“La venta de libros sí es un negocio, a pesar de que la gente casi no acostumbra leer”, aseguró Ignacio Navarro Camarena, uno de los empresarios que expusieron sus productos en el Callejón del Libro.
Hasta ayer, en el Jardín reforma se instalaron 6 libreros en el pasaje ubicado entre las instalaciones de la Unidad Belén y el Jardín Reforma.
“No sabemos si el gobierno municipal nos dará oportunidad de estar más tiempo, por lo pronto, hoy se venció el permiso, y a las 8 de la noche levantaremos los puestos”, comentó Ignacio.
Por otra parte, durante la Semana de Pascua el paralibros ubicado en el Jardín Reforma se reactivó, luego de permanecer cerrado varias semanas.