacó la belleza de la ciudad y la calidez del público leonés.
Es mi primera vez en León y nos han tratado increíble. Es una ciudad preciosa. Es un grandísimo honor ser parte de este inmenso y precioso festival. Gracias por invitarnos a estar aquí con ustedes”.
Con pasión y una profunda voz, Wood presentó obras de su nuevo álbum, “Canto de todes”, una versión de 75 minutos de una composición originalmente concebida con una duración de 12 horas.
La artista explicó al público que la obra explora distintas capas de su voz y busca generar un espacio abierto a diversas emociones, desde la alegría hasta la frustración y la tristeza.

La presentación estuvo acompañada por el audiovisual con nombre “Mapas”, protagonizado por amigas de la artista residentes en Zaragoza y una familia de República Dominicana. “Canto de todes”, expresó, está inspirado tanto en el título como en el espíritu de la cantautora Chavela Vargas, cuya presencia, dijo, permanece en la memoria colectiva.
La obra propone un encuentro con la música, la colaboración y la expresión colectiva como herramientas para impulsar formas innovadoras y transformadoras de convivencia.
Previo a interpretar la pieza “La Hill”, la cantante apuntó: “Estamos muy cerca del final. ‘Canto de todes’ es una cantiga de amor para todos nosotros, que estamos encerrados en este mundo con tanta injusticia, con tanto duelo.
La artista destacó que “La Hill” explora el dolor, la memoria y la resiliencia a partir de la historia familiar de su creadora, marcada por el desplazamiento de Costa Rica a Nicaragua y, posteriormente, a Estados Unidos.
Vivir nuestras vidas sabiendo que hay que seguir adelante y, al mismo tiempo, ver a tanta gente sufrir. A veces ese sufrimiento llega hasta nuestras propias puertas, y el mundo se vuelve mucho más difícil cuando se hace presente esta certidumbre del dolor”.
Otras de las piezas interpretadas fueron “Lirios”, “Anonas”, “Brown Dove”, “Honey”, “Gracias a la “Vida” y “Girasoles”, para cerrar con “Dormilonas”.
Desafía categorías rígidas

En entrevista con AM, Dorian Wood definió “Canto de todes” como una propuesta escénica que desafía las categorías rígidas de género, y reivindica la voz y el cuerpo como espacios de libertad, inclusión y encuentro.
La artista explicó que su forma de cantar parte de la presencia y de la relación con el entorno, sin buscar que su voz encaje en una categoría determinada. Para Dorian, la voz está inseparablemente ligada al cuerpo, incluso cuando se presenta mediante una grabación, pues siempre proviene de una persona y de una experiencia corporal.
Para mí no hay separación. Yo quiero que la gente sepa que esa voz salió de una cuerpa y que esa cuerpa pertenece a un ser humano y eso para mí es siempre algo que no debe perderse”.
Sobre el uso de “todes” en el título, Wood señaló que la palabra busca cuestionar las estructuras patriarcales y abrir un espacio de inclusión, “para mí decir todes es, por un lado, dar la bienvenida a las personas que nunca han considerado un presente y un futuro en donde se nos tome en cuenta justamente”, destacó.
Explicó que, si el término genera provocación, también puede convertirse en el punto de partida para una conversación sobre las formas de convivencia, identidad y participación social.
En el marco de la temática “Maximalia” del FIACmx, Wood afirmó sentirse identificada con una idea de grandeza vinculada tanto con su presencia física y vocal como, principalmente, con el amor.
Yo soy muy máxima. Me encanta ser grandota de voz y más me enorgullezco de cualquier cosa en este mundo de ser grandota y maximalia de amor”, concluyó.
Dorian Wood estuvo acompañada durante el concierto por los músicos Samuel Gomar, Isaac Quintanilla, Brenda Fernanda Soto y Cristina Ponce.
MGM