León, Guanajuato.- ¿Qué pasa cuando el tiempo deja de ser una medida y comienza a sentirse en el cuerpo?
Esa es la pregunta que atraviesa DELAY, la creación de Francisco Córdova que llegará al Festival Internacional Cervantino con una propuesta donde danza, luz, sonido y tres estructuras lunares construyen una experiencia sobre la fugacidad de la vida.
Para Francisco Córdova, director, coreógrafo y creador de DELAY, la obra nació de una pregunta que comenzó a acompañarlo en situaciones cotidianas como las esperas, los viajes y las pérdidas.
El proceso tomó forma a través de distintos laboratorios corporales, hasta que los movimientos comenzaron a expresar aquello que las palabras no alcanzaban a explicar.
“Lo que descubrí es que el tiempo no es solamente una medida exterior, habita en la piel, en lo que caduca, en la respiración compartida. En escena el tiempo puede estirarse, esconderse o hacer sentir su peso y, sobre todo, aprendí que esas pausas contienen historias, pequeñas muertes y nacimientos que la gente reconoce aunque no pueda decirlo con palabras”, explicó.
La obra se estrenó en 2024 en el Palacio de Bellas Artes y ahora emprende una gira nacional que incluye presentaciones en Culiacán, Guanajuato, León y San Luis Potosí.
La luz también cuenta la historia
Uno de los elementos centrales de DELAY es la iluminación, que para Córdova no funciona únicamente como acompañamiento visual, sino como parte activa de la dramaturgia.
“La luz dejó de ser un vestido para ser un interlocutor”, señaló el creador, quien explica que los intérpretes construyen sus movimientos a partir de los espacios que la iluminación abre o cierra en el escenario.
De esta manera, las pausas, los desplazamientos y hasta los momentos de silencio corporal surgen en diálogo con las intensidades y trayectorias de la luz.

Tres lunas para hablar de la memoria
En escena aparecen tres estructuras lunares de diferentes dimensiones: diez, cinco y tres metros. Para Córdova, la luna funciona como un testigo del paso del tiempo y de las transformaciones humanas.
“La luna es una figura sencilla y compleja a la vez, un satélite que siempre vuelve, una medida exterior que nos observa. Para mí funciona como testigo y como contador de esperas, algo que permanece mientras nosotros cambiamos”, explicó.
Las estructuras permiten jugar con la distancia, la escala y la soledad, pero también se convierten en espacios donde los intérpretes evocan memoria, pérdida y fugacidad.

Del impacto físico a la contemplación
Con casi dos décadas de trayectoria al frente de Physical Momentum, Córdova reconoce que su manera de crear también ha cambiado. Si antes buscaba principalmente el impacto físico inmediato, ahora apuesta por una construcción más pausada.
“Han cambiado la paciencia y la manera de construir. Antes buscábamos la demostración física, el impacto inmediato; ahora buscamos densidad, escuchar más y dejar que la pieza se haga con tiempo. Lo que permanece es la apuesta por la fisicalidad y por el cuerpo como herramienta para pensar y sentir”, dijo.
Para el creador, presentarse en el Cervantino representa además una oportunidad para que DELAY encuentre nuevas lecturas dependiendo del público y del espacio donde se presenta.
“Me gustaría que la gente salga con la sensación de haber vivido una pausa consciente, que algo en su forma de percibir el tiempo haya cambiado, aunque sea levemente. Ojalá se lleven la experiencia de haber sentido el tiempo en el cuerpo, una nostalgia o una claridad y que eso les permita mirar sus días con un poco más de atención”.
Physical Momentum, dirigida por Francisco Córdova, presentará DELAY este 10 de octubre en el Teatro del Bicentenario y el 14 de octubre en el Auditorio del Estado, como parte del Festival Internacional Cervantino 2026.
Los boletos tienen un costo de 270 a 640 pesos y están disponibles a través de Ticketmaster.