León, Guanajuato.- Había algo en el aire que no era solo expectativa: era memoria.
La Velaria de la Feria se convirtió en un santuario donde más de 5 mil personas llegaron puntuales a la cita de las 9 de la noche para reencontrarse con Ricardo Montaner, el hombre que musicalizó amores, despedidas y juventudes enteras en los años 80 y 90.
“El último regreso” no fue solo un concierto: fue una deuda saldada con León.
Una noche que comenzó antes del primer acorde
Desde horas antes, la Velaria ya respiraba emoción. Algunos llegaron con sus mejores galas, otros con la ansiedad dibujada en el rostro. Entre conversaciones se colaban recuerdos: aquella vez, en los 90s, que la canción “Castillo Azul” sonó en el Domo de la Feria, como si el tiempo no hubiera pasado.

Al fondo del escenario, una gran puerta iluminada sugería lo inevitable: la entrada a un edén construido con canciones.
No todo fue terso. La pasión desbordada de los fans provocó un momento tenso cuando algunos asistentes, molestos por la ubicación de los medios de comunicación en medio del venue, amagaron con lanzar objetos y lanzaron gestos obscenos. Un episodio breve que no logró empañar la noche, pero sí evidenció el fervor de un público entregado.
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El regreso: canciones que no envejecen
9:15 de la noche, Ricardo Apareció puntual, elegante, con traje y tenis blancos. Bastó el primer acorde de “Yo que te amé” para que la Velaria estallara. Siguieron “Será”, “A dónde va el amor” y “Castillo Azul”, cada una coreada como si el tiempo se hubiera detenido.

Montaner tomó la palabra y, con la cercanía que lo caracteriza, saludó a sus seguidores leoneses, recordando esa cuenta pendiente que por fin quedaba saldada.
El soundtrack de toda una vida
“El poder de tu amor” llegó como ese recuerdo que uno guarda intacto. Hijos acompañando a sus madres cantaban cada palabra, aunque juraran no escucharlo en plataformas: la memoria afectiva no necesita algoritmos.
Para “La cima del cielo”, el argentino se sentó, tomó una taza y, desde esa intimidad, dedicó el momento a las enamoradas y a quienes lo han seguido durante décadas. Fue uno de los puntos más emotivos de la noche.

Luego, cambió de atuendo: camisa y pantalón oscuro, listo para un recorrido más dinámico.
Entre medleys, cerveza y recuerdos
El ritmo subió con un medley que incluyó “Solo con un beso”, “La mujer de mi vida”, “Ojos negros” y “Yo sin ti”. Mientras tanto, los vendedores no se daban abasto con la cerveza, y aún a mitad del show seguía entrando gente: algunos con boletos obtenidos en dinámicas, otros aprovechando promociones de último momento. Pero el clímax estaba reservado.
El himno de una generación
Cuando sonó “Tan enamorados”, la Velaria dejó de ser un recinto para convertirse en pista de baile, en salón de bodas, en recuerdo vivo de los años 90. Parejas se abrazaron, otros cerraron los ojos, algunos simplemente dejaron que la canción los atravesara.
Porque sí: esa fue la canción de muchos valses, de muchas historias, de muchas vidas.




El concierto cerró con aplausos largos, con la certeza de que hay artistas que no regresan… porque en realidad nunca se fueron. Y en León, Ricardo Montaner volvió para confirmar que su música sigue siendo ese lugar al que siempre se puede volver.