León, Guanajuato.- El amor, los desencuentros y las historias que han acompañado a varias generaciones cobraron vida en el Teatro Manuel Doblado.
Más de mil personas se reunieron para recibir a Pimpinela, el dueto argentino, que con su gira “Leyendas”, convirtió dos horas de espectáculo en un viaje por la nostalgia, los recuerdos familiares y esas canciones que parecen no tener fecha de caducidad.
A minutos de las 9 de la noche, Lucía y Joaquín Galán aparecieron en el escenario, elegantemente vestidos y recibidos entre aplausos, gritos y celulares que buscaban guardar el primer instante de una velada esperada por sus seguidores.

Entre el público destacaron las camisetas con el nombre y la imagen de Pimpinela, atuendos brillantes y rostros emocionados.
Algunos llegaron para revivir sus mejores recuerdos; otros, para conocer por primera vez en vivo a los artistas que escucharon desde pequeños gracias a sus padres.
Y precisamente las distintas generaciones fueron parte de la celebración.
Durante los primeros minutos, Joaquín preguntó quiénes asistían por primera vez a un concierto del dueto y quiénes los habían conocido a través de sus papás. Las manos se levantaron entre risas, confirmando que su música ha pasado de una generación a otra.


“Hace muchos años tuvimos un sueño Lucía y yo que era con el tiempo se fue cumpliendo. Quedarán cosas en el camino como siempre, pero estamos muy contentos y satisfechos y además parte de ese sueño es también estar esta noche aquí con todos ustedes”, compartió Joaquín.
El cantante agradeció a los leoneses por abrirles las puertas de sus casas, corazones y familias, en una de las intervenciones más emotivas de la noche.
Canciones que cuentan historias de vida
El repertorio comenzó a despertar recuerdos con temas como “Vivir sin ti no puedo”, “Esto no es amor” y “Yo que soy”, mientras Lucía y Joaquín demostraban por qué mantienen esa complicidad escénica que los ha distinguido durante décadas.

La nostalgia también tuvo un espacio especial. Para algunos asistentes, escuchar nuevamente aquellas canciones significó recordar a sus padres, incluso a quienes ya fallecieron, pero que dejaron en su memoria el gusto por la música de Pimpinela.
“Cuando, cuando, cuando”, “Fuera de mi vida”, “Hay que estar en mi lugar” y “Me hace falta una flor” mantuvieron la conexión con los seguidores, que acompañaron las interpretaciones con aplausos, voces y grabaciones desde sus teléfonos.
Uno de los momentos más esperados llegó con “Olvídame y pega la vuelta”, canción que desató la emoción colectiva y permitió que el público se apropiara de una de las historias más emblemáticas del dueto.
Una producción a la altura de sus leyendas
El espectáculo también destacó por su producción. Músicos, bailarines y una estructura escénica que permitió una mayor interacción con los asistentes dieron movimiento y dinamismo a las dos horas de presentación.
Una pantalla acompañó el recorrido musical con imágenes y videos de distintas etapas de la trayectoria de los hermanos Galán, llevando a los espectadores al pasado y recordando aquellos años en los que se convirtieron en una sensación musical.

La complicidad con sus seguidores fue uno de los grandes aciertos de la noche. Lucía y Joaquín no se limitaron a interpretar sus éxitos: compartieron momentos, agradecieron el cariño y permitieron que la audiencia disfrutara de una experiencia cercana, en la que cada canción parecía tener una historia personal detrás.
“La familia”, “Mañana”, “Hay amores que matan” y “Cuánto te quiero” formaron parte del recorrido que mantuvo vivo el entusiasmo hasta el cierre.
Así, Pimpinela dejó en León una noche en la que el tiempo pareció detenerse.

Entre recuerdos, sonrisas y canciones que siguen pasando de padres a hijos, Lucía y Joaquín Galán confirmaron que algunas historias musicales no envejecen: simplemente encuentran nuevas generaciones dispuestas a cantarlas.