León.- En Guanajuato, seis de cada 10 jóvenes de entre 15 y 24 años están fuera de las aulas, de acuerdo con datos reportados por AM. Frente a este panorama, especialistas advierten que el reto no solo es lograr que permanezcan en la escuela, sino también encontrar nuevas formas de despertar en ellos el gusto por la lectura.
A nivel nacional, el 47.3 % de las personas de 15 a 24 años asiste a la escuela, un incremento de 2.9 puntos porcentuales respecto al 2020. En Guanajuato, el porcentaje llegó al 41.2 %, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi; aunque queda por debajo del promedio nacional, el estado registró un avance de 3.7 puntos porcentuales en este grupo de edad.
El dato colocó a Guanajuato entre las entidades con menor asistencia escolar del país y evidencia una tendencia: conforme aumenta la edad, disminuye la permanencia en el sistema educativo.
El promedio de escolaridad en el estado es de 9.6 años. La mayor asistencia se concentra entre niñas, niños y adolescentes de tres a 14 años, mientras que el descenso comienza a hacerse más evidente en las edades en las que los jóvenes deberían continuar su formación media superior y superior.
A este escenario se suma el desempeño en lectura. En PISA 2025, México registró una caída de siete puntos en esta área, lo que volvió a poner sobre la mesa las dificultades que existen para desarrollar y medir las competencias lectoras.
Por lo anterior, especialistas consultados plantean que el problema no puede reducirse a cuántos libros leen los jóvenes ni a los resultados de una prueba.
“Leer no es sólo cumplir una estadística”
Para Laura Szwarc, artista escénica, escritora, arte-educadora y activista cultural, uno de los primeros pasos es dejar de entender la lectura únicamente como un hábito que debe imponerse.
“No creo en absoluto que leer sea un hábito”.
Desde su experiencia en proyectos de fomento lector y creación artística, considera que leer debe estar relacionado con la curiosidad, el deseo y el encuentro con otras personas, más que con una actividad obligatoria.
“No hay una sola forma de leer, por lo que no hay una fórmula o una sola manera de abordar el mismo fenómeno”, señaló.
Para la especialista, incluso las acciones cotidianas pueden convertirse en promoción de la lectura.
“Que una niña o niño vea a un adulto en el bus, metro o sentado en un parque leyendo, es una acción de promoción a la lectura”, explicó.
Szwarc sostuvo que la comprensión lectora también necesita condiciones emocionales y sociales. Las infancias, dijo, requieren sentirse acompañadas para que aparezcan “las ganas y no la apatía, el desgano”.
Por ello, considera que aumentar la exigencia sobre la lectura no necesariamente resolverá el problema.
“La solución no se encuentra en exigir más lectura para cumplir con una estadística”, advirtió, sino en garantizar condiciones para que surja de manera natural el deseo de leer.
La falta de tiempo también juega un papel central. La especialista señaló que la lectura requiere espacios para detenerse, concentrarse y disfrutar, algo que se vuelve más complicado en entornos atravesados por el consumo constante de contenidos digitales.
Guanajuato reporta avances en lectoescritura
En contraste con los indicadores nacionales, la Secretaría de Educación de Guanajuato reportó avances en las habilidades de lectoescritura a través de la política “Leer a Tiempo”, implementada en colaboración con el Instituto Natura.
El secretario de Educación, Luis Ignacio Sánchez Gómez, informó que el estado alcanzó un avance del 88 % en habilidades de lectoescritura, un incremento de 22 puntos porcentuales.
Los resultados contemplan aspectos como la práctica docente, el acompañamiento pedagógico, la evaluación y la participación de madres y padres de familia.
El reto, sin embargo, permanece en cómo extender esos avances y mantener el interés por la lectura más allá del salón de clases, particularmente entre adolescentes y jóvenes que dejan el sistema escolarizado.
Las bibliotecas también están cambiando
La propia definición de lo que significa leer está cambiando, considera Liliana Pérez Estrada, coordinadora de la Biblioteca Central Estatal Wigberto Jiménez Moreno y de la Red Estatal de Bibliotecas Públicas.
Hasta febrero de 2026, la Biblioteca Central Estatal ocupaba el noveno lugar nacional en actividades de fomento a la lectura, con 9 mil 116 acciones realizadas.
Pérez Estrada considera que también es necesario revisar la manera en que se mide la lectura.
