Chicago.- El destino de Juan Espinoza Martínez, un mexicano residente de Chicago acusado de usar Snapchat para ofrecer una recompensa de 10,000 dólares por la vida de un alto comandante de la Patrulla Fronteriza pasó el jueves a manos de un jurado federal.
Juan, un carpintero de 37 años, fue acusado de un cargo de asesinato por encargo en el primer juicio penal derivado de redadas migratorias en Chicago. La fase de testimonios duró apenas unas horas en un juicio que se ha convertido en la más reciente prueba de la credibilidad del gobierno del presidente Donald Trump en su campaña de operaciones migratorias que se han extendido de lugares como Minnesota y Los Ángeles hasta Maine.
El caso del gobierno gira en torno a los mensajes de Snapchat que Espinoza Martínez le envió a su hermano menor y a un amigo. Este resultó ser un informante del gobierno. Uno de los mensajes decía en parte “10k si terminas con él“, acompañado de una fotografía de Gregory Bovino, un comandante de la Patrulla Fronteriza que ha encabezado las agresivas redadas del gobierno, incluida una el año pasado en el área de Chicago.
“Esas palabras no indican que se tratara de una broma”, dijo el primer asistente del fiscal federal Jason Yonan al jurado durante sus argumentos de cierre. “Esas palabras tienen un significado. No son palabras inocentes e inofensivas”. Pero los abogados de la defensa aseguraron que el gobierno no presentó ninguna evidencia contra Juan Espinoza Martínez, quien envió los mensajes como “chismes del vecindario” después de llegar a casa y relajarse con unas cervezas. No dio seguimiento a los intercambios y su cuenta bancaria tenía apenas unos cuantos dólares.
Acusan a Juan de tener “fijación y una obsesión” con Bovino
“Enviar un mensaje sobre un chisme que escuchaste en el vecindario, no es asesinato por encargo”, dijo su abogada Dena Singer al jurado. “No es un crimen federal”. De ser declarado culpable, Espinoza Martínez enfrenta una pena de hasta 10 años de prisión. La fiscalía acusó a Espinoza Martínez de tener una “fijación y una obsesión” con Bovino.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) promocionó el arresto publicando fotos de su rostro, refiriéndose a él como un “depravado” pandillero. Sin embargo, la falta de evidencia llevó a la jueza federal Joan Lefkow a prohibir el testimonio sobre los Latin Kings.
En una de las denuncias previas en las que Bovino fue obligado a declarar, un juez federal determinó que mintió bajo juramento. El hermano del acusado, Oscar, testificó que tomó los mensajes como una broma. Mientras que la defensa cuestionó el uso de un informante, Adrián Jiménez, que apenas puede caminar por problemas de espalda.
AM