León, Guanajuato.- Las traiciones políticas, los intereses que se imponen sobre las decisiones colectivas y las contradicciones de quienes ejercen el poder son parte del universo que explora la película “Versalles”.
En entrevista con AM, Moisés Arizmendi habló sobre su personaje, un dirigente partidista dispuesto a sacrificar las aspiraciones de otro político con tal de mantener el control.
Dirigida por Andrés Clariond, la cinta tendrá una función especial el domingo 18 de octubre, a las 21:15 horas, en Cinépolis Centro, sala 4, como parte de la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
Arizmendi destacó que uno de los principales atractivos del proyecto fue la visión del director, quien apuesta por una ficción que va más allá de retratar el poder desde el realismo y propone una mirada crítica sobre las estructuras políticas y sociales.
“Para mí, el total acierto es hacer una ficción, es decir, no quedarse en el ‘vamos a retratar a unos políticos’ o ‘vamos a retratar el poder de una manera naturalista o realista’. Aquí hay una propuesta que va más allá del realismo”, explicó.
En la historia, Chema, un político mexicano en ascenso, ve derrumbarse sus aspiraciones cuando pierde la posibilidad de alcanzar la presidencia. Ante la crisis, se refugia con su esposa en una antigua hacienda, donde el aislamiento los conduce a construir una fantasía de poder absoluto.
Arizmendi interpreta al presidente de un partido, un personaje que debe comunicarle al protagonista que la candidatura que le habían prometido finalmente no será suya. Detrás de esa decisión aparecen las negociaciones internas, los intereses de grupo y los argumentos con los que las cúpulas justifican sus movimientos.
“Le viene a decir al político al que le prometió la candidatura: ‘Fíjate, manito, que siempre no’. Que el partido, la nomenclatura, la encuesta o lo que tú quieras decida que no eres tú. Son unos golpes bajísimos, unas puñaladas traperas”, relató.
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Para el actor, esa lógica representa una de las contradicciones de la política, especialmente durante los procesos electorales, cuando las promesas y los compromisos pueden pesar más que el bienestar colectivo.
“Pienso que la propia lógica de la política, la propia lógica de la democracia, es una lógica pervertida, en donde si quieren el voto tienen que cumplir con ciertas cosas. Al final, lo que busca la democracia, que es el bienestar de las mayorías, nunca se da porque siempre hay compromisos”, señaló.

Una ficción que confronta la realidad
Más allá de las disputas por una candidatura, Arizmendi considera que la película invita a cuestionar las estructuras sociales y las relaciones de poder. La historia también aborda el clasismo y el racismo, temas que forman parte de la lectura que propone Clariond.
“Lo que me interesó de esta película es que el protagonista sufre una crisis de identidad. Eso le hace cuestionarse la realidad y empezar a torcerla de una manera muy loca. Hay clasismo y hay racismo en la disertación que el director hace sobre la realidad del poder”, adelantó.
El actor, quien ha participado en cine, televisión y series, destacó que busca involucrarse en proyectos cinematográficos que tengan una propuesta autoral definida, incluso cuando no estén orientados necesariamente al éxito comercial.
Explicó que, por su perfil físico, en televisión suelen ofrecerle personajes de mayor peso, mientras que en cine encuentra oportunidades para explorar universos distintos y asumir riesgos interpretativos.
“Cuando te ofrecen un personaje en cine regularmente te ofrecen poco dinero, pero te dan la posibilidad de crear y de clavarte en universos que luego no existen en la televisión”, comentó.
Por ello, la llegada de “Versalles” al FICM representa una satisfacción profesional, pues considera que el circuito de festivales permite encontrarse con propuestas que se arriesgan en su narrativa.
“Siempre uno se siente muy orgulloso de estrenar en Morelia, porque es el festival más importante. Me encanta colarme en estos festivales, en este cine serio y de autor, con películas que yo no protagonizo, pero que sí antagonizo”, expresó.

La incertidumbre de ser actor
Con cinco décadas de vida y una trayectoria que incluye producciones de México, España y Colombia, Arizmendi también observa una industria audiovisual en transformación, marcada por la fugacidad de los éxitos, los cambios en las plataformas y la reducción de oportunidades laborales.
Recordó que, después de una etapa en la que se producían numerosas series, llegaron cancelaciones y ajustes que dejaron a muchos intérpretes sin trabajo durante meses.
“Es un mundo difícil, adaptarse es difícil y tomar buenas decisiones es difícil. Cuando llevas seis meses sin trabajar, como fue el caso de muchísimos actores el año pasado, lo único que quieres es ya trabajar, porque no hay trabajo”, afirmó.
Ante ese panorama, procura elegir personajes en los que pueda aportar algo propio, sin importar si se trata de cine, teatro o televisión. También busca alternar los formatos para evitar quedar encasillado en un mismo tipo de papel.
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Para ello, considera que el teatro continúa siendo fundamental en su formación, pues le permite experimentar y construir personajes antes de regresar a las producciones audiovisuales.
“Hay que salirse voluntariamente y decir que no a ciertas cosas para empezar a buscar personajes en otro medio. El teatro es el gran laboratorio de los actores, donde uno se siente a crear”, explicó.
Tras su paso por Morelia, “Versalles” buscará continuar su recorrido por festivales antes de llegar a la cartelera comercial, de acuerdo con lo previsto por el actor.
Actualmente Arizmendi interpreta a Paco, uno de los personajes principales de la telenovela “Tierra de amor y coraje” de José Alberto Castro, que se transmite de lunes a viernes por Las Estrellas.
CYPS