El 17 de agosto se celebra el día el veterinario. Fotos: cortesía La Salle Bajío.

La medicina veterinaria es una profesión que trasciende el ámbito clínico para encarar el reto del bienestar animal integral y la conciencia social. Dos veterinarios leoneses abren sus puertas para reflexionar sobre los desafíos, la resiliencia y el compromiso diario tras la salud animal en nuestra ciudad.

En los últimos años, la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad La Salle Bajío ha tenido una creciente demanda a causa del aumento de la conciencia e interés por el cuidado de las mascotas y de los animales de producción que son criados para la obtención de alimentos.

Así lo afirmó en entrevista con AM, Emmanuel Carrillo Mireles, director de la Facultad de Veterinaria de la Universidad La Salle Bajío, quien también atribuyó que cada vez hay mayor interés en esta carrera debido a que la población está en aumento y, por lo tanto, hay más necesidades de nutrición y alimentación.

El director Emmanuel Carrillo Mireles señaló que un médico veterinario tiene distintas oportunidades laborales. Foto: Cortesía La Salle Bajío.

Detalló que en el último periodo de admisiones ingresaron 170 estudiantes de primer semestre a esta licenciatura, que cuenta con un total de 660 alumnos inscritos.

La carrera inició en 1977, vamos a cumplir 50 años de tener presencia aquí en León. En la región, esta licenciatura ha tenido una demanda creciente en los últimos años. En esta universidad tenemos un límite de admisiones, pero siempre tenemos una capacidad instalada adecuada para recibir a más estudiantes, mencionó.

Subrayó que las áreas en las que se puede desempeñar un veterinario son muy amplias, como salud pública, seguridad alimentaria, unidades de producción de alimentos, granjas, rastros, la industria farmacéutica, así como unidades de investigación y experimentación.

En este sentido, resaltó que la Medicina Veterinaria y Zootecnia es una carrera que no solo se enfoca en la atención de animales de compañía, como perros y gatos, sino que tiene un campo de trabajo muy amplio.

El veterinario explicó lo que implica el manejo de cualquier especie animal. Fotos Cortesía La Salle Bajío.

“Es importante resaltar que la zootecnia se refiere al manejo de cualquier especie animal para su producción y reproducción, por ejemplo, en el manejo de aves se requieren conocimientos de esta ciencia para la producción de proteína animal de calidad como carne y huevo.

“En el caso de los ganaderos, la salud no solo se centra en que el ganadero produzca y genere una economía, sino que también se produzca alimento de buena calidad y con la suficiente inocuidad, es decir, que este no sea dañino y lo pueda consumir el ser humano. Es producir carne y leche de buena calidad y en todo esto interviene el médico veterinario”, apuntó.

Agregó que el programa de esta licenciatura en la Universidad La Salle Bajío, como todos los programas de veterinaria en México, está enfocado a una sola salud, es decir, en salud humana y salud animal.

“Cuando hablamos de una sola salud, por ejemplo, nos podemos referir a una familia con hijos y mascotas o solo con mascotas, pero la salud es esencial en esas mascotas para que los propietarios tengan un bienestar también entre ellos”, afirmó.

Retos: actualización constante y bienestar animal

El médico veterinario Emmanuel Carrillo Mireles consideró que los retos actuales para los profesionistas en Medicina Veterinaria y Zootecnia son la actualización constante, así como fomentar la tenencia responsable para generar mayor respeto y bienestar animal.

Fomentar el cuidado de los animales es parte importante de la profesión. Foto: Cortesía La Salle Bajío.

“Esta es una carrera muy científica y cada día se generan nuevas publicaciones e investigaciones, por lo que la actualización constante es esencial, porque lo que hoy es efectivo en cuanto a protocolos de reproducción, mañana puede cambiar para eficientar esta profesión”, comentó.

Compartió que la Facultad de Veterinaria de la Universidad La Salle forma parte del Consejo Consultivo de Protección Animal en León, donde se realizan acciones para promover el respeto por los animales y las mascotas.

“La población debe ser educada para generar esta parte. Años atrás, era más común ver perros en las azoteas o descuidados. Estas alianzas hacen que se genere mayor conciencia entre la población para que estos animales tengan un bienestar. Nos enfocamos en pequeñas y grandes especies”, indicó.

Asimismo, dijo que esta facultad tiene convenio con el Hospital de Mascotas León 450, además de que hay muchas clínicas veterinarias en la ciudad donde los egresados de esta carrera pueden dedicarse a tratar pequeñas especies.

Hospital de Mascotas León
La unidad veterinaria León 450 registró 95 mil 401 servicios e ingresos por 15.6 millones tras iniciar operaciones. Foto: Gerardo García.

Consideró que este hospital, que en julio pasado cumplió su primer año, representa una oportunidad de capacitación y trabajo para los futuros veterinarios que se forman en las diferentes universidades de Guanajuato.

“Para nosotros es una buena alianza el hospital porque no solo estamos hablando de la generación de empleos, sino también de la ampliación de los campos clínicos que requieren las facultades de veterinaria para poder ofrecer un buen programa académico”, subrayó.

El médico Emmanuel compartió que, inspirado en su papá, que fue médico veterinario, decidió ingresar a la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad La Salle Bajío cuando era la Universidad del Bajío, en 1995. Egresó en el año 2000.

“Mi familia estaba inmersa en la veterinaria, mi papá era veterinario y eso despertó en mí esta vocación. Cuando egresé hice estancias en algunas universidades, en el extranjero y finalmente busqué una oportunidad como docente. Desde 2004 me dedico a la docencia”, platicó.

Finalmente, consideró que la medicina veterinaria es una carrera que se disfruta y que, como todas las disciplinas, tiene sus dificultades, las cuales tienen que ser solventadas con pasión.

“Quien se decide a estudiar medicina veterinaria es bienvenido siempre y cuando cumpla los requisitos que solicitamos y que tenga obviamente la afinidad no solo por los animales, sino también por la salud pública, la salud animal y la salud humana”, concluyó.

“No me veo haciendo otra cosa”

Para David Eduardo Padilla Hernández, la medicina veterinaria es una profesión bonita y con muchas satisfacciones, pero también es difícil cuando hay que dar malas noticias o despedir a un paciente. Sin embargo, confesó que no se visualiza sin ser médico veterinario.

David Eduardo Padilla Hernández y su paciente Canek. Foto: Dulce Muñoz.

El joven médico, egresado de la Universidad de Guanajuato (UG), Campus Irapuato Salamanca, y quien desde hace cinco años emprendió su clínica veterinaria en la colonia Real Providencia, en León, compartió a AM cómo es el trabajo y cuáles son los desafíos de quien atiende a pacientes sin voz.

“Desde niño me gustaban mucho los animales, los insectos, los dinosaurios, los perros… Recuerdo que siempre tuve la idea de ser biólogo o veterinario. En mi familia no hay más veterinarios, no tuve la influencia de alguien más; fue algo que decidí y surgió.

“Mi idea inicial era dedicarme a animales de zoológico, pero fui acercándome a pequeñas especies por cosas de la vida. Ahora me doy cuenta de que no es nada más el gusto por los animales, sino que hay que sacrificar algunas cosas como tiempo”, compartió.

Confesó que en su práctica diaria no solo comparte diagnósticos con los propietarios de sus pacientes —que son perros, gatos, aves, tortugas, conejos y hámsteres—, sino que a veces también comparte corajes, tristezas y alegrías.

Destacó que uno de los principales desafíos es diagnosticar a pacientes que no pueden hablar y decir en dónde les duele o qué sienten, por lo que el veterinario debe obtener información proporcionada por los propietarios y de estudios clínicos.

El veterinario y su paciente Chapito. Foto: Dulce Muñoz.

Desde el momento en que llegan los pacientes a la clínica hay que ver si vienen caminando, si los traen cargados, si están conscientes o inconscientes, o también analizar cómo hacen del baño.

“Hay enfermedades que manifiestan algunos signos, pero no todas se comportan igual. También tenemos herramientas como termómetros, estetoscopios, ultrasonidos, algunas lámparas especiales, rayos X, resonancias y estudios de laboratorio”, explicó.

Precisó que las enfermedades más comunes que trata en su clínica son infecciones graves del útero, úlceras corneales, parvovirus y moquillo, entre otras; sin embargo, aclaró que cada paciente reacciona distinto a los tratamientos.

“Todos los pacientes dejan algo”

David dijo que durante estos cinco años ha recibido tantos pacientes que le es imposible contarlos, pero reconoció que todos le han dejado un aprendizaje tanto en el ámbito profesional como en el personal.

“Los pacientes que vienen en pésimo estado, no tanto de enfermedad, sino desnutridos, con pulgas, garrapatas, maltratados, creo que son los que más te marcan. Hemos tenido un montón, ni siquiera puedo contarlos y creo que cada paciente deja algo. Todos han sido importantes y parte fundamental de mi desarrollo como veterinario”, expresó.

Agregó que otro de los retos para los médicos veterinarios es que más personas consideren a los animales como seres sintientes para evitar el maltrato animal, así como la prevención de enfermedades en mascotas a través de la vacunación, la esterilización y diagnósticos oportunos.

La prevención es importante para evitar padecimientos en nuestras mascotas. Foto: Dulce Muñoz.

“Recibimos bastantes animalitos rescatados. Perros golpeados o macheteados y pacientes enfermos que su padecimiento se pudo haber prevenido con una simple vacuna o con la esterilización. Hace falta empatía y que se vean a los animales como seres sintientes”, apuntó.

El médico confesó que no acude a atención psicológica. A pesar de que esta profesión presenta altos índices de ansiedad y depresión debido al contacto frecuente con el sufrimiento animal, el apoyo de su esposa y su familia es su red de contención emocional.

“En veterinaria los índices de depresión son muy altos, a lo mejor por la incapacidad de ayudar a los pacientes porque en la medicina siempre hay pacientes que llegan y así como llegan se van. Cuando duermo pacientitos siempre me acompaña mi esposa.

“Hay problemas que se pueden tratar, pero no hay recursos por parte de los propietarios ni de nosotros y la única opción es dejar que el paciente se deteriore hasta que necesite asistencia para dejar de sufrir o intervenir antes. Sí afecta muchísimo”, lamentó.

Por último, David resaltó que el papel del médico veterinario es preventivo o curativo, por lo que no es posible controlar un proceso natural como la muerte.

“Si algo no funciona como quisiéramos hay que entender que en la medicina no tenemos el control absoluto de lo que pasa”, finalizó.

Para anotar

El 17 de agosto se celebra en México el Día del Médico Veterinario Zootecnista, fecha en la que se fundó la primera escuela veterinaria en nuestro país y en el continente americano, en 1853.

DP

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