León, Guanajuato.- La lluvia no dio tregua en León, pero tampoco fue suficiente para espantar al público que la noche del miércoles 1 de octubre, llenó el Teatro Manuel Doblado para reencontrarse con “El Sótano”, la obra de terror basada en el relato del japonés Koji Suzuki, autor de El Aro.
A las 8:30 de la noche, mientras afuera el agua seguía cayendo, adentro las luces se apagaron para llevar al público hasta aquel viejo edificio donde Ana Müller, interpretada en esta ocasión por Irán Castillo, llega junto con su pequeña hija Isa en busca de un lugar donde vivir tras separarse de su esposo.

Un sótano que volvió a inquietar
La historia avanzó entre silencios, sobresaltos y una tensión que fue creciendo conforme Ana descubre que el inmueble guarda algo más que paredes deterioradas.
Rafael Perrín, uno de los rostros emblemáticos de esta puesta en escena, estuvo también sobre el escenario, acompañado por Camila Suárez.

Uno de los elementos que más contrastan con la atmósfera oscura es la canción japonesa Ue o muite arukō, conocida internacionalmente como Sukiyaki, interpretada originalmente por Kyu Sakamoto. Su melodía alegre y nostálgica aparece de manera recurrente y, lejos de relajar el ambiente, termina por hacerlo todavía más inquietante.
La puesta en escena mantiene así uno de sus recursos más efectivos: jugar con aquello que parece cotidiano para convertirlo en una señal de que algo no está bien.

Irán Castillo ‘el crush’ de muchos noventeros, convenció a todos con su interpretación como Ana Müller, entre chascarrillos, la química con Perrín como Damián, fue del encanto de todos, en momentos de tensión, sus bromas amortiguaron el momento.
La producción de videomapping, sonidos y caracterizaciones, provocaron un ambiente tenso, entre la oscuridad y los sonidos.

Camila Suárez, la pequeña niña que dejó encantados a todos, logró la química y empatía del público.
La función tuvo un recuerdo especial
Antes de cerrar la noche, Rafael Perrín dedicó la función a Otto Sirgo, actor que durante años también formó parte de la historia de El Sótano.
Sirgo llegó a la obra de una manera poco común. En 1994 acudió al Teatro Arlequín como reportero de un noticiero matutino de Televisa para realizar un reportaje sobre el debut del montaje. La experiencia lo atrapó y terminó incorporándose al elenco, permaneciendo ligado a la producción durante varios años.

“Esta noche es especial, porque, queremos dedicarle esta función a un actor que formó parte de La Dama de Negro por muchos años, démosle un aplauso a nuestro querido Otto Sirgo, aplausos de un minuto”, resaltó.
Así, el regreso de “El Sótano” a León tuvo también un momento para recordar a quien compartió escenario con esta historia de terror durante una parte importante de su trayectoria.
Agradece Perrín al público leonés
Al finalizar la función, Perrín salió nuevamente para agradecer la presencia del público y habló del significado de encontrarse con los espectadores en una fecha especial.
“Es para nosotros un gran gusto que esta sea una coproducción papá e hijo”, comentó el actor, al referirse también al trabajo de su hijo Esteban Perrín, quien participa en esta nueva etapa como director de la obra.
Con el teatro lleno y la lluvia todavía presente afuera, El Sótano cerró su regreso a León dejando a los espectadores con una última dosis de misterio: la certeza de que, algunas veces, lo verdaderamente aterrador no está en lo que se ve, sino en aquello que apenas se alcanza a escuchar.