Guanajuato.- Desde Guanajuato se ha logrado madurar de diez investigaciones, desarrolladas de forma conjunta con Italia, para trasladarlas a un uso práctico en el mercado.
El pasado mes de mayo, la entidad recibió a la comitiva NETVAL (Network per la Valorizzazione della Ricerca Universitaria), la principal red italiana de Oficinas de Transferencia de Tecnología. La delegación científica y académica, proveniente de Italia y de su embajada en México, tuvo como propósito identificar sinergias estratégicas y robustecer los lazos de vinculación entre el gobierno, la industria y la academia.
Antonio Reus Montaño, director general del Instituto de Innovación, Ciencia y Emprendimiento para la Competitividad (Idea Gto), explicó que la visita de la comitiva tuvo como objetivo conocer cómo se realiza la transferencia de conocimiento en el estado. El fin es que observen cómo se trabajan los desarrollos en universidades y centros de investigación, cómo es su evolución y de qué manera aterrizan en el mercado para su aprovechamiento y comercialización.
Lo que nosotros hicimos fue fomentar lo que se está investigando en lo local, desde hace dos años, para ver qué soluciones se tenían. Es una colaboración de alto nivel con desarrollo local”, apuntó.
Detalló que este encuentro es fruto de la colaboración con la Universidad de Guanajuato (UG) y el Consejo Nacional de Investigaciones de Italia (CNR), así como de la estrecha relación con el gobierno italiano, nacida del interés mutuo por la conformación del ecosistema de innovación guanajuatense.
Reus Montaño precisó que desde el instituto se han impulsado diez proyectos que están en distintas etapas de madurez. El siguiente paso es aterrizar las iniciativas a nivel de impacto industrial para que participen las empresas y se consoliden las alianzas. “Es muy probable que para octubre vuelva a haber otra misión italiana para dar seguimiento a los proyectos”, adelantó.
El director señaló que esta colaboración es de beneficio mutuo, pues incluye el intercambio de investigadores, estudiantes, conocimiento y mejores prácticas.
Lector óptico para la trazabilidad del vino
Identificar una bebida adulterada es uno de los usos prácticos de la investigación realizada por el doctor Marco Bianchetti, responsable del proyecto, en colaboración con la doctora María Susana Ávila García. La propuesta de los académicos comenzó con el objetivo de facilitar la trazabilidad en la producción vitivinícola, lo que derivó en la creación de una etiqueta inteligente y una aplicación móvil para el reconocimiento de vinos mediante inteligencia artificial.

Con el uso de un sensor óptico y los datos recabados, el sistema puede distinguir diferentes tipos de vino y su origen. Bianchetti detalló que el proyecto se efectuó en colaboración con el CNR de Bolonia, Italia; la particularidad de este grupo de investigación es que previamente había trabajado con leche y cerveza, y a través de esta alianza se involucraron en el análisis del vino.
Dentro del trabajo de campo, recolectaban la información meteorológica de los días de la vendimia para cruzar datos sobre la calidad de la uva y las condiciones ambientales durante la cosecha. Con esa muestra, el sistema se conectaba a un sitio web para correlacionar la información. Aunque esta etapa del proyecto ya concluyó, Bianchetti ha continuado trabajando en la cuantificación de etanol en el vino. Durante su estancia en Italia, el académico se especializó en el uso de nanopartículas para el análisis de líquidos.
Por su parte, la doctora María Susana Ávila García destacó que los investigadores italianos adoptaron de los guanajuatenses el ajuste de los mecanismos de recubrimiento con fibra óptica. “Ellos ya tenían sus procesos definidos y con esta adecuación pudieron optimizarlos”, explicó.
La académica adelantó que la fase actual los ha llevado, de manera paralela, a abrir una nueva línea de investigación para analizar otros sistemas que, mediante el uso de un chip, ofrezcan información detallada de un vino.
Gemelo digital aplicado a la agricultura

Replicar las condiciones óptimas en las que crece una planta es el núcleo de la investigación que realizó el doctor Juan José Martínez Nolasco a través de un gemelo digital. Explicó que el desarrollo se realiza en conjunto entre investigadores y estudiantes de posgrado del Tecnológico Nacional de México (TecNM) en Celaya, quienes diseñaron e implementaron una cámara de crecimiento vegetal.
En este espacio se emulan las condiciones climáticas para controlar la temperatura y maximizar la producción de cultivos hidropónicos de hortalizas, lechugas y acelgas. Actualmente, el equipo de Italia se encarga de la gestión del gemelo digital; es decir, desde Europa pueden monitorear de forma virtual y en tiempo real el cultivo ubicado en Guanajuato.
La intención es que nosotros tengamos la cámara para producir en Celaya sin la necesidad de operarla intensamente en el sitio. Con la información, nuestros compañeros en Italia toman decisiones”, comentó. Para el siguiente semestre, dos estudiantes de doctorado realizarán una estancia en Italia para reforzar el uso de la Inteligencia Artificial orientada a la agricultura.
El proyecto cuenta con tres años de desarrollo y en este lapso han logrado perfeccionar una cámara con fines de investigación y producción. “Tenemos intenciones de comercializar”, apuntó Martínez, ya que han consolidado la transferencia tecnológica. Se encuentran en un punto en el que pueden controlar todas las variables ambientales y cosechar durante todo el año. A futuro, el equipo de Italia desarrollará un prototipo similar para implementar cultivos hidropónicos en su región.
Empaques inteligentes y biomateriales

Carolina Hernández Navarro, docente investigadora del TecNM campus El Roque, detalló que su proyecto inicialmente se enfocó en embalajes inteligentes. La propuesta se centró en materiales multifuncionales, desarrollando películas que cambian de color de acuerdo con el pH de los alimentos. A partir de ahí, diseñaron películas biodegradables y multifuncionales que pueden emplearse en otras aplicaciones, como botellas.
La investigación también los llevó a trabajar en el desarrollo de un nuevo material capaz de absorber contaminantes. “El proyecto nos dio para abrir varias líneas de investigación”, afirmó. El paso siguiente es la publicación de los resultados y la transferencia de tecnología del centro de investigación hacia una startup.
Hernández Navarro adelantó que el próximo objetivo es el desarrollo de biomateriales no solo para bolsas, sino para aplicar esta tecnología con una visión biomédica. Actualmente se encuentran en el proceso de resolver los protocolos de transferencia entre ambos países. La investigadora reconoció que sin el impulso y la promoción del instituto de innovación estatal, no habría sido posible concretar la vinculación con Italia.
MGM