Con palabras de las víctimas y sus familias pintadas en sus torsos, los bailarines dan testimonio de esas vidas “robadas y rotas” por la violencia a partir de secuencias de danza contemporánea.. Especial

Guanajuato Capital.- Al calor del movimiento Black Lives Matter, que acuñó el #Never21, el coreógrafo franco-maliense Smaïl Kanouté (Francia, 1986) escuchó los testimonios sobre víctimas de la violencia en el barrio neoyorquino del Bronx. Oyó, por ejemplo, del drama de perder a un hijo o a un hermano en un tiroteo, y aterrizó una pieza en video.

Posteriormente, al viajar después a los barrios de Johannesburgo, en Sudáfrica, y a las favelas de Río de Janeiro, en Brasil, decidió que seguiría hablando de esa violencia que continúa segando la vida de tantos jóvenes, pero ahora desde un escenario.

Eso fue el detonador de su obra “Never Twenty One” (Nunca 21), un vehículo para rendir tributo a las víctimas de esas tres ciudades que nunca cumplirán 21 años.

En la pieza, tres intérpretes, incluido el propio Kanouté, “grafitean” sus torsos desnudos con palabras de las víctimas y sus familias, los “males que han sufrido”, y se asemejan a una fuerza “chamánica”, dice su creador, a “espíritus errantes que hablan de esas vidas robadas y rotas” a partir de secuencias de krump, un tipo de danza surgida en Estados Unidos como medio de protesta, así como la electrodanza, una creación francesa, y el popping del hip-hop y otras expresiones contemporáneas.

Desde París, el coreógrafo explica en entrevista que al pintar parte de los testimonios de dolor y duelo en los torsos de los ejecutantes, sus cuerpos se tornan en un lienzo para la protesta; de modo que los intérpretes sirven de puente entre aquellas voces y el público.

Sobre ellos, se leen frases como “No puedo respirar, ¡para por favor!”. O tan referencias a un hijo perdido.

Never Twenty One es un tributo a esta joven generación que no tendrán una vida adulta como los demás, y también es una manera de decirles que no los olvidaremos y que seguiremos compartiendo su mensaje, su danza, su arte, su trabajo y su emoción para aprender y construir un mundo mejor”, expresa Kanouté.

La pieza, que el coreógrafo traerá con su Compagnie Vivons!, en el marco del 50 Festival Internacional Cervantino (FIC), inicia un tríptico alrededor de las comunidades negras de distintos lugares y épocas, y, a la vez, supone una reflexión sobre el colonialismo y la persistencia de rituales como afirmación de la identidad.

Kanouté explica que con esta trilogía pretende abordar la historia de la comunidad afro, descendiente de esclavos, y que prosigue con “Yasuke Kurosan”, una obra inspirada en la vida del único samurái negro: un hombre africano del siglo 16 que fue esclavizado por los portugueses y llevado de Mozambique a Japón, donde fue entrenado en las artes de la katana.

Fundador de la Compagnie Vivons! en 2016, Kanouté se ha servido siempre de la danza para abordar cuestiones sociales, de modo que ha logrado relacionar su quehacer coreográfico con las artes visuales y se reconoce a sí mismo como un “coreografista” y no solo como un coreógrafo.

Para mí, la danza y las artes visuales son lo mismo, se trata de líneas, energía y emoción, así que cuando digo que soy un coreografista implica el diseño gráfico. No puedo desasociar ambas disciplinas”, señala.

Decidió nombrar a su compañía Vivons (Vivamos en español) como una manera de vivir sin concesiones.

Tenemos que vivir ahora, y eso es para mí el arte. Cuando bailamos y contamos una historia, es la manera de conectar el pasado y el futuro con el presente”.

“Never Twenty One” se presentará el 16 y 17 de octubre en el Teatro Cervantes, en Guanajuato, en el primer fin de semana del FIC, que arranca el miércoles 12.

DSS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *