Estados Unidos.- La ofensiva contra la inmigración en Minnesota que derivó en detenciones masivas, protestas y dos muertes está llegando a su fin, afirmó este jueves el zar fronterizo Tom Homan. Este anuncio marca el fin de redadas en Minnesota tras semanas de alta tensión social y política.
La operación, que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó como “la mayor operación de control migratorio de la historia”, ha sido un punto álgido en el debate sobre los esfuerzos de deportación masiva del presidente Donald Trump, que se intensificó después de que Renee Good y Alex Pretti fueran asesinados por agentes federales en Minneapolis.
La operación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) centrada en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul resultó en más de 4,000 arrestos, indicó Homan, calificándola de un éxito para la seguridad nacional.
“El operativo está dejando a Minnesota más segura”, apuntó el funcionario federal. “Lo diré de nuevo, es menos un estado santuario para los delincuentes”, reiteró al confirmar el fin de redadas en Minnesota.
El anuncio marca una retirada significativa de una operación que se ha convertido en una gran distracción para el gobierno de Trump y ha sido más volátil que ofensivas anteriores en Chicago y Los Ángeles. Se produce mientras una nueva encuesta de AP-NORC encontró que la mayoría de los adultos estadounidenses dicen que las políticas migratorias federales han ido demasiado lejos.
Pero el zar fronterizo de Trump prometió que continuarán las redadas migratorias en otras ciudades. Asegurando que el repliegue en el norte no significa un cese a la estrategia de control fronterizo en el resto del país.
La promesa de Trump: ‘Deportación masiva’
“El presidente Trump prometió una deportación masiva y eso es lo que este país va a tener”, señaló Homan. Reafirmando el compromiso de la administración con sus promesas de campaña en materia de seguridad.
El gobernador demócrata Tim Walz sostuvo el martes que esperaba que la Operación Metro Surge, que comenzó en diciembre, terminara en “días, no semanas y meses”, con base en sus conversaciones con altos funcionarios del gobierno de Trump.
“El largo camino hacia la recuperación comienza ahora”, publicó Walz en redes sociales tras el anuncio de Homan. “El impacto en nuestra economía, nuestras escuelas y la vida de las personas no se revertirá de la noche a la mañana. Ese trabajo comienza hoy”.
Algunos activistas expresaron alivio por el anuncio de Homan, pero advirtieron que la lucha no ha terminado. Lisa Erbes, una líder del grupo progresista de protesta Indivisible Twin Cities, dijo que los funcionarios deben rendir cuentas por el caos de la ofensiva.
“Personas han muerto. Familias han sido separadas”, señaló Erbes de forma tajante. “No podemos simplemente decir que esto se acabó y olvidar el dolor y el sufrimiento que se ha impuesto a la gente de Minnesota”.
Aunque el gobierno de Trump ha calificado a los detenidos como “peligrosos extranjeros ilegales criminales”, también han sido detenidas muchas personas sin antecedentes penales, incluidos niños y ciudadanos de Estados Unidos durante los operativos.
Homan anunció la semana pasada que 700 agentes federales abandonarían Minnesota de inmediato, pero eso aún dejaba a más de 2,000 efectivos en la zona. Citó un “aumento sin precedentes en la colaboración” que hizo innecesaria la presencia masiva, incluida la ayuda de cárceles regionales.
Anuncia Tom Homan permanecerá en Minnesota
El zar fronterizo aseguró el jueves que se quedará en Minnesota para supervisar la reducción de fuerzas que comenzó esta semana. Y continuará la próxima, buscando garantizar una transición ordenada hacia las actividades regulares del estado.
La retirada se produce mientras las protestas en las calles han comenzado a disminuir, aseveró Homan. Atribuyó el descenso de la violencia a los recientes acuerdos alcanzados entre los distintos niveles de gobierno.
“Hemos visto un gran cambio aquí en las últimas dos semanas”, señaló el funcionario federal. Atribuyéndolo principalmente a la renovada cooperación de líderes locales que permitieron el avance de los protocolos de control.
Durante el punto álgido del operativo, agentes fuertemente armados se toparon con la firme resistencia de residentes indignados por sus tácticas agresivas. Lo que generó escenas de confrontación en barrios residenciales de Minneapolis.
“Pensaron que podían quebrarnos, pero el amor por nuestros vecinos y la determinación de resistir pueden durar más que una ocupación”, expresó el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, a través de sus redes sociales oficiales.
Homan asumió el control de la operación en Minnesota a finales de enero. Después del segundo tiroteo mortal a manos de agentes federales de inmigración y en medio de un creciente rechazo político y dudas sobre los procedimientos operativos.
“Estamos muy en modo de confiar, pero verificar”, expresó Walz el martes. Y añadió que esperaba escuchar más del gobierno federal sobre el futuro de lo que, según dijo, ha sido una “campaña de represalias” contra su administración estatal.
Convierte Trump a agentes del ICE en fuerza letal y de violaciones
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos enfrenta una crisis de legitimidad tras el incremento de operativos violentos que han resultado en la muerte de ciudadanos y migrantes. Bajo la actual administración de Donald Trump, la agencia ha expandido su fuerza operativa con una meta de reclutamiento de 10,000 nuevos elementos, incentivados por bonos de contratación de hasta 50 mil dólares. Sin embargo, denuncias en estados como Minnesota e Illinois señalan que el uso de tácticas agresivas. Como el despliegue de gases lacrimógenos y agentes químicos en zonas urbanas, ha convertido a ciudades como Chicago en “zonas de guerra“.
La controversia se ha intensificado debido a la reducción de los estándares de capacitación, los cuales pasaron de 16 semanas a solo seis para agilizar el despliegue de personal en campo. Además, decisiones judiciales recientes han allanado el camino para que los agentes realicen detenciones basadas en criterios como la raza, el idioma o la apariencia física. E incluso ingresen a domicilios particulares sin una orden judicial previa. Organizaciones como ProPublica han documentado más de 170 incidentes donde ciudadanos estadounidenses fueron retenidos contra su voluntad por agentes federales de migración en menos de un año.
El endurecimiento de las políticas migratorias incluye la imposición de cuotas diarias que obligan al ICE a realizar entre mil y tres mil detenciones por jornada, bajo la dirección del asesor Stephen Miller y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Esta presión por obtener “resultados visibles” ha derivado en la eliminación de requisitos básicos para los agentes, como el dominio del idioma español o límites de edad específicos, priorizando el volumen de deportaciones sobre el debido proceso y los derechos civiles protegidos por la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
AM