A su juicio, instrumentos como PISA o el Módulo sobre Lectura (Molec) pueden dejar fuera particularidades de las poblaciones y las nuevas maneras de consumir información.
“Ya no solamente leemos textos literarios, sino también textos musicales, por ejemplo”, explicó.
Ante esta transformación, las bibliotecas han ampliado sus actividades para convertirse en espacios culturales más diversos, con tardes musicales, conferencias, talleres y funciones de cine, entre otras propuestas.
La apuesta es que estos espacios funcionen no solamente como lugares donde se prestan libros, sino como puntos de encuentro capaces de acercar a públicos que no necesariamente llegarían por iniciativa propia a una actividad de lectura.
El reto también está fuera de la escuela
La mediación lectora es otra de las estrategias que han cobrado fuerza en Guanajuato.
De las 3 mil 843 salas activas del Programa Nacional de Salas de Lectura, el estado ha incrementado 22 % su participación desde 2019 y tiene como meta llegar a 200 salas para 2027.
Silvana Alexandra González Torres, licenciada en Letras y promotora de proyectos de lectura vinculados con la Universidad de Guanajuato, considera que las estrategias funcionan mejor cuando dejan de depender exclusivamente del libro y permiten involucrar otros lenguajes.
Recursos visuales, actividades sensoriales y dinámicas relacionadas con distintas disciplinas artísticas pueden ayudar a generar interés entre niñas, niños y jóvenes, detalló.
“Es importante que las escuelas, las familias y las instituciones trabajen en conjunto para fomentar el interés por la lectura, el arte y otras expresiones culturales desde edades tempranas”, planteó.
La especialista también identificó una brecha entre lo establecido por la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, vigente desde 2008, y las condiciones reales de algunas comunidades, donde el acceso a libros, espacios culturales y actividades de mediación sigue siendo limitado.
“No considero que exista un único culpable. El rezago es resultado de diferentes factores, como la falta de acceso a libros y espacios culturales, costumbres en casa, condiciones educativas y la manera en que se presenta la lectura a infantes y jóvenes”, afirmó.
Los jóvenes sí están leyendo, pero no como antes
Los datos nacionales muestran otra cara del problema: de acuerdo con el Molec 2025 del Inegi, las personas de entre 12 y 24 años registran el mayor porcentaje de lectura entre los grupos de edad considerados por el estudio, con un 89.1 %.
Esto significa que el acceso a materiales y el contacto con la lectura no han desaparecido entre las nuevas generaciones.
El desafío está en lo que leen, cómo procesan la información, cuánto comprenden y qué relación construyen con ello.
Las razones que dieron quienes no leen o admitieron comprender poco de lo leído coinciden con las advertencias de las especialistas: falta de interés, de motivación o gusto y, especialmente, falta de tiempo.
El escenario obliga a ampliar la discusión. El problema educativo de Guanajuato no se reduce a conseguir que más jóvenes permanezcan en la escuela ni a elevar un resultado en una prueba.
Requiere construir condiciones para que niños y jóvenes puedan encontrarse con la lectura dentro y fuera de las aulas.
Las especialistas coinciden en que las familias, escuelas, bibliotecas, instituciones culturales y comunidades tienen un papel fundamental en ese proceso, pero también en que las estrategias deben adaptarse a una generación que consume información de maneras distintas.
En ese contexto, el reto para Guanajuato no parece ser simplemente hacer que los jóvenes lean más, sino conseguir que encuentren razones para querer hacerlo y que dispongan de tiempo suficiente, espacios y acompañamiento para descubrirlas.
Lectura en Guanajuato va en aumento
El panorama de la lectura en Guanajuato muestra un aumento del 22 %, a través de la política “Leer a Tiempo”, en colaboración con el Instituto Natura.
Esto contrasta con los resultados de la prueba PISA 2025, donde a nivel nacional se mostró una caída de siete puntos en lectura de estudiantes de nivel básico.
Especialistas como la escritora y activista Laura Szwarc, Liliana Pérez, coordinadora de bibliotecas públicas, y la licenciada en Letras y mediadora de lectura Alexandra González advierten que las legislaciones en materia de lectura, así como los instrumentos de estudio y las maneras de abordar el problema son multifactoriales y deben atenderse desde un punto de vista social, económico y cultural.
AAK







