Michoacán trajo a la Alhóndiga de Granaditas un mosaico multicolor con danzas, canciones y sonidos de cada una de las regiones de esa tierra cálida y fértil.
Ni la amenaza de lluvia impidió que el público se congregara en la explanada de la Alhóndiga para disfrutar de una “Noche michoacana”.
El segundo día de actividades del Festival Cervantino, se ofreció la pirekua “Flor de Canela”, interpretada en purépecha en la voz de la cantora Rocío Vega, acompañada por el Grupo Mezcal y la Gran Banda Zurumucapio, cuyos músicos se presentaron ataviados en trajes típicos de su tierra.
Michoacán, lugar de pescadores y lagos, inspiró al compositor Agustín Lara a crear la pieza “Janitzio”, que ahora se escuchó en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas: “Que las aguas se lleven mi dolor. Que recoja Janitzio el perfume de mi amor”, reza el estribillo que entonó Vega.

Durante sus interpretaciones los bailarines del Ballet Folklórico Corcovi no solo hicieron gala de sus completas coreografías, nutridas de rituales y tradiciones de su tierra, también deleitaron la vista de los espectadores con las coloridas vestimentas, aditamentos y trajes típicos tradicionales, que lo mismo representaron a moros que a pescadores.
Como uno de los elementos más representativos de Michoacán, la aparentemente frágil, pero maravillosamente fuerte mariposa monarca, fue representada por los bailarines solistas del Corcovi, en un diálogo que fusionó recursos visuales con coreografías contemporáneas y las técnicas del ballet tradicional, para rendirle tributo con una canción compuesta especialmente para la colorida viajera.
“Canto para que la monarca siempre encuentre el camino a casa…Mariposa del oyamel, vienes a descansar. vienes para invernar, para tu peregrinar…Reina de los vientos, vuela sin parar”, se escuchó en la voz de la intérprete originaria de Uruapan.
Y fue precisamente para este sitio, cuna del Río Cupatitzio y tierra de los aguacates más famosos del mundo, Uruapan, a la que también se dedicó una danza, música e interpretación.

En esa noche de folklore, el talento michoacano brilló con esplendor, pues incluso el cuarteto de cuerdas Los Cuarácuaros, de Serafín Ibarra, fue suficiente para llenar todo el escenario de agradables sonidos.
Casi al término de la presentación, finalmente la lluvia provocó que muchos se fueran antes de concluir el espectáculo, pero quienes se quedaron al final pudieron aplaudir la entrega que los artistas pusieron en el evento y hasta bailar con ellos